martes 27 de septiembre de 2011

Enfrentando correctamente las adversidades de la vida (Números 13.25-33)

Del escritorio del pastor:   Enfrentando correctamente los temores  de la vida (Números 13:25-33)
            ¿Cuál es nuestro peor temor?  ¿Fracasar en público, perder el trabajo, temor a las alturas, no casarse, alguna enfermedad, quedarse atrapado en un ascensor?  Cuando no controlamos esos u otro tipo de temores, esto nos puede llevar a convertirse en alguna obsesión y no disfrutar de la vida correctamente.  Jesús constantemente decía a sus discípulos:   No temáis.  Con ello observamos que nuestro Señor considera nuestros temores con seriedad.  Nunca leemos que se haya burlado de ellos por causa de sus temores.  El temor en sí no es pecado, pero si no lo controlamos, puede llevarnos al pecado.  Los temores causan preocupaciones en nuestra vida.  Pre-ocupación, es ocuparse de antemano de algo que en muchos de los casos no suceden nunca.
            El libro de Números, en el Antiguo Testamento, describe el fracaso de la primera generación que salió de Egipto y debido a sus temores y falta de fe, no supieron enfrentar las adversidades y no entraron a la tierra prometida.  Ellos estuvieron a las puertas de Canaán y no entraron por falta de fe y convicción (Hebreos 3:19,  Y vemos que no pudieron entrar a causa de su incredulidad). 
            La primera manera de cómo enfrentar los temores de la vida es buscando sabiduría para hacer las cosas.  Moisés recibe la petición del pueblo y Dios mismo confirma esa petición de enviar espías a la tierra prometida.  El pueblo está en la frontera de la tierra que Dios prometido darla a los descendientes de Abraham.  Moisés envía doce personas de importancia. Uno de cada tribu, cada uno príncipe entre ellos…. y todos aquellos varones eran príncipes de los hijos de Israel.  Al mismo tiempo, todos ellos recibieron instrucciones específicas qué hacer y qué informe debían traer.  Observad la tierra cómo es, y el pueblo que la habita, si es fuerte o débil, si poco  o numeroso, cómo es la tierra habitada, si es buena o mala, y cómo son las ciudades habitadas….en pocas palabras, Moisés requirió de ellos que fuesen observadores de lo que viesen.    La sabiduría consiste en vivir la vida de acuerdo al principio bíblico y no como queremos vivirla.  Después de cuarenta días, los espías regresan y dan su informe.
            Un segundo principio es ver las circunstancias de la vida desde el lente de Dios.  Diez espías afirman, la tierra a la cual nos enviaste, la que ciertamente fluye leche y miel, y este es el fruto de ella.  Y no había duda.  La tierra era buena y traían evidencia de ello.  Fluye leche y miel es una expresión que describe la abundancia y fecundidad de la tierra.  Sin embargo, ellos inmediatamente agregan comentarios que reflejaron sus propios puntos de vista sin considerar los planes y propósitos de Dios para con ellos.  ¿Qué vieron estas diez personas?  Un pueblo mejor armados que ellos.  Militarmente mejor preparados.  Ciudades imposibles de conquistar.  Vieron gigantes y un grave problema de autoimagen, éramos nosotros a nuestro parecer, como langostas, y así les parecíamos a ellos.  es importante tener en mente que los demás nos perciben como nos percibimos nosotros mismos.  Pablo en Romanos 12:3 afirma, … no tenga más alto concepto de sí que el que debe tener, sino que piense de sí con cordura…).  No pensar que somos los mejores, pero tampoco los peores.  En pocas palabras estas diez personas tenían una imagen distorsionada de ellos mismo.  Cuarenta años después, Rahab afirmó lo contrario acerca de cómo ellos les veían,   Sé que Jehová os ha dado esta tierra, porque el temor de vosotros ha caído sobre nosotros…. Porque hemos oído que Jehová hizo secar las aguas del mar Rojo…. (Josué 2:9-10).  Somos el pueblo de Dios y debemos ver las circunstancias de la vida confiando y estando seguros que Dios está en control de todo.  Tristemente ellos no lo vieron así. 
            Un tercer principio es, viviendo y confiando en las promesas divinas.  Los diez espías dijeron, No podremos subir contra aquel pueblo, porque es más fuerte que nosotros.  Sin embargo, contrario a la opinión de la mayoría, Josué  y Caleb llenos de fe y confiando en las promesas divinas, afirmaron, Subamos luego, y tomemos posesión de ella, porque más podremos nosotros que ellos….y con nosotros está Jehová, no los temáis.    Tener presente que como creyentes no debemos permitir que la duda invada nuestro corazón.  Sin fe es imposible agradar a Dios… es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que la buscan.    Todos anhelamos seguridad sin arriesgar nada.  Hoy existen muchos tipos de seguros con diferentes coberturas.  Pero el mejor seguro lo tenemos confiando en el Dios Todopoderoso.  Dios nos premia cuando le creemos a Él.  Finalmente, Santiago 1:6-8, nos pide no vivir la vida con doble ánimo  Una persona con ese estilo de vivir, es alguien que duda.  No tiene estabilidad y vive de acuerdo a las circunstancias y no de acuerdo a su fe en Dios.  Es una persona inestable.  Si vivimos apoyados en las promesas divinas la duda vendrá pero la rechazaremos porque vivimos creyendo en Aquel que todo lo puede.  Así que Jesús nos dice hoy, No os afanéis por vuestra vida.  Dios sigue en control de todo.  Bendiciones en sus vidas.

martes 20 de septiembre de 2011

Consecuencias del pecado oculto (Josué 7)

Del escritorio del pastor:  Consecuencias del pecado oculto (Josué 7:1-5)
            Todos sabemos que las apariencias engañan.  Cuando hablamos de reputación, nos referimos a lo que gente cree que somos (imagen).  Por otro lado, carácter es lo que Dios sabe quién soy.  Cuando hablamos de ambas situaciones, nos damos cuenta que uno de nuestros grandes problemas de nuestra sociedad hoy día, es la falta de valores.  Esos valores, deben estar bien cimentados en lo profundo de nuestro corazón. Estos valores son fundamentales para lograr el éxito en la vida y que el mismo tiempo, Dios sea glorificado también. Los fracasos espirituales y morales vienen como consecuencia cuando no somos fieles a esos valores.  La historia de Acán en Josué 7, puede ser la cualquiera de nosotros.    A decir verdad, somos muy diestros en ocultar nuestros pecados olvidando que los mismos nos llevan a la ruina espiritual.  Mi pecado aflige a Dios, nos hace daño y en muchas ocasiones, afecta a otros (familia, iglesia, amigos etc).
            La primera consecuencia de los pecados ocultos es que no obedecemos las reglas divinas.  Josué había recibido las instrucciones en el capítulo 6 donde claramente dice, que ellos no debían tomar para sí nada de la ciudad.  Todo debía ser quemado como tributo al Señor Dios Jehová de Israel.    Sin embargo, el capítulo 7 inicia con un pero.  Ellos o mejor dicho Acán, desobedeció esas reglas. Es de mencionar que aunque uno fue el que desobedeció, la palabra indica que Israel como pueblo fue culpado y sufrieron las consecuencias.  Esto debe ser de reflexión, el creyente rebelde afecta seriamente la obra y familia de Dios.  Aunque algunos órganos del cuerpo funcionen bien y otros no, esto afectará el funcionamiento del cuerpo humano.  Así también en la iglesia es lo mismo.  El pecado siempre tiene consecuencias que tarde o temprano enfrentaremos.  Y la ira de Jehová se encendió contra los hijos de Israel.    Esto es como la ley de la siembra y la cosecha.  Siempre cosecharemos lo que sembramos (Gálatas 6:7).    Aunque sus consecuencias no siempre son inmediatas y hasta parecen mínimas, pero con el tiempo veremos las tristes consecuencias a enfrentar.    Los pecados ocultos echan raíces profundas en el suelo del corazón, con el tiempo esas raíces, brotan.    Debido a la brillante victoria en Jericó, el pueblo se llenó de vanidad olvidando cómo ocurrió esa victoria.  Todo lo hizo el Señor.  El pueblo únicamente dio vueltas alrededor de las murallas y gritar en el día indicado.  Esta victoria provocó exceso de confianza en ellos mismos, No suba todo el pueblo….porque son pocos.    Lo que ellos esperaban como otra victoria fácil y segura, se convirtió en una derrota inesperada y vergonzosa.  ¿Falló la estrategia militar?
            La segunda consecuencia es la derrota en nuestra vida.  Josué había recibido una hermosa promesa, Nadie te podrá hacer frente en todos los días de tu vida (Josué 1:3, 5).  Por lo tanto la derrota era inexplicable para Josué y el pueblo.  ¿Qué pasó?  Josué inmediatamente reacciona y veamos cómo lo hace.  Primero con temor, desánimo y reclamo a Dios por la derrota (v. 5-7).  ¿Por qué….? Lleno de dolor, confundido y con temor se acerca el Señor.    Debemos tener presente siempre que el pecado cierra el poder del Dios de los cielos.  La oración de Josué y la nuestra hoy, no tendrá ningún efecto mientras haya pecado oculto en nuestras vidas (Salmo 32:3-5).  1 Juan es la medicina eficaz para ello, Si confesamos nuestros pecados….Proverbios 28:13 agrega, El que encubre sus pecados no prosperará, mas  el que los confiesa y se aparta, alcanzará misericordia.  Así que dejemos de justificar nuestras malas acciones.   El Señor responde a Josué, Levántate, Israel ha pecado…Así que deja de orar y santifíquense para retomar la senda de la victoria.  Debido al pecado de un soldado, perdieron la batalla.  Por lo tanto. Los hijos de Israel  no podrán hacer frente a sus enemigos…. ni estaré más con vosotros.    En muchos casos, nosotros mismos impedimos la bendición del Señor en nuestras vidas.  Aunque el pecado fue en lo oculto, las consecuencias fueron públicas.
            Tercero, el pecado oculto debe ser confrontado honestamente.  Recordemos la ley de la siembra y la cosecha.  Debido a ellos, debemos tener el valor y capacidad de enfrentar el pecado.  Veamos cómo la hace Josué.  Lo hizo de forma inmediata.  Levantándose de mañana (v. 13).   Siguió las instrucciones divinas.  Fue rigoroso y firme.  No podía permitir otra acción similar.  Buscó por cada tribu hasta llegar al culpable. Acán.  Las consecuencias fueron duras, ejemplares a pesar de la confesión del culpable (v. 19-26).  Tratando de entender el contexto del pasaje, Dios actuó así para sentar un precedente para todo el pueblo.  Vemos algo similar en Hechos 5 en el caso de Ananías y Safira.  Es interesante que después del caso de Acán, no se registra otro caso igual durante el tiempo de Josué.  El castigo fue ejemplar para los demás (Hebreos 10:31, 12:6).  ¿Cómo está nuestra vida personal delante de Dios?  ¿Tenemos costumbres que no agradan al Señor?  Es el momento oportuno que lo confesemos y nos alejemos de ello.  Nuestra relación con el Señor será mucho mejor.  Bendiciones a todos.  

sábado 17 de septiembre de 2011

Retos que la juventud cristiana enfrenta hoy (Eclesiastés 11.9-12.1)

    Juventud, divino tesoro, ¡ya te vas para no volver!  Cuando quiero llorar, no lloro, y a veces lloro sin querer….Juventud, divino tesoro, ¡te fuiste para NO volver!  Cuando quiero llorar no lloro, y a veces lloro sin querer.  Estas son los versos del famoso poeta mexicano Amado Nervo.  Sencillamente ciertas, claras y que tienen su cumplimiento lo queramos o no.  Kamato Hongo, fue reconocida como la persona de más edad hace algunos años atrás. Según ella, su secreto para una larga vida era: no andar deprimida.  Ella creció cuidando vacas y plantando papas. 

    Las noticias de hoy, nos informan diariamente de tristes incidentes protagonizados por adolescentes y jóvenes muchos de ellos no mayores de 20 años de edad.  Tristemente estamos siendo testigos de una generación rebelde que no gusta de las reglas y desean vivir sin límite alguno.  Los jóvenes cristianos no están exentos de ser influidos para hacer aquellas cosas que no agradan a Dios.    Nuestros jóvenes también están siendo afectados para hacer cosas que no convienen.  Ellos deben vivir en dos esferas completamente opuestos.  La esfera del mundo en la escuela, amigos no creyentes, medios de comunicación con mensajes violentos, llenos de sensualidad etc.  También está la esfera de la iglesia llena de espiritualidad completamente opuesto a lo primero.  No deja de ser complicado para ellos qué escoger.  Sencillamente viven en dos mundos diferentes.  A la luz de la Palabra veamos algunos retos que nuestra juventud se enfrenta hoy día.

    Vivir con alegría (Ecl. 11:9, Alégrate, joven en tu juventud).  Es una invitación a que el joven disfrute de la vida y de esa época maravillosa.  La juventud pasa muy rápido  y no la hemos disfrutado como se debe. Todo padre debe saber que los jóvenes necesitan su espacio para vivir ese momento y darles la libertad adecuada que ellos deben tener.  Desde luego afirmamos que todo con medida.  El mismo verso al final agrega:  …  pero sabe que sobre toda estas cosas te juzgará Dios.  Al inicio del  verso, nos damos cuenta de la libertad y espacio que el joven tiene.  Sin embargo, no podemos negar que muchos de nuestros jóvenes y hasta adultos vivimos la vida como si nunca daremos cuenta de ella.  Nos gusta vivir con privilegios pero sin responsabilidades.  ¡Eso no puede ser así!   Es por ellos que todos debemos vivir con sabiduría y temor de Dios hasta el final de nuestros días.  Es interesante que el rey Salomón se desvió de su camino siendo ya un adulto (1 Reyes 11:4, Y cuando Salomón era ya viejo…).  Jóvenes y adultos, no podemos vivir ignorando lo que la Biblia nos dice cómo vivir.  Un detalle interesante que todo joven debe tener en consideración es sobre el concepto del sexo.  Debido al falso concepto de ello, muchos jóvenes viven vidas llenas de inmoralidad.  El sexo es un privilegio que Dios nos ha dado para ser disfrutado dentro del sagrado vínculo del matrimonio (Génesis 2:24).  Vemos una juventud afectada por la mala información sobre el uso del sexo.  La política hoy día es, si te gusta hazlo.  Así como se promueve:  di no a las drogas, también di no al sexo antes del matrimonio. 

    Joven, quita de tu vida el enojo (v. 10).  Jóvenes a vivir sanamente y lejos de las preocupaciones de los adultos.  Como padres, no debemos transmitirles a ellos nuestras cargas y responsabilidades de adultos (factores económicos, espirituales, emocionales, cónyuges etc).  El término enojo significa quitar de nuestra vida todo aquello que provoca exaltación, enojo, ira, discusión, agitación.  No es saludable para ellos, darles responsabilidades que no están preparados para llevar y logrando mal carácter y preocupaciones antes de tiempo.  Aparta de tu carne el mal porque la adolescencia y la juventud son vanidad.  Es un llamado a una vida sana, santa y agradable a Dios lejos del pecado (Salmo 119:9, 11).  La Biblia es la mejor fuente de sabiduría para vivir en armonía con Dios (Prov. 3:5-7).  Una vez más  el escritor afirma que esta época es vanidad.  La vida es corta.  Esta época pasa rápido y no debemos perder las valiosas oportunidades que tenemos para prepararnos para el futuro.  No perder el tiempo en asuntos que no aprovechan nada.

    Finalmente, otro gran reto, joven acuérdate de Dios en tu juventud (Ecl. 12:1).  Cuando tomamos esa decisión siendo jóvenes  no tendremos que lamentar nada siendo adultos.  Pablo dice en 1 Timoteo, Ninguno tenga en poco tu juventud, sino sé ejemplo en….Para nosotros los adultos es importante reconocer que nuestros jóvenes merecen respeto, admiración y consideración.  No menospreciarles.  Así también los jóvenes deben saber ganarse lo anterior con un buen testimonio con los adultos.  La juventud es el mejor momento de la vida y es allí donde debemos acercarnos a Dios. Tres veces aparece la expresión antes.  Veamos, antes que vengan los días malos (v. 1b, antes que llegue la vejez).  Antes que oscurezca el sol…(v. 2-5, ante que lleguen los dolores y achaques de la vejez).  El escritor usa una simbología para referirse a los sentidos y partes del cuerpo.  Antes…(v. 6-7, antes que muramos, y el polvo vuelva a la tierra como era, y el espíritu vuelva a Dios que lo dio).  Es cuando nuestro cuerpo deja de funcionar y finalmente nos volvemos polvo y el espíritu regresa a Dios.  Morimos y no podemos hacer ya nada.  Como adultos, estamos conscientes de los retos de nuestros jóvenes. Ellos viven en dos esferas totalmente opuestos.  El mundo lleno de valores desmoronándose y la iglesia donde se les debe enseñar los principios espirituales llenos de sabiduría que nos llenen de un temor santo y reverente a Dios.  Juventud, divino tesoro, ¡ya te fuiste para NO volver!  Bendiciones a todos.

miércoles 07 de septiembre de 2011

Claves para lograr el éxito personal (Proverbios 24:30-34)

Un exitoso inventor dijo:  Muchos de los que se han rendido en la vida no sabían cuán cerca estaban de alcanzar el éxito.    En ocasiones resta recorrer menos del 1% del total del camino emprendido.  La perseverancia y el trabajo dedicado, son características que distinguen a muchos logros en la historia de la humanidad.  La victoria puede estar más cerca de lo que sospechamos.  Una manera de medir el éxito es analizar cómo enfrentamos los impedimentos de la vida.  Todos queremos ser exitosos, nadie quiere ser un perdedor.  Sin embargo para no serlo, debemos trabajar en ello.  La Biblia, la Palabra de Dios nos da una serie de pautas que todos debemos seguir.


Una vida perseverante (1 Cor. 9:24-27).  Disciplina es lograr lo que queremos haciendo lo que debemos.  Por medio de ella, logramos éxitos, premios etc.  Sin disciplina por mucho talento que tengamos no lograremos mucho.  Es menester promover el desarrollo personal.  La disciplina es la habilidad de regular la conducta de uno a través de principios y juicios saludables.    Lo que queremos ser mañana, empieza hoy.  Todo aquel que lucha, de todo se abstiene… Así que, yo de esta manera corro, no como a la ventura, de esta manera peleo, no como quien golpea el aire.  En pocas palabras Pablo nos indica que una persona perseverante es alguien que se mantiene enfocado por medio del dominio personal invirtiendo tiempo en el entrenamiento.  De todo se abstiene, es decir, se aleja  de todas aquellas cosas que no le convienen y que le harán daño.  Es correr la carrera sin desviarse de la meta.  Es seguir a pesar de los obstáculos a encontrar.


Establecer metas reales (Proverbios 6:6-8).   Cuando nos proponemos a establecer metas reales la perseverancia es vital.  Es mantenerse firme en una acción. Persistir, ser constantes y firmes en le realización de una actividad.  Tomas Alva Edison es una figura ejemplar en cuanto a ser perseverante y que estableció metas y las logró.  El proverbista usa la hormiga como una buen ejemplo de alguien que trabaja en base a metas.  Sin embargo tener presente que este pequeño insecto no se le conoce como alguien perezoso.  Mira sus caminos, y sé sabio.  Toda persona que desea alcanzar sus metas debe fijarse en una hormiga y aprender de ellas.  Las personas exitosas son aquellas que avanzan hacia su meta a pesar de los obstáculos y de los reveses temporales.    Ella sale a buscar comida sin tener quien la obligue.  Prepara en el verano su comida, y recoge en el tiempo de la siega su mantenimiento.  Cuando nos proponemos  establecer metas reales, tomar en consideración nuestras prioridades.    Para un estudiante lo obvio que su prioridad son sus estudios.  Tener en mente que por ser cristiano no significa que no encontraremos problemas en la vida. Sin embargo cuando tenemos metas claras no habrá nada que nos desvíe de ellas.


Debemos trabajar duro (Proverbios 24:30-34).  Favor tener presente el concepto bíblico del trabajo.  En Génesis 2:15 Dios pone al hombre y la mujer en el huerto del Edén con responsabilidades a cumplir:  lo labrará y lo guardase.    Por lo tanto, según las Escrituras el trabajo es una bendición y no una maldición.  Es por la Creación y no por la caída que somos trabajadores.  Dios mismo se presenta como trabajador e innovador en la Creación.    Proverbios es un  libro donde condena el perezoso y no aprueba su falta de trabajo.  El perezoso no tienen ningún fruto, he aquí que por ella habían crecido los espinos, ortigas habían ya cubierta su faz, y su cerca de piedras estaba ya destruida (Prov. 24:32).  Todos debemos aprender en no imitar al perezoso, Miré, y lo puse en mi corazón, lo vi y tomé consejo.  Una persona sabia aprende de los errores de otros.  Hoy tenemos una generación que todo lo quiere fácil, bueno y rápido.  Pero en la vida real no siempre es así.  Favor no hacer trampas en la vida ni buscar atajos para lograr en éxito.  No hay sustitutos para el éxito.  Trabajar duro y bien planificado (Prov. 10:4, La mano negligente empobrece, mas la mano de los diligentes enriquece).  Proverbios condena fuertemente a pereza.  Proverbios 19:15, La pereza hace caer en profundo sueño, y el alma negligente padecerá hambre.  Tomás Alva Edison afirmó:  Nunca hice nada por casualidad, todo éxito fue fruto del trabajo.  El éxito requiere trabajo y sacrificio.  Tenerlo presente para lograr el éxito personal.   Bendiciones a todos.

sábado 03 de septiembre de 2011

Caín mata a su hermano Abel (Génesis 4:1-11)

    Un acto de amor es la llave para abrir las puertas de la esperanza y para creer que hay algo mucho mejor para nosotros y para aquellos que nos rodean.  Sin embargo cuando no  es el amor ni la compasión que nos afectan para bien y es la ira o el enojo sin control alguno, lograrán que hagamos cosas que después lamentamos.  La ira descontrolada tal como fue el caso de Caín,  fácilmente llega al resentimiento y la amargura la cual puede desgastar nuestro cuerpo.  Cuando le damos la oportunidad, la ira, el enojo y el resentimiento destruye las relaciones entre Dios y nuestro prójimo.  Cuando repartimos golpes a diestra y siniestra le abrimos puertas a nuestro enemigo.  ¿Sabía usted que la ira no resuelve nada¿   Por lo general lo empeora. 
   
    El asesinato es espantoso, pero cuando ocurre dentro de la familia es más horrible aún.  La palabra hermano es utilizada seis veces en este pasaje.  Tal parece para acentuar lo grave del delito.  ¿Qué podemos aprender del caso de Caín al matar a su hermano Abel?  Sin duda que muchas cosas.  Ambos tenían diferente tipo de oficio.  Abel fue pastor de ovejas, y Caín fue labrador de la tierra.    Así también cada uno de ellos traen una ofrenda.  Caín trajo del fruto de la tierra….Abel trajo también de los primogénitos de sus ovejas, de lo más gordo de ellas.       El texto bíblico no aclara el por qué de la aceptación de una ofrenda y el rechazo de la otra.    Y miró con agrado a Abel y a su ofrenda, pero no miró con agrado a Caín y a la ofrenda suya.    Hebreos 11:4 da cierta luz, Por la fe Abel ofreció a Dios más excelente sacrificio que Caín.    Sencillamente todos debemos estar sabedores, que la calidad de nuestra ofrenda representa la calidad de nuestro corazón.  Abel ofreció lo mejor por su fe en Dios y reveló lo que había en su corazón.  Por fe dio lo mejor a Dios.  Tristemente la reacción de Caín no fue la mejor.  Y se ensañó Caín en gran manera, y decayó su semblante.   En pocas palabras, Caín se enfureció muchísimo.  Quizá él pensó que Dios fue injusto y por otro lado, demostró lo que había en su corazón, celos y envidia.  Los celos es un fruto de la carne.  Son una reacción en que una persona ve que otra recibe lo que según ella le corresponde a él.  Saúl es otro personaje lleno de celos y envidia contra el joven David (1 Samuel 18:7-9).  El envidioso  quiere que el otro  no tenga nada.  Esta es una historia repetitiva.  Un buen adorador y un mal adorador.  Los celos y la  envidia no han desaparecido de la escena mundial.  La historia de Caín y Abel, Saúl y David no han terminado aún.  Todos llevamos un poco o mucho de Caín y Saúl en nuestros corazones. 
   
    Con amor y sabiduría, el Señor confronta a Caín por medio de dos preguntas.  ¿Por qué te has ensañado, y por qué ha decaído tu semblante?    El dialogo que Dios pretende con Caín, es con el objeto de hacerlo reflexionar y supere su mala reacción.  Todos tenemos la capacidad de decirle no al pecado igual que Caín.  Si bien hicieres, ¿no serás enaltecido?   Y si no hicieres bien, el  pecado está a la puerta, con todo esto a ti será su deseo, y tú te enseñorearás de él.    Debido a que Caín no reaccionó bien, estaba dándole oportunidad al pecado para que éste lo domine.  Sin embargo el Señor hace ver a Caín y a nosotros hoy que tenemos la capacidad de decirle no al mismo.  Si hacemos lo malo, es nuestra culpa de nadie más.  Todos podemos elegir libremente y responsablemente entre el bien y el mal.  Caín y muchos de nosotros le damos lugar al pecado y no reaccionamos como debemos.  Proverbios 14:17 dice, El que fácilmente se enoja hará locuras…el v. 29 agrega, El que tarda en airarse es grande de entendimiento, mas el que es impaciente de espíritu enaltece la necedad.  Debido a esa falta de decisión en controlar su gran enojo, Caín mata a su propio hermano.  La ira es un fuerte sentimiento de  disgusto.  Puede ser controlable por ello es importante cómo la manejamos (Ef. 4:26-27).   La ira va fácilmente de la irritación al resentimiento y a la amargura.  Esta anula el amor, el cuidado y aprecio en los demás.  Hermanos, si no rehusamos a resolver nuestras amarguras y resentimientos que nos atan, no podemos tener comunión con nuestro Padre celestial (1 Juan 4:20-21).  El rey Saúl terminó muy mal su vida porque no supo controlar la amargura en su corazón.  ¿Dónde está tu hermano?  Fue la pregunta a Caín.  ¿Acaso nos hemos puesto a pensar que somos responsables del cuidado unos con otros?   El Señor esperaba una confesión de Caín.  Sin embargo una vez más, revela lo que había en su corazón.  Su envidia, celos y amargura se reflejan por su respuesta.  ¿Soy yo acaso guarda de mi hermano?    De forma sarcástica, insolente y con total falta de respeto al Señor, Caín responde a la pregunta.  Las consecuencias de su grave falta no se dejan esperar (Génesis 4.10-13).  Sencillamente, Caín permitió que el pecado lo dominara.  Dejo que él se enseñorease de él. 
   
    Finalmente, si somos envidiosos, celosos o llenos de amargura, en el Nombre del Señor liberemos de ello. Si no lo hacemos lo anterior nos destruirá.  Hoy debemos tomar la firme decisión de hacer los ajustes correspondientes.  Demos gracias por aquellos que tienen hermosos dones espirituales y que Dios los usa maravillosamente.  ¿Hay algo de Caín en nuestro corazón?  Favor sacarlo fuera de él.  No sigamos promoviendo esa lucha entre Caín y Abel en nuestra vida.  La muerte de Jesús fue para ello.  No dar lugar más al pecado de la envidia, celos y amargura en nuestra vida.  No demos lugar a que el pecado nos domine.  Tenemos la ayuda del Espíritu Santo (Romanos 8:26).  Recordemos un acto de amor es la llave para abrir las puertas de la esperanza y para creer que hay algo mucho mejor para nosotros y para aquellos que nos rodean.  Sin embargo cuando no  es el amor ni la compasión que nos afectan para bien y es la ira o el enojo sin control alguno, lograrán que hagamos cosas que después lamentamos.  Bendiciones a todos.