martes 26 de junio de 2012

Recordemos quiénes somos (I Parte)


Del escritorio del pastor:  Recordemos quiénes somos (I parte, 1 Pedro 4:1-5).
            Así que somos embajadores en nombre de Cristo (2 Cor. 5:20).  Con estas palabras, Pablo desea que cada creyente en Cristo viva como tal.  Representamos el Reino de Dios aquí en la tierra.  ¡No debemos olvidar quiénes somos!   Dependiendo de nuestro compromiso y comportamiento, las personas serán atraídas o rechazadas para que entren o no a un lugar llamado cielo.   Aquí en la tierra, tenemos fuertes compromisos con nuestro Dios para representarlo lo mejor posible, ¿cómo lo estamos haciendo?  Todos buscamos un significado y valor y debemos anhelar dejar huellas perdurables en nuestra vida.  ¿Estamos influyendo en los demás?  Lo que creemos, hacemos y somos debe recordarnos quiénes somos.  ¡Somos el pueblo de Dios!
            Pedro nos dice que somos un pueblo que ya no servimos al pecado (v. 1). Vosotros también armaos del mismo pensamiento.  Nuestro modelo a seguir es Cristo (3:18).   Todo creyente debe tener la mentalidad que estamos en un campo de batalla espiritual.  No andamos de vacaciones (Ef. 6:10-13).   Por lo tanto, debemos vivir de  forma diferente.  Terminó con el pecado (v . 1b).  No significa que ya no pecamos o somos inmunes a él (1 Juan 1:8), es más bien que ya no pecamos como un estilo de vida consciente y permanente (Romanos 8:6-9).   Es ahí donde todo creyente debe ser sensible a la voz de Dios para saber lo que es bueno y agradable a Dios  y lo contrario.  Somos un pueblo, ya no somos dominados por viejos deseos  (v. 2ª, para no vivir el tiempo que resta en la carne….).  Desde luego que todos tenemos fuertes luchas que librar.  El conflicto es real e intenso.  Somos impotentes cuando intentamos librar la batalla solos.   Hermanos, únicamente la gracia de Dios hace la diferencia.  Gracias doy a Dios, por Jesucristo Señor nuestro (Romanos 7:25ª).  Nuestra vida debe vivirse no satisfaciendo las pasiones humanas.  Glorificar a Dios en cuerpo y alma (2 Cor. 5:17).  No vivo yo más Cristo en mi (Gálatas 2:20).
            Somos un pueblo que debemos vivir según la voluntad de Dios (v. 2b, …sino conforme a la voluntad de Dios).    La voluntad de Dios es buena agradable y perfecta (Romanos 12:2).  La voluntad divina gira en torno a obedecer Sus principios aunque no gusten (1 Tes. 4:3,  pues la voluntad de Dios es vuestra santificación).    La santificación viene como resultado de la unión viva, permanente y amorosa con Jesús nuestra fuente de vida eterna.  Los frutos se verán cuando andamos en la voluntad de Dios:   Tendremos una vida transformada.  Seguiremos un modelo que refleje que Cristo vive en nosotros.  Renunciaremos conscientemente a nuestros propios placeres que no glorifican el nombre de Dios.  Entenderemos que la voluntad de Dios requiere fe y acción. 
            Somos un pueblo, hemos cerrado con la vida impía (v. 3).  Baste ya con el tiempo pasado para haber hecho lo que agrada a los gentiles.  Una vida cristiana agradable a Dios tiene un solo camino no dos.  No podemos seguir viviendo con el mismo estilo de vida antes de conocer a Cristo.  ¡Basta ya de ello!  Pedro claramente enumera por lo menos seis tipos de pecados que debemos dejar en el pasado (v. 3b).  Lascivias (excesos lujuriosos sin medida).  Concupiscencias (apetito degradante, el sexo mal usado y no de acuerdo al regalo ordenado por Dios).  Embriagueces (borracheras, uso excesivo bebidas alcohólicas).  Como creyentes debemos tener una firme posición a la abstinencia total de bebidas alcohólicas (Romanos 6:12, 14:12-21, Gálatas 5:21).  Hoy el uso del alcohol a alcanzado proporciones epidémicas.  Orgías (fiestas prolongadas con uso de inmoralidades sexuales  y alcohol).    Disipación (hoy llamadas parrandas).  Abominables idolatrías (Romanos  1:23, es la adoración a ídolos donde se incluían bebidas e inmoralidad sexual).
            Somos un pueblo, extraño para el mundo (v. 4).  Pablo nos pide en Romanos 12:2, No os conforméis a este siglo.  Como hijos de Dios, no debemos seguir el molde o patrones de conducta que el mundo ofrece.  Todo lo contrario,  que nuestro estilo resulte extraño para el inconverso.    A éstos les parece cosa extraña que vosotros no corrías como ellos….No debe sorprendernos que las personas no cristianas no se sientan cómodas con nosotros por no seguir sus prácticas, costumbres o estilo de vida.   Finalmente, no olvidemos que al final daremos cuenta (v. 5).  Pero ellos darán cuenta al que está preparado para juzgar a los vivos y a los muertos.    Esta es una verdad olvidada, poco valorada y en algunos no creída (2 Pedro 3:10-14).  Tarde o temprano daremos cuentas a Dios de nuestro estilo de vida.  Es mejor que lo creamos (Apoc. 20:11-15, Daniel 12:2).  La palabra es clara al respecto, Dios nos juzgará a todos pero con destino final.  Pero es hoy donde podemos tomar esa decisión y ser así parte del pueblo de Dios.  Bendiciones a todos.
            

1 comentario:

  1. Pidamos a Dios por nuestras almas y guiemos a quienes todavia no han recibido a Dios para que vengan a él.

    http://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&v=ZPW2lIARh3Y

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