jueves 14 de julio de 2011

Las enseñanzas de Jesús sobre la resurrección de Lázaro (Juan 11:1-16)

Mayormente este pasaje se describe como la muerte de Lázaro. Sin embargo sin restarle importancia a su muerte, deseamos dar un enfoque mayormente a la resurrección como un milagro portentoso en la vida y ministerio del Señor Jesús.  Juan 11, relata la situación dolorosa en el seno de la familia de Marta y María, que por cierto, eran muy amigas de Jesús así como Lázaro que se indica que estaba muy enfermo.  Veamos algunos detalles relevantes de este hermoso pasaje.

    No siempre tendremos la respuesta de Dios de manera inmediata (v. 1-6).   Lázaro no estaba simplemente enfermo, se estaba realmente muriendo.  Debido a esta situación alarmante, sus hermanas envían un mensaje a su buen amigo Jesús, he aquí el que amas está enfermo (v. 3).  Sería maravilloso que debido al amor de Dios no experimentásemos ninguna enfermedad.  ¡Pero no es así!    Ellas quizá pensaron:   el amor de Jesús más nuestra petición es igual a ¡sanidad instantánea!  Pero lamentablemente eso no ocurrió.  Cuando el Señor recibe la noticia notamos dos detalles.  Jesús afirma que esa enfermedad era para la gloria de Dios y para que el Hijo fuese glorificado también (v. 4).  Esa fue una palabra personal para ellas pero sin mayores detalles.  Para nosotros lo mejor que hubiésemos recibido era, no se preocupen, Lázaro morirá pero yo lo resucitaré después.  No hubo detalles así.    ¿Pudo Jesús sanarlo instantáneamente?  Obviamente que sí podía, pero no ocurrió así.  La otra situación es que Jesús se quedó dos días más en aquel lugar (v. 6).  Aunque Marta y María no lo pidieron lo que ellas deseaban era la presencia inmediata de Jesús.  Debido a la distancia que había entre ellos, se supone que cuando el Señor recibió la noticia lo más probable es que Lázaro ya había muerto.  A pesar de ello, Jesús se queda dos días más.  Hermanos, Dios no siempre nos responderá como deseamos.

    Jesús prueba nuestra fe en medio de la adversidad (v. 17-27).  Cuatro días después aparece Jesús.  ¿De repente su presencia ya no era necesaria?  ¿Llegó tarde?  Cuando las hermanas de Lázaro se informan de Su presencia, Marta fue en su búsqueda y quizá en tono de desilusión le dice, Señor, si hubieses estado aquí, mi hermano no habría muerto (v. 21, 32).   Ambas hermanas estaban convencidas que la presencia del Señor habría hecho la gran diferencia.  Pero no, muchos de nosotros quizá hemos sentido alguna vez que nuestras peticiones no las escucha nuestro Dios.  No hay respuesta como queremos o esperamos y en el tiempo que necesitamos Su respuesta.  ¿Qué buscaba Jesús en ellas al llegar aparentemente tarde?   Nosotros ya sabemos el final feliz de esta historia y hasta podemos juzgar la fe de ellas.  Pero tengamos presente que ni Marta y ni María estaban enteradas del final como nosotros.  Ambas hermanas como nosotros, necesitamos que nuestra fe sea transformada y que cambie por una fe fuerte y no quejosa  llena de reclamos.  Con amor y paciencia, Jesús afirma, Tu hermano resucitará (v. 22).  No hay palabras de reclamo del Señor y más bien le brinda consuelo y seguridad.  Ambas cosas son muy necesarias para hoy día.  En los v. 25-26, Jesús hace una declaración de Su divinidad.  Esto lo hace con el fin de retar la fe de Marta.  ¿Crees esto?  (v. 26).  Nuestro Señor desea que ella y nosotros nos movamos nuestra fe a otro nivel.  Marta debía dar una respuesta a la pregunta, ¿crees esto?   Esta pregunta directa necesitaba una respuesta sólida y no vacilante.  Así como Marta, hoy nosotros debemos estar conscientes de quién es Jesús.  Si, Señor, yo he creído que tú eres el Cristo, el Hijo de Dios….(v. 27).   ¿Quién es Jesús para nosotros?

    Cuando creemos veremos la gloria de Dios (v. 38-44).   En Marcos 16:17 encontramos una declaración oportuna para nuestros días, y estas señales, seguirán a los que creen….Lamentablemente hoy hemos cambiado esta situación.  Se predica y se insiste que busquemos primero el milagro para después creer.  La Biblia enseña lo contrario.  Creer que Dios tiene poder para hacer todo lo que quiere por Su divino poder.  Quiten la piedra (v. 39)  fue le orden directa del Señor.  Señor, hiede ya, porque es de cuatro días, objetó Marta.  Ella señaló lo obvio. Jesús lo sabía también.  Hermanos, Dios no siempre hace las cosas de forma lógica según nosotros.  En todo ello, Jesús busca en Marta su hermana y nosotros que la fe vaya por pasos.   Jesús le dijo:  ¿No te he dicho que si crees, verás la gloria de Dios?  (v. 40).  Dos detalles relevantes, Jesús reta a María a dar el paso de fe.  Ella debía realmente descansar en la autoridad del Señor.   Y la fe en Jesús debe dar seguridad en nuestra vida.  Hagamos a un lado nuestras quejas y descansemos en Sus manos que son seguras y firmes.  Todos sabemos cómo terminó la historia.  Un milagro que ni Marta, ni María ni los asistentes habían visto.  Ni tampoco se lo imaginaban cómo terminaría.  Pero sin embargo el Señor había afirmado anteriormente, Esta enfermedad no es para muerte, sino para la gloria de Dios, para que el Hijo de Dios sea glorificado por ella.   Nada parecía tener sentido antes, pero ahora sí.  Jesús sigue preguntándonos a nosotros hoy día:  ¿No te he dicho que si crees, verás la gloria de Dios?    ¿Crees esto?  ¿Qué responderemos hoy día?   ¿Cuál será tu respuesta?.  Si estás pasando algún momento de duda, busquemos en Jesús la fortaleza de nuestra fe y creamos que él es capaz.  Bendiciones a todos.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario