lunes 26 de marzo de 2012

Principios bíblicos contra el amor al dinero (1 Tim. 6:16-10)


Del escritorio del pastor:  Principios bíblicos contra el amor al dinero (1 Timoteo 6:6-10).
            A lo largo de la Biblia, encontramos muchas enseñanzas acerca del uso del dinero y de los valores reales.  Es interesante que Jesús habla mucho del dinero:
            1.  De 38 parábolas, 16 hablan del dinero.
            2.  El NT habla más de dinero que de la gloria y el infierno juntos.
            3.  Se habla 5 veces más del dinero que de la oración.
            4.  Hay unos 500 versículos que hablan de la fe  y la oración, y hay unos 2000 que exponen el tema del dinero y las posesiones.
            ¿Por será?  Hoy la filosofía de vida de muchas personas es que la felicidad está en poseer más y más y más.  El materialismo es la manera de comportarse de los que piensan sólo en las satisfacciones materiales.  Esta persona se pasa la vida preocupándose por tener joyas, buenas casas, buenos autos, viajes al extranjero y mejores oportunidades de vida.   En pocas palabras, su vida gira alrededor de todo esto, porque su tesoro y corazón están ahí.
            El primero principio que veremos es que el amor al dinero viene por la falta de contentamiento (v. 6-7).  Pablo en Fil. 4:11 declara sobre esta situación,   He aprendido a contentarme….esto quiere decir que en un momento de la vida del apóstol no tenía esta actitud.  Tuvo que aprender así como nosotros también.  Contentamiento significa suficiencia en uno mismo.  Una persona piadosa debe demostrarlos por medio de su contentamiento ( estar satisfecha aún con lo poco).   La historia de Balaam falso profeta del AT puede representar la vida de algunos de nosotros (Número 22:17-18, 2 Pedro 2:15, Judas 11).    Este hombre sirve en el ministerio por amor al dinero únicamente.  Que hermosa la expresión de Pablo en Hechos 20:33, Ni plata ni oro ni vestido de nadie he codiciado.    Hermanos, el amor al dinero se concentra en lo temporal (v. 7, nada podremos sacar, Job 1:21).  Si pudiéramos llevarnos algo, ¿qué nos llevaríamos?  Jesús nos advierte, No os hagáis tesoros en la tierra (Mateo 6:19-20). 
            El segundo principio es que el amor al dinero confunde la sencillez de la vida (v. 8).   De nuevo aquí debemos recordar el espíritu de contentamiento.  La historia de Israel en el desierto al recoger el maná es un buen ejemplo a seguir hoy día.  El pueblo debía recoger el maná diariamente…para que yo lo pruebe….Ninguno dejé nada de ello para mañana (Éx. 16:4, 19).  Tristemente no todos obedecen.  Era un paso de fe y confianza que Dios mañana no se olvidaría de hacer llover de nuevo el alimento.   Así que teniendo sustento y abrigo, estemos contentos con esto.  Con ello tenemos lo necesario y básico (Prov. 15:16,  Mejor es lo poco con el temor de Jehová, que el gran tesoro donde hay turbación).  El amor al dinero nos empuja a nunca estar satisfechos o contentos con lo que tenemos.
            Finalmente, efectos negativos al amor al dinero (v. 9-10).  El versículo 9, Pablo describe que el amor al dinero lleva consigo a caer en una trampa pecaminosa que lleva como resultado en una caída a malos deseos y en muchos casos en condenación eterna:  Porque los que quieren enriquecerse, caen en tentación y lazo, y en muchas codicias necias y dañosas, que hunden a los hombres en destrucción y perdición.    El amor al dinero, destruye las personas, afecta relaciones familiares y amistades en general.  El deseo de enriquecerse en muchos casos va de la mano de la búsqueda del honor, popularidad, poder, comodidad, satisfacción de los deseos de la carne.  Debido a la búsqueda de riquezas, muchas personas no dudan en cometer delitos que les llevan a la condenación eterna.  El amor al dinero nos extravía de la fe y hay dolor.  Porque raíz de todos los males es amor al dinero, el cual codiciando algunos, se extraviaron de la fe, y fueron traspasados de muchos dolores.    La persona que ama al dinero y se olvida de Dios tendrá graves consecuencias al final de su vida.   ¿Qué decisión tomaremos hoy?  Busquemos primeramente el reino de Dios….No hagamos tesoros en la tierra todo lo contrario, hagamos tesoros en los cielos.   Sin duda es la mejor decisión.   Bendiciones a todos.

