lunes 23 de abril de 2012

Una iglesia madura camina en la Palabra de Dios y la comunión unos con otros (Hechos 2:42-47)


Del escritorio del pastor:  Una iglesia madura camina en la palabra y la comunión unos con otros (Hechos 2:42-47).
            Nuestro cuerpo está cubierto de alrededor de más de 500 músculos que se extienden por todo nuestro cuerpo como una sábana sobre el colchón.  Nuestros brazos, piernas, manos, pies y cara tienen un pequeño estrato de músculos sobre ellos.  Estos son de diferentes tamaños y formas pero cada uno tiene un trabajo importante.  Nuestros huesos no podrían trabajar si los músculos no los controlan.  Ellos nunca tienen vacaciones ni siquiera duermen.  Si abandonan su trabajo, nuestra cara se caería y hasta dejaríamos de respirar.  Si acostumbramos a los músculos mediante la práctica, pueden ser usados por períodos prolongados y algunas veces crecen.  Hablando espiritualmente, hoy veremos dos disciplinas necesarias para que una iglesia madure y crezca.  El buen uso de la Palabra de Dios y la comunión unos con otros.
            Desde los mismos inicios de la iglesia en Hechos 2.42-47, Lucas describe cuales fueron sus  prioridades.  Perseveraban en la doctrina de los apóstoles, en la comunión unos con otros, en el partimiento del pan y en las oraciones.   Los buenos resultados de esas prioridades no se dejaron esperar:  el Señor añadía cada día a la iglesia los que habían de ser salvos (Hechos 2:47).  Cuando analizamos el orden de las prioridades notamos que la primera era la doctrina de los apóstoles.  Lucas afirma que ellos perseveraban (ocupados asiduamente, constantes, apunta al fervor y dedicación de los primeros cristianos).  Para ellos fue una prioridad, algo de importancia y valor.  No es accidental que se mencione en primer lugar la enseñanza.  Generalmente el orden en la Escrituras es muy importante el nombre, sucesos y experiencias. Hermanos y amigos, la enseñanza da dirección y propósito a nuestras vidas.  Hechos 4:4 dice: Pero muchos de los que habían oído la palabra, creyeron, y el número de los varones era como cinco mil.  Debemos reconocer que la iglesia contemporánea hemos descuidado esto y hoy día ya no es una prioridad.  La enseñanza de la sana doctrina ha sido reemplazada por otras opciones quizá llamativas pero que en muchos de los casos no edifican.  1 Pedro 2:2 nos recuerda, desead como niños….la leche espiritual NO adulterada, para que por ella crezcáis para salvación.  La lectura y enseñanza bíblica debe ser una necesidad en nuestras vidas.  Tenerlo presente.
            El desarrollar la comunión unos con otros, debe ser otra prioridad en nuestras vidas como iglesia.  Koinonia es el término griego para comunión.  Esta palabra significa compañerismo, asociación, comunidad, copartipación etc.  La comunión con mi prójimo viene como resultado de nuestra correcta relación con Dios.  La comunión es una ordenanza divina y no debemos descuidarla.  Una iglesia madura y sana estimula a sus miembros a crecer en su caminar con Dios y en sus relaciones interpersonales (Hebreos 10:24-25).  Cuando nos congregamos es para que nos estimulemos para buenas cosas (el amor y buenas costumbres).  Somos llamados a promover la paz y mutua edificación.  1 Juan 4.20-21 dice claramente:  el que  no ama a su hermano….¿cómo puede amar a Dios a quien no ha visto?  El que ama a Dios, ame también a su hermano.  No hay opción alguna y debemos obedecerla de todo corazón.  Efesios 4:15 dice, de quien todo el cuerpo bien concertado y unido entre sí.  La comunión es indispensable para que la iglesia se mantenga bien unida entre sus miembros.    Para ello no olvidar algunos elementos a modo de condimento y hacer la comunión enriquecedora:  hablar con la verdad (Ef. 4:15), es la capacidad de decir la verdad para edificar.  Recibirnos unos a otros (Romanos 15:7), es la capacidad de aceptarnos sin ningún tipo de distinción alguna.    Una congregación que tiende a la división, pleitos y emitir juicios sin misericordia demuestra falta de comunión y amor unos a otros.  Saludándonos unos a otros (Romanos 16:16), la práctica de abrazar y besar a amigos en la frente o la mejilla era común en el tiempos del AT.  Hoy algunos países lo acostumbran.  Se recomienda en aquellos medios donde se acostumbra hacerlo con toda pureza y sin ningún tipo de malicia para no dar una mala interpretación.  Cristo quiere una iglesia bíblica y con buenas relaciones interpersonales.  Tenerlo presente, bendiciones a todos.  

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