lunes 18 de junio de 2012

El padre que yo quiero ser: Lucas 15:20-24


Del escritorio del pastor:  El padre que yo quiero ser (Lucas 15:20-24)
            ¡Feliz día del padre!  Nadie duda que hoy es todo un reto el ser padre.  Los compromisos son muchos y tristemente no siempre los cumplimos.  La influencia del padre en la vida de los hijos es fundamental y decisiva.  Hoy podemos ver una nueva generación de muchachos muchos de ellos desorientados por la falta de un padre responsable en el cual ellos puedan acudir en busca de un consejo o palabra de ánimo.  Las estadísticas nos muestran qué pasa cuando no hay un padre en casa:
            1.   Los índices de crímenes eran más elevados entre adultos que habían sido criados exclusivamente por mujeres.
            2.  La presencia y conversación del padre, especialmente durante la comida, estimula al niño a tener un mejor rendimiento en la escuela.
            3.  Chicas adolescentes viviendo en familias sin padre, son un 60% más propensas a tener relaciones sexuales prematrimoniales que las que viven en hogares con ambos padres.
            Todos estamos de acuerdo, que ser padres es una labor que debemos ponerle la atención debida.   ¿Qué clase de padres hemos sido y queremos ser?   En la parábola del hijo pródigo podemos encontrar algunos principios que nos ayudarán a lograr ese padre que todo hijo desea y necesita.
            Quiero ser un padre que recibe a su hijo a pesar de….Al momento que el hijo rebelde regresa a casa,   cuando aún estaba lejos, lo vio.  Este joven no era el mismo como cuando se marchó.   Mal vestido, mal oliente y frustrado papá a lo lejos lo reconoce.  Papá lo reconoce y su reacción está lejos a lo que muchos esperaríamos. Fue movido a misericordia, y corrió, y se echó sobre su cuello, y le besó (v. 20).   Este muchacho no merecía este tipo de recibimiento.  Ser padres es amar y aceptar incondicionalmente a nuestros hijos a pesar de….Todo padre debe comunicar amor y aceptación a nuestros  hijos y así ser una buena influencia para ellos.  El correr no era propio para un hombre maduro y de importancia como lo era él.   Estaba ansioso de tener a su hijo en sus brazos y buscar la reconciliación lo más pronto posible. Lo besa.  Fue una escena tierna y conmovedora y llena de emoción.  Sin que el hijo haya dicho ninguna palabra el perdón de papá estaba claro.  ¿Cuántas veces hemos tenido que perdonar a nuestros hijos por su rebeldía y falta de respeto.  Aunque con mal olor a cerdos y lleno de harapos, papá lo besa y lo abraza lleno de amor.   ¡Qué hermosa imagen del evangelio de Dios!.    El perdón de Dios sin merecerlo.
            Quiero ser un padre que demuestra amor y aceptación incondicional a mis hijos (v. 22-24).  El hijo trata de justificarse (v. 21) sin embargo papá no deja terminar la frase que quizá por el camino vino memorizando.   Papá demuestra amor y aceptación incondicional a su hijo (v. 22-24).  Es importante que nuestros hijos sepan que los amamos y aceptamos a pesar de lo que hacen.  Los hijos no tienen que hacer méritos para tener nuestro amor.  Papá otorgó el perdón, reconciliación, aceptación antes que su hijo pidiera perdón.  El hijo nunca terminó su discurso.  Lleno de entusiasmo, papá da una serie de órdenes con un tono de urgencia.   Sacad el mejor vestido, había regresado con harapos (se había ido bien vestido, con orgullo y lleno de vanidad).  Regresó pobre y con olor a cerdos.  El mejor vestido símbolo de alto nivel social, no como un jornalero.  Poned un anillo en su mano, símbolo de autoridad y poder. El hijo había regresado con la mentalidad de ser aceptado como un jornalero.  Papá lo restablece y le indica que pertenece a la familia y que se le valora.  ¿Cómo reaccionamos cuando una hija sale embarazada  o no lleva buenas notas en la escuela?  Los hijos nunca dejan de serlo pase lo que pase.  Este anillo tenía el emblema o sello familiar y servía para firmar documentos legales.  Calzado en sus pies, solamente los esclavos andaban descalzos.  Al ponerle zapatos, papá considera a su hijo no como esclavo.   Papa´ está restituyendo a su hijo como hijo.  ¿No debía ponerle condiciones, reglas hasta que este joven demostrará si era digno de confianza?  ¿No era justo ver frutos en él si estaba genuinamente arrepentido?  La aceptación de papá es inmediata y total.  Finalmente, traed el becerro gordo y matadlo….y hagamos fiesta.  ¿Qué mejor ocasión para matar el becerro gordo que esta?  Comamos y hagamos fiesta.  Eso representó el regreso del hijo.  Fiesta, aunque él esperaba otra cosa.  Mi hijo muerto era, y ha revivido, se había perdido, y es hallado.  Papá demuestra todo su amor, aceptación incondicional y perdón.  Fue restaurado a pesar  de….Ese es el tipo de padre que yo quiero ser.  Bendiciones a todos.      

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