lunes 30 de julio de 2012

Adorando al Señor por medio de nuestro servicio (Juan 12.1-8)


Del escritorio del pastor:  Adorando al Señor por medio de nuestro servicio  (Juan 12:1-8).
A cierto director  de una orquesta se le preguntó una vez:  ¿Cuál músico es más difícil de hallar para una orquesta?  El que toca el segundo violín dijo el director.  ¿Por qué?  Sencillamente porque a todos les gusta tocar el primer violín.  Nos hemos puesto a pensar que de cierta de manera, la iglesia es como una gran orquesta también.  Todos de alguna manera tocamos algún instrumento de forma figurada.    Como todo instrumento no todos suenan igual.  Algunos somos como trompetas, otros violines, trombones, guitarras, bombos, flautas etc.  Lo importante de ello es que estemos tocando el instrumento adecuado y que lo estemos haciendo como adoración a nuestro Dios.  Hoy veremos cuatro distintos músicos que el Señor permitió tocar con diferentes instrumentos.  Al final, debemos tomar una decisión en cuál de ellos nos ubicamos.
            El primer músico se llama Marta, una mujer que adora por medio del servicio (Lucas 10:38-42).  Marta, hermana de María y Lázaro se le recuerda como una mujer servicial pero muy afanada y preocupada en hacer muchas cosas dejando de lado lo principal que era escuchar la palabra del Señor.  El hogar de estos hermanos le brindó cariño, hospitalidad y todas las atenciones que Jesús necesitaba.  Cristo tenía un afecto especial por ella (Juan 11:5).  Al momento de la llegada de la comitiva del Señor donde eran quizá unas quince personas, la demanda de servicio era demasiado para ella sola.  Llegó un momento donde explota y con tono de enojo exclama:  Señor, ¿no te importa que mi hermana me haya dejado sirviendo sola?  ¡dile que me ayude!  (NVI).    En su reclamo critica la actitud pasiva de María como también del Señor por permitirlo.  En tono dulce, Jesús le reprende, Marta, Marta, afanada y turbada estás con muchas cosas, sólo una cosa es necesaria, y María ha escogido la buena parte, la cual no le será quitada (v. 42).  En Juan 12:2, vemos que Marta aprendió la lección, se describe sirviendo pero no enojada y sin reclamo alguno.  Había madurado y estaba tocando su instrumento adecuadamente.
            El segundo músico, es María hermana de Marta.  En Lucas 10:39, se le describe sentada a los píes de Jesús, oía su palabra.  Después del fuerte reclamo de su hermana Marta, Jesús mismo la defiende y honra su actitud de devoción y deseo de escucharle.  Solo una cosa es necesaria, y María ha escogido la buena parte, la cual no le será quitada (v. 42).  En Juan 12:3, nuevamente aparece María y de forma creativa adora al Señor y con gran atrevimiento, tomó una libra de perfume de nardo puro, de mucho precio, y ungió los píes de Jesús, y los enjugó con sus cabellos, y la casa se llenó del olor del perfume.  María demuestra su adoración y devoción al Señor derramando completamente un perfume que tenía el precio de casi un año de salario.  Todos se vieron beneficiados al sentir el grato olor del perfume.  Nuestro servicio en la iglesia debe hacerse con el objeto de adora al Señor y bendecir a Su pueblo (la iglesia).  Ella sin saberlo está preparando el cuerpo de Cristo para su sepultura (v. 7).  Ante la crítica recibida, María es defendida de nuevo por Jesús (v. 7, Déjala, para el día de mi sepultura ha guardado esto).  En Marcos 14:9, María es honrada de nuevo por Jesús:  …dondequiera que se predique este evangelio, en todo el mundo, también se contará lo que ésta ha hecho, para memoria de ella). 
            El tercer músico, es Lázaro, hermano de Marta y María.  Su presencia en la cena es muy significativa (Juan 12:1-2, 11:43-48), había sido resucitado por el Señor días antes y este hecho había sido tan impactante que los líderes religiosos estaban sumamente preocupados por el testimonio dado por Lázaro.  Vinieron, no solamente por causa de Jesús, sino también para ver a Lázaro, a quien había resucitado….por causa de él muchos de los judíos se apartaban y creían en Jesús.  Lázaro era un testimonio viviente del poder y autoridad de Jesús. 
            El cuarto músico era Judas.  En Juan 12:1-8, después que María derrama completamente el costoso perfume, Judas fingiendo una preocupación, exclama en tono de protesta, ¿Por qué no fue este perfume vendido por trescientos denarios, y dado a los pobres?     Sus motivaciones no eran puras y carga con una crítica destructiva contra María.  Juan afirma que Judas eran ladrón y teniendo la bolsa, sustraía de lo que se echaba en ella (v. 6).  Ahí radicaba su verdadero enojo.  Se había perdido una buena oportunidad de sustraer más dinero y estaba muy molesto contra María y con Jesús al permitirlo.   Judas se describe como un músico con un espíritu de crítica contra los demás músicos de la banda del Señor.    Finalmente, ¿dónde nos ubicamos nