lunes 12 de diciembre de 2011

Beneficios al promover una nueva relación con Dios


Del escritorio del pastor:  Beneficios al promover una nueva relación con Dios (Romanos 5:1-5)
            Estamos a pocos días que el 2011 sea historia.  Creemos que es un buen momento para que todos, podamos tomar decisiones en nuestras vidas para mejorar nuestra relación con el Señor en el 2012.  ¿Qué les parece si nos proponemos promover una nueva y mejor relación con nuestro Dios?  El hacerlo es para nuestro beneficio únicamente (Salmo 73:25 dice, Pero en cuanto a mí, el acercarme a Dios es el bien….).  Somos beneficiados al mejorar nuestra relación con Dios.  De esa manera, el Señor podrá trabajar mejor en nuestra vida y formar y forjar nuestro carácter (lo que somos realmente).  Si hemos sido transformados  genuinamente, siempre dejaremos huellas en los demás (2 Cor. 3:18, Por tanto, nosotros todos, mirando a cara descubierta, somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen, como por el Espíritu del Señor).     A continuación en estos versículos, el apóstol Pablo nos muestra algunos beneficios que disfrutamos cuando nos proponemos mejorar nuestra relación con Dios.
            Tenemos paz con Dios (v. 1).  Esto viene como resultado de ser justificados (declaración legal que se hace una sola vez en la cual en vez de ser declarados culpables, somos declarados justo).  La justificación cambia todo.  Disfrutamos de la paz y una correcta relación con Dios.  Ya no somos más enemigos.   Hemos sido reconciliados con el Señor.  Estar en paz con Dios es un gran alivio.  El mundo necesita estar en paz con Dios.  Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús (Fil. 4:7).  Esta paz no la entiende el mundo.   Jesucristo nos introduce a la gracia (v. 2).  Tenemos entrada a la presencia misma de Dios y agrega Pablo, en la cual estamos firmes.  Tenemos acceso a un lugar que antes se nos había negado.  Así que, hermanos, teniendo libertad para entrar en el Lugar Santísimo por la sangre de Jesucristo (Heb. 10:19).    Como sabemos, en el AT el tener entrada al Lugar Santísimo era un privilegio especial y reservado para el Sumo Sacerdote una vez al año (Hebreos 9:7,  pero en la segunda parte, sólo el sumo sacerdote una vez al año…).  Éxodo 28:35 explica que el sumo sacerdote debía usar una campanillas y al escuchar su sonido, daba entender que estaba vivo.  Cristo cambió todo eso y somos beneficiados de ese privilegio.
            Tenemos esperanza (v. 2).   La esperanza, es la confianza de lograr una cosa o que se realice lo que se desea.  La esperanza es una virtud cristiana del presente (1 Corintios 13.13).  En el futuro cuando estemos en le presencia del Señor no se necesitará más.  Nuestra esperanza es disfrutar de la gloria de Dios, nos gloriamos en la esperanza de la gloria de Dios.  Antes estábamos  en el equipo de los perdedores y excluidos, pero ahora tenemos la esperanza de entrar y disfrutar de la gloria de Dios.  Gloriarnos ahora, es demostrar ¡júbilo, alegría, gozo!  No debemos temer al futuro (1 Timoteo 1:1….del Señor Jesucristo nuestra esperanza). 
            Nos gloriamos en las tribulaciones (v. 3).  Tribulaciones son todas aquellas herramientas divinas usadas para formar nuestro carácter.   ¿Qué busca Dios al permitir las tribulaciones en nuestras vidas?  Primero debemos aceptar  que a nadie le gusta pasar por tribulaciones.  Dios desea promover en nosotros la paciencia (Stg. 1:3).  Paciencia es un fruto del ES (Gál. 5:22).  Es la capacidad de resistir, perseverar,  permanecer bajo presión.  Dios busca en nosotros por medio la paciencia, madurar en nuestro carácter y vida cristiana.  Es saber cómo manejar la vida y no lo contrario.  Es mantenernos firmes cuando las circunstancias son adversas.   Finalmente, Dios busca un carácter probado en nuestra vida (v. 4,   y la paciencia, prueba….).  Probar es el proceso del joyero que prueba los metales si son genuinos o no y así demostrar su pureza.  Cuando Dios permite la prueba, debemos darnos cuenta que Él está trabajando en nosotros.  No quejarnos y exclamar, ¿por qué Señor?  Sino más bien, ¿para qué esto Señor?    Al final el Señor espera de nosotros una reacción madura y espiritual al venir y pasar la prueba.  No a la amargura, enojo o reproche.  Si reaccionamos así, Dios NO puede producir en nosotros ninguna transformación alguna.  Si estamos en Cristo, nuestra reacción será llena de paz, esperanza y gozo.  Que el 2012, sea un año de más bendición, madurez y crecimiento espiritual por medio de una mejor relación con Dios.   Bendiciones a todos.

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