lunes 06 de febrero de 2012

Promovamos el estimularnos unos a otros (Hebreos 10:23-25)


Del escritorio del pastor:  Promovamos el estímulo unos a otros (Hebreos 10:23-25)
            Una de las razones de congregarnos aparte de adorar al Señor es para estimularnos al amor y a las buenas obras.  ¿Por qué es importante que como iglesia tener presente lo anterior?  Porque sencillamente a través del estímulo muto, desarrollamos relaciones fraternales sólidas, sanas y honestas entre nosotros.  Cuando tenemos buenas relaciones generalmente la pasamos bien.  Cuando es lo contrario, casi nadie la pasa bien.  A través de la Biblia hallamos muchas demandas a  amarnos, aceptarnos, tolerarnos y estrechar nuestros lazos de amistad unos con otros.    ¡Eso causó un gran impacto en la iglesia del libro de los Hechos! (Hechos 2:42-47).  ¿Podemos seguir ese modelo hoy día?  Sí, sí podemos.  2 Corintios 1.3-4 nos da algunas pautas sobre la consolación (uno que viene a nuestro lado para ayudarnos oportunamente cuando pasamos por alguna prueba).    Según el apóstol Pablo al respecto dice:
            1.  Tenemos un Padre de toda consolación.
            2.  Tenemos un Padre que nos consuela constantemente en todo tiempo y en toda clase de aflicción, sin excepción.
            3.  Somos consolados para consolar a otros.  Dios tiene propósitos para consolarnos. 
            ¿Qué es el estímulo?  Es dar ánimo a alguien.  Es la idea de apoyar a los demás.  Todos necesitamos ser estimulados muchas veces.  Hemos sido consolados algunas vez ya sea por Dios o por alguien.  La Biblia dice que si hemos recibido el consuelo es para que hagamos lo mismo con los demás.  Para ello es importante tener un corazón compasivo hacia los demás.  Por lo cual, animaos unos a otros,   y edificaos unos a otros, así como lo hacéis (1 Tes. 5:11).  Animar y edificarse unos a otros.  Es un buen ejemplo que como iglesia CCF debemos seguir.  Ayuda mutua ofreciendo ánimo para fortalecer la fe de los hermanos, es una responsabilidad de todos.  Debemos tener el corazón como el de Jesús.
            ¿Razón para estimularnos?  Según Hebreos 10:24, la Palabra nos recuerda:  Y considerémonos unos a otros para estimularnos al amor  y a las buenas obras.  Considerémonos, es la actitud de preocupación que debemos tener para buscar la manera, tener la motivación de….estimularnos al amor.   ¿Cómo debe ser el amor?  Pablo en Romanos 12:9 dice que el amor sea sin fingimiento.  Un amor honesto libre de malos pensamientos.  Cuando no existe la gracia de Dios, nace la amargura y el amor de Dios está lejos de nosotros.  Sobrellevad los unos las cargas de los otros, y cumplid así la ley de Cristo (Gálatas 6:2).  Sobrellevad es tener un espíritu de solidaridad de ayudarnos unos a otros.   Como iglesia somos el Cuerpo de Cristo.  Las cargas son aquellas dificultades o problemas que no se pueden resolver fácilmente con sus nuestros propios medios.  De esa manera, cumplimos la ley de Cristo (Mateo 22:36-40).  Esa ley consiste en amar al prójimo nos debe motivarnos a apoyarnos unos a otros.
            ¿Cómo podemos estimularnos?    Por medio de la palabra.  Ellas son  un poderoso medio para alentarnos.  Una lengua amable debe iniciar en casa.  Es hablar con gentileza, con verdad y sin ofender (Ef. 4:15).  Un poco de amor puede controlar una lengua descontrolada (Prov. 12:18, 25, 25:11).  Una lengua contenta.  No estarse quejando por todo.  Una lengua agradecida comunica buenas cosas y promueve un buen ambiente de relación.  La amistad es otro medio para estimularnos unos a otros.  En todo tiempo ama el amigo,   y es como un hermano en tiempo de angustia (Prov. 17:17).  Así también, por medio de un corazón libre de toda amargura (Hebreos 12.15).  La amargura es un sentimiento de tristeza, frustración o resentimiento.  Somos llamados a cuidarnos o mantenernos vigilantes para evitar que caigamos en la amargura.  Si no lo hacemos podemos contaminarnos y así evitar que nos estimulemos unos a otros.   La amargura nos contamina, mancha y afecta nuestras vidas y relaciones interpersonales.  Quitemos de nosotros ese mal sentimiento.  Todo lo contrario, promovamos el estímulo y así fortalecer la amistad unos con otros.  Dios lo demanda y nosotros lo necesitamos.  Bendiciones a todos.   

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