lunes 30 de abril de 2012

Una iglesia madura adora en espíritu y en verdad (Juan 4:21-24)


Del escritorio del pastor:  Una iglesia madura adora en espíritu y en verdad (Juan 4:21-24).
            Cuando hablamos de caminar en espíritu y en verdad, nos referimos a la reflexión que Jesús le hace  a la mujer samaritana y tiene que ver con la verdadera adoración.  Cuando hablamos de adorar,  es cuando reconocemos quién es Dios.  Es rendir nuestras vidas, sueños, planes ante Él y que si es Su voluntad se hagan realidad.  El término más usado en el NT es proskuneo, y significa:  reverencia, arrodillarse.  No podemos adorar a Dios si no tenemos una actitud de reverencia y reconozcamos Su grandeza. 
            Veamos dos principios en la adoración a Dios.  Según Salmos 100:1 debe hacerse con alegría.   No podemos adorar al Señor llenos de tristeza. Es una contradicción. Así también debemos reconocer la grandeza de nuestro Dios.  Apocalipsis 4-5 describen:  A Dios Padre  sentado en Su trono y al Cordero de Dios.  Todas las personas junto al trono tienen una actitud de adoración a Dios Padre y a Dios Hijo postrándose y describiendo las razones de la adoración (Apoc. 4:11, 5:12-14).   
            En el diálogo de Jesús con la mujer samaritana, el Señor le afirma que debemos adorar en espíritu y en verdad,  el Padre tales adoradores buscan que la adoren (Juan 4:23).  Adorar en espíritu es cuando hacemos uso de nuestros sentimientos,  emociones y corazón.  No podemos hacer a un lado nuestra parte humana en la adoración.  Contrario al ritual ceremonial del AT donde se presentaban animales muertos, hoy en el nuevo sistema, Pablo nos dice en Romanos 12:1 que:  presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo y agradable a Dios, que es vuestro culto racional.  Nuestra vida debe estar concentrada en nuestro Dios las 24 horas del día los 7 días de la semana.  Ya el Salmos 100:1 nos dice que debemos adorar al Señor con alegría. Es hacerlo llenos de buenos sentimientos, lealtad y homenaje por lo que Él es.  El Salmos 34:1 agrega:  Bendeciré a Jehová en todo tiempo, su alabanza estará de continuo en mi boca.  Es mantener una actitud constante de alabanza a nuestro Dios no importando las circunstancias que estemos pasando.  Así también, Jesús con su diálogo con la mujer samaritana le hace ver que el lugar donde adoramos es secundario.  Un templo físico es beneficio para nosotros no para Dios.  Nosotros somos el templo de Dios (1 Cor. 6:19).  Es interesante que en la eternidad no habrá templo (Apoc. 21:1, 22).
            Adorar en verdad es cuando seguimos los principios bíblicos ya establecidos para adorar al Señor.  Nuestra adoración debe ser centrada únicamente a Dios Padre y Dios Hijo.   Debemos ser cuidadosos en la introducción de elementos extraños a la adoración a nuestro Dios.  Hoy es muy común querer ser creativos pero con el riesgo de introducir elementos extraños no bíblicos.  Podemos observar ese error cuando David intentó trasladar el arca de Dios hacía Jerusalén.  En 2 Samuel 6, describe el craso error del rey cuando tomó la decisión de trasladar el arca de Dios y por  no seguir las reglas divinas, una persona muere.  Uza evitando que el arca cayese  de la carreta tocó el arca e inmediatamente murió.  La reacción de David fue de temor y enojo.  ¿Qué es lo que falló?  Sencillamente, David no siguió el principio dejado por Dios mismo de cómo debía trasladarse el arca.  Éxodo 25:10-15, Números 4:15 dice que eran los levitas y específicamente los coatitas responsables de llevar el arca.  Al mismo tiempo debía llevarse sobre los hombros usando las varas para tal fin (1 Crónicas 15:15, Y los hijos de los levitas trajeron el arca de Dios puesta sobre sus hombros en las barras, como lo había mandado Moisés, conforme a la palabra de Jehová).  Quizá algunos de nosotros digamos que por un pequeño tecnicismo, Dios fue muy exigente, muy severo.  Hermanos, Dios es Soberano y debemos respetar Sus reglas al momento de venir a adorarle.  Reverencia, humildad, un corazón limpio son necesarios para una correcta adoración.  Al darse cuenta de su error, David rectifica y como vemos en el pasaje sagrado no hubo nada que lamentar.  Adorar es un privilegio de los hijos de Dios.  Hagámoslo siguiendo Sus reglas.  Espíritu y en verdad no lo olvidemos son las demandas divinas.  Bendiciones a todos.   

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