lunes 19 de diciembre de 2011

El Dios que se hizo hombre


Del escritorio del pastor:  El Dios que se hizo  hombre (Juan 1:14)
            El evangelista Juan afirma una verdad poco comprensible para nuestra finita mente humana.  Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros.  El Dios hecho carne se identifica con el hombre y dejó Su trono de gloria y majestad y quiso nacer asumiendo todas aquellas debilidades propias de nosotros.  En ese contexto, el cristianismo celebra con gozo la navidad.  Entendemos la negativa de algunos grupos a negarse a celebrar esta fiesta debido a que la Biblia no indica la fecha de su nacimiento ni tampoco que la misma indica que hay que celebrarlo.
            De lo anterior, podemos encontrar dos posturas antagónicas en medio de esta fiesta.  Una es la actitud de rechazo y la otra de ser permisivo o tolerantes.  La primera, es  aquella donde tratamos de ignorar la Navidad.  Razones no faltan.  Aceptamos que hay elementos extrabíblicos que tristemente se han infiltrados en el cristianismo.  Hemos dicho que la Biblia no describe ninguna fecha del nacimiento de Jesús como otros elementos como el árbol mismo y qué decir de Papá Noel.  Es penoso ver esta realidad que nuestros niños recuerdan más a este gracioso personaje que al Cristo histórico y real que se encarnó y nació en Belén de la virgen María.  Hoy esta fiesta se ha comercializado al grado que Navidad es sinónimo de abundante comida. Fiesta llena de alcohol.  Regalos y otras muchas cosas más, todo lo anterior ha logrado perder la valiosa oportunidad para que como iglesia podamos levantar y proclamar el verdadero sentido de la Navidad.  Esta fiesta nos debe hacer recordar que Jesús se despojó de su divinidad tomando forma de siervo  y se hizo hombre.  Eso representa la Navidad. El Dios Todopoderoso se humano y se hizo obediente hasta la muerte (Fil. 2:6-8).
            La otra posición es la permisiva o tolerante.  Es donde aceptamos cualquier elemento sin saber su origen.  Entendemos que aquí la iglesia y el creyente en general debemos interesarnos más su procedencia de cualquier elemento que hemos introducido en esta fiestas.  Hermanos, con respeto pero con firmeza, debemos entender que Navidad no es el árbol ni tampoco los regalos que trae Papá Noel ni los fuegos artificiales por muy lindos que estos sean.  Invitamos que en medio de esta fiesta,  recordemos el mensaje de los ángeles a los pastores, ¡Gloria a Dios en las alturas, y en la tierra paz, buena voluntad para con los hombres!  (Lucas 2:14).  Sin duda alguna, Navidad debe ser una ocasión de reflexión y que como familia disfrutemos unos con otros expresándonos el amor de Dios unos con otros.  Que nos identifiquemos con aquel necesitado.   Con el que padece y que compartamos del amor de Cristo a todos.  Respetando los diferentes criterios que podemos tener, les invitamos que celebremos Navidad en su verdadero contexto.  Jesús dejó su trono y corona por mí, al venir a Belén a nacer, mas a ti no fue dado el entrar al mesón, y en pesebre te hicieron nacer….Ven a mí corazón, oh Cristo, pues en él hay lugar para Ti.   Ven a mi corazón, oh Cristo, ven, pues en él hay lugar para Ti.   Bendiciones a todos.  Que el Cristo de la Navidad nos llene a todos de Su amor y paz.  ¡Feliz Navidad!  

lunes 12 de diciembre de 2011

Beneficios al promover una nueva relación con Dios


Del escritorio del pastor:  Beneficios al promover una nueva relación con Dios (Romanos 5:1-5)
            Estamos a pocos días que el 2011 sea historia.  Creemos que es un buen momento para que todos, podamos tomar decisiones en nuestras vidas para mejorar nuestra relación con el Señor en el 2012.  ¿Qué les parece si nos proponemos promover una nueva y mejor relación con nuestro Dios?  El hacerlo es para nuestro beneficio únicamente (Salmo 73:25 dice, Pero en cuanto a mí, el acercarme a Dios es el bien….).  Somos beneficiados al mejorar nuestra relación con Dios.  De esa manera, el Señor podrá trabajar mejor en nuestra vida y formar y forjar nuestro carácter (lo que somos realmente).  Si hemos sido transformados  genuinamente, siempre dejaremos huellas en los demás (2 Cor. 3:18, Por tanto, nosotros todos, mirando a cara descubierta, somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen, como por el Espíritu del Señor).     A continuación en estos versículos, el apóstol Pablo nos muestra algunos beneficios que disfrutamos cuando nos proponemos mejorar nuestra relación con Dios.
            Tenemos paz con Dios (v. 1).  Esto viene como resultado de ser justificados (declaración legal que se hace una sola vez en la cual en vez de ser declarados culpables, somos declarados justo).  La justificación cambia todo.  Disfrutamos de la paz y una correcta relación con Dios.  Ya no somos más enemigos.   Hemos sido reconciliados con el Señor.  Estar en paz con Dios es un gran alivio.  El mundo necesita estar en paz con Dios.  Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús (Fil. 4:7).  Esta paz no la entiende el mundo.   Jesucristo nos introduce a la gracia (v. 2).  Tenemos entrada a la presencia misma de Dios y agrega Pablo, en la cual estamos firmes.  Tenemos acceso a un lugar que antes se nos había negado.  Así que, hermanos, teniendo libertad para entrar en el Lugar Santísimo por la sangre de Jesucristo (Heb. 10:19).    Como sabemos, en el AT el tener entrada al Lugar Santísimo era un privilegio especial y reservado para el Sumo Sacerdote una vez al año (Hebreos 9:7,  pero en la segunda parte, sólo el sumo sacerdote una vez al año…).  Éxodo 28:35 explica que el sumo sacerdote debía usar una campanillas y al escuchar su sonido, daba entender que estaba vivo.  Cristo cambió todo eso y somos beneficiados de ese privilegio.
            Tenemos esperanza (v. 2).   La esperanza, es la confianza de lograr una cosa o que se realice lo que se desea.  La esperanza es una virtud cristiana del presente (1 Corintios 13.13).  En el futuro cuando estemos en le presencia del Señor no se necesitará más.  Nuestra esperanza es disfrutar de la gloria de Dios, nos gloriamos en la esperanza de la gloria de Dios.  Antes estábamos  en el equipo de los perdedores y excluidos, pero ahora tenemos la esperanza de entrar y disfrutar de la gloria de Dios.  Gloriarnos ahora, es demostrar ¡júbilo, alegría, gozo!  No debemos temer al futuro (1 Timoteo 1:1….del Señor Jesucristo nuestra esperanza). 
            Nos gloriamos en las tribulaciones (v. 3).  Tribulaciones son todas aquellas herramientas divinas usadas para formar nuestro carácter.   ¿Qué busca Dios al permitir las tribulaciones en nuestras vidas?  Primero debemos aceptar  que a nadie le gusta pasar por tribulaciones.  Dios desea promover en nosotros la paciencia (Stg. 1:3).  Paciencia es un fruto del ES (Gál. 5:22).  Es la capacidad de resistir, perseverar,  permanecer bajo presión.  Dios busca en nosotros por medio la paciencia, madurar en nuestro carácter y vida cristiana.  Es saber cómo manejar la vida y no lo contrario.  Es mantenernos firmes cuando las circunstancias son adversas.   Finalmente, Dios busca un carácter probado en nuestra vida (v. 4,   y la paciencia, prueba….).  Probar es el proceso del joyero que prueba los metales si son genuinos o no y así demostrar su pureza.  Cuando Dios permite la prueba, debemos darnos cuenta que Él está trabajando en nosotros.  No quejarnos y exclamar, ¿por qué Señor?  Sino más bien, ¿para qué esto Señor?    Al final el Señor espera de nosotros una reacción madura y espiritual al venir y pasar la prueba.  No a la amargura, enojo o reproche.  Si reaccionamos así, Dios NO puede producir en nosotros ninguna transformación alguna.  Si estamos en Cristo, nuestra reacción será llena de paz, esperanza y gozo.  Que el 2012, sea un año de más bendición, madurez y crecimiento espiritual por medio de una mejor relación con Dios.   Bendiciones a todos.

lunes 05 de diciembre de 2011

Amonestaciones bíblicas contra el amor al dinero


Del escritorio del pastor:  Amonestaciones bíblicas contra el amor al dinero (Lucas 12:13-21).
            Comer, beber y darse la buena vida o sea vivir sin límite alguno, despreocupado de todo es algo que quizá todos quisiéramos vivir así.   Cuando leemos este pasaje de la parábola del rico insensato, notamos que esa fue la aspiración de este hombre.  Pero notamos algo más.  Este hombre quiso vivir su vida lejos de Dios y viviendo su vida alrededor de sus bienes materiales únicamente pero al mismo tiempo lleno de egoísmo.  No fue generoso y tampoco tuvo en sus planes futuros a Dios.
            Enriquecerse legalmente no es un pecado.  El pecado viene cuando el dinero o los bienes materiales ocupan el primer lugar.  1 Timoteo 6:10 nos recuerda:   porque raíz de TODOS los males es el amor al dinero, el cual codiciando algunos, se extraviaron de la fe, y fueron traspasados de muchos dolores.  Dos elementos básicos nos enseña este versículo.  Cuando el dinero se convierte en nuestro primer amor (afecto por la plata) tendremos serios problemas y segundo, el amor al dinero puede extraviarnos de la fe (2 Timoteo 4:10, Demas se apartó de la fe amando más este mundo).  ¿Hemos pensado alguna vez que tarde o temprano daremos cuenta de nuestra vida al Señor?  Este hombre rico pero insensato no había pensado en ello.  ¡Cuidado con edificar nuestra vida alrededor de las riquezas!    El mundo de hoy le ha dado a las riquezas un primer lugar.
            Quien ama al dinero confía más en él y no en Dios (Lucas 12:15).   La vida del hombre NO consiste en la abundancia de los bienes que posee.   Todos debemos saber que la codicia nos hace olvidarnos de Dios.  La codicia es la sed de tener más, más y más y nunca estar satisfechos.  Sin duda alguna es un grave error confiar en las riquezas y no en Dios.  Job 31:24-28 dice al respecto:  Si puse en el oro mi esperanza y dije al oro:  Mi esperanza eres tú.  Si me alegré de que mis riquezas se multiplicasen y de que mi mano hallase mucho....Esto también sería maldad juzgada porque habría negado al Dios soberano.  Proverbios 11:28 agrega, El que confía en sus riquezas caerá, mas los justos reverdecerán como ramas.  Estos pasajes nos dan una nota de seria advertencia, ¡cuidado con confiar en las riquezas y no en Dios!   El rico insensato tenía tanto pero no estaba contento porque Dios no estaba en sus planes únicamente sus riquezas.  Otro detalle importante, poseer riquezas no es sinónimo de felicidad.  La bendición de Jehová es la que enriquece, y no añade tristeza con ello (Prov. 10:22). 
            Las riquezas dan una sensación de seguridad .  El rico insensato tenía todo programado para disfrutar de un futuro seguro y lleno de comodidades.  Él pensaba....Esto haré.  Con todo derecho, este hombre planea expandir sus negocios y disfrutar de sus riquezas.  Sin embargo, no vemos en sus proyectos a Dios.  No hay nada malo planificar el futuro pero el error está en confiar más en lo que poseemos y no en Dios mismo.  Muchos bienes tienes aguardados para muchos años...Pero Dios dijo:....Una vez más, no hay nada malo en planificar nuestro futuro, pero consideremos a Dios en esos planes y no hacerlo a un lado. 
            No edificar sobre un cimiento inestable y breve (Lucas 12:20).   Necio, esta noche vienen a pedirte tu alma....Las riquezas NO aseguran una vida larga.    Sin que lo esperase, Dios mismo lo tilda de necio y le da una noticia inesperada.  Esa misma noche moriría.  Aunque lleno de riquezas era una persona ignorante y hasta presumido por todo lo que tenía.   Una persona sabía no cae en el afán de enriquecerse.  Proverbios 23.4-5 dice,   Sé prudente, y desiste....se harán alas como alas de águilas, y volarán al cielo.   Edificar la vida sobre el dinero no es lo más recomendable.  Los bienes materiales son inestables e inciertos.  La bolsa de valores con su inestabilidad es una prueba de ello.  Hay miles de personas que tienen su esperanza en sus inversiones y no en Dios.  Edifiquemos nuestra vida en Dios.  Que nuestra confianza esté en el Dios de Israel no en las riquezas.  Bendiciones a todos.