lunes 12 de marzo de 2012

Principios bíblicos para el buen uso del dinero (Prov. 3:9-10)


Del escritorio del pastor:  Principios bíblicos para el buen uso del dinero (Proverbios 3:9-10).
            En Proverbios 11.28 encontramos lo siguiente:  El que confía en sus riquezas caerá.  Mientras las posesiones no nos posean a nosotros no hay problema alguno.  En la Biblia no hallaremos ningún versículo que condene tener dinero.  La Biblia y el Dios de la Biblia quiere que le demos la importancia relativa a las posesiones.   Algunos sostiene que la forma cómo invertimos nuestro dinero, refleja en cierto manera nuestra vida espiritual.  Las posesiones como también en sí el uso del dinero, es mencionado frecuentemente por nuestro Señor Jesucristo.    Ello refleja que la importancia que debemos darle a las posesiones como también el uso del mismo.
            Un primer principio es,  debemos honrar a Dios con nuestras posesiones (Prov. 3:9-10).  Honra a Jehová con tus bienes y con las primicias de todos tus frutos, y serán llenos tus graneros con abundancia….Honrar es dar honor, manifestar respeto, consideración, estima etc.  Si en nuestro corazón no hay espacio para honrar a Dios con nuestras posesiones estamos muy mal.  Al honrarlo, estamos reconociendo que Él es el dueño de todo y el proveedor por excelente.  Su bendición está garantizada aunque no siempre la misma vendrá por medio de dólares.  Esta viene por medio de una buena salud, una familia unida, un empleo estable etc.  Dios ha sido siempre fiel.
            Un segundo principio es, no debemos confiar en las riquezas sino en Dios (Mateo 6:19-21, 24).  Hay una parte negativa en esta parábola, No os hagáis tesoros en la tierra….Caemos en lo anterior, cuando nos dedicamos a amontar riquezas y acapararlas con la idea de enriquecernos.  No debemos caer en este grave error, debido a que en la tierra nada es seguro:  la polilla, el orín y los ladrones minan y hurtan.    La polilla insecto que se instala en la tela y la apolilla.  El orín se refiere a la corrosión que los metales sufren. Los ladrones pueden representar el peligro de sufrir algún robo, desfalco o pérdida de nuestras riquezas por cualquier medio (hoy la bolsa de valores).    En el medio oriente, las riquezas se acumulaban por medio de:  la ropa, granos y oro.  Jesús nos hace reflexionar que es mejor hacer tesoros en los cielos donde es más seguro.  Al mismo tiempo en el v. 24 todos debemos tomar una decisión, no podemos servir a dos señores. O servimos a Dios o a las riquezas.  Muchas veces las riquezas nos alejan de Dios (caso del joven rico).  Ellas demandan lealtad  y tendemos a rechazar a Dios.
            Un tercer principio, debemos saber ahorrar no acumular riquezas (Lucas 12:15-19).  Acumular es juntar tano dinero como sea posible. Es el anhelo de desear más y más.  Debido a ello, podemos caer en la avaricia.  Una persona así nunca está satisfecha con lo que tiene.  Jesús prohíbe tal decisión: Mirad y guardaos….es una advertencia que merece atención.  Una persona avarienta:  se centra en ella misma y se olvida de Dios.  Le preguntaron a John Rockefeller, ¿cuánto dinero es suficiente?  Él respondió:  un poquito más.   Ahorrar es separar un porcentaje razonable para afrontar necesidades futuras.  Algunos beneficios de ahorrar:  provee estabilidad en el presente.  Provee seguridad para necesidades futuras y lo importante, nos capacita para apoyar la obra de Dios.
            Finalmente, debemos administrar sabiamente nuestros recursos (Prov. 22:26-27).    Para ello algunas recomendaciones  a considerar:  tener cuidado con nuestras deudas.  No imponernos deudas cuando no tenemos la suficiente garantía de cubrirlas.  Somos responsables de cuidar nuestro crédito.  Hagamos buen uso de las tarjetas de crédito.  Ellas nos permiten vivir artificialmente por encima de nuestros medios.  Pero al final si no hacemos buen uso de ellas, nos esclavizan.  Seamos generosos.  No imitemos al joven rico.  Era avariento, pensaba solo en él. Recordemos que más bienaventurado es dar que recibir (Hechos 20:35).  Dios desea que vivamos en libertad financiera pero somos nosotros quienes debemos tomar es decisión.  Bendiciones a todos.