lunes 31 de octubre de 2011

Del escritorio del pastor:  Fracasos de Israel en el desierto que no debemos imitar (1 Corintios 10:6-11)
            ¿Qué cosas que hoy hacemos, debemos cambiar?  No podemos cambiar nuestra vida hasta que no cambiemos algo que hacemos a diario. Lo que pretendemos llegar a ser, empieza hoy.  El modelo como vivimos hoy, nos está preparando para el mañana.  ¿Cómo nos estamos preparando?  La mayoría de nosotros no dirigimos nuestra vida, sencillamente la aceptamos.  Hay un proverbio popular que dice:  nadie aprende por experiencia ajena.  Dios quiere que usted y yo aprendamos en base a lo que Su palabra nos enseña y que aprendamos de ella y la pongamos por obra. 
            En el pasaje arriba citado, encontramos algunos errores que el pueblo de Israel cometió en el desierto durante sus cuarenta años de peregrinación.  La tierra prometida, era el lugar donde Dios quería que Su pueblo viviera después de haberlos liberado.  Era la tierra de la promesa.  Sin embargo durante su travesía por el desierto, toda la generación nacida en Egipo fracasaron y no pudieron disfrutar de esa tierra.  Previo a ello, veamos que Pablo nos dice hoy a nosotros respecto a la experiencia de Israel, … estas cosas sucedieron como ejemplos para nosotros y están escritas para amonestarnos a nosotros (v. 6, 11).    Esto quiere decir, que usted y yo debemos aprender de los errores o equivocaciones de ellos.  Es interesante la forma cómo Dios tuvo misericordia de su pueblo durante los 40 años en el desierto como también la forma sobrenatural en que se manifestó, Y Jehová iba delante de ellos de día en una columna de nube para guiarlos…. y de noche en una columna de fuego…nunca se apartó de delante del pueblo la columna de nube de día, ni de noche la columna de fuego (Éx. 13:21-22).  Su provisión y cuidado fue constante y ni límite alguno (Éx. 16:35, Dt 8:4).  Lamentablemente a pesar de todo ello, Pablo agrega, Pero de los más de ellos no se agradó Dios, por lo cual quedaron postrados en el desierto.  Únicamente Josué y Caleb entraron a la tierra prometida de toda la generación nacida en Egipto (Núm. 14:30).  La iglesia de hoy está advertida para que hagamos lo correcto a los ojos de Aquel que todo lo ve.
            No seamos codiciosos (v. 6, Números 11:4).  La codicia es el deseo excesivo de riquezas u otras cosas.  Es querer tener más y más y más.  Éxodo 20:17 afirma, No codiciarás…Israel y quizá muchos de nosotros no somos conformistas y tal como ellos despreciamos lo que Dios nos da.  Colosenses 3:5 nos recuerda que la avaricia o codicia es idolatría.  Es sencillamente cuando ponemos estas cosas primero que Dios. 
            No a la idolatría (v. 7, Éxodo 32:4, 6, 19).  La idolatría es la adoración que se da a los ídolos.  Éxodo 20:3-5 Jehová prohíbe totalmente la idolatría (Is. 46:5-7).  La debilidad del liderazgo de Aarón se debió al permitir la construcción del becerro de oro.  Esto fue motivo de enojo de parte de Moisés como de Dios mismo al grado que tuvo el deseo de destruir a todo el pueblo, Yo he visto a este pueblo, que es duro de dura cerviz…ahora pues déjame que se encienda mi ira…y los consuma (Éx. 32:9-10).  Permitir la idolatría es cambiar al Dios vivo y verdadero por una imagen muerta y sin poder alguno.  Hoy la iglesia es el pueblo de Dios, por lo tanto, vivamos como tal (1 Pedro 2:9-10).  Alejemos de nosotros cualquier tipo de idolatría que quita el primer lugar a nuestro Dios.  Él debe ocupar nuestro primer lugar, nadie mas.
            No a la inmoralidad (v. 8, Números 25:1-9).  Con suma claridad, Pablo prohíbe la inmoralidad (pornografía).  La inmoralidad entre otras cosas, es cuando practicamos relaciones íntimas entre personas no casadas (fornicación), adulterio (relaciones  íntimas entre una persona casada y la otra no).  A través de la Biblia encontramos varios pasajes donde se condena y prohíbe las prácticas inmorales (Lev. 18:22, 20:13, Romanos 1:26-28, 1 Corintios 6:9).   Hoy las prácticas como la homosexualidad y lesbianismo han dejado de ser una vergüenza.  Todo lo contrario se promueven y hasta podríamos afirmar que son signo de orgullo.  La Biblia nos invita a huir de la inmoralidad tal como lo hizo José en Génesis 39:12 y no caer rotundamente como David con Betsabé.
            No tentar al Señor (v. 9, Números 21:5).  Tentar al Señor es ponerlo a prueba.  Números 21:4-5 describe el reclamo de Israel al Señor, se desanimó el pueblo por el camino.  Y habló el pueblo contra Dios y contra Moisés…. Pues no hay pan ni agua, y nuestra alma tiene fastidio de este pan liviano.  En pocas palabras, ¡ya estamos cansados de comer esta comida miserable!  No debemos tentar al Señor (Mateo 4:7, Dt. 6:16).  El pueblo de Israel tuvo la osadía  de tentar al Señor Dios Todopoderoso (Salmo 78:17-20).  Es una provocación a Dios con la intención de ver hasta dónde podemos llegar.  No imitemos eso, como algunos de ellos…
            No murmurar (v. 10, Números 14:2, 36, 16:1-35).  Murmurar es hablar o hacer comentarios en prejuicio de una persona ausente.  El libro de Números describe varios sucesos de murmuración contra la autoridad de Dios, Moisés y Aarón (Números 12, 16).  Mucho cuidado como iglesia cuando caemos en ese pecado y más bien no promovamos esa práctica y alejémonos de ella.  Esto no beneficia a nadie. Haced todo sin murmuraciones y contiendas (Filipenses 2:14). La iglesia de hoy está advertida de lo que no debemos hacer.  Aprendamos de la historia para dar el mejor testimonio para la gloria de nuestro Dios.  Bendiciones a todos.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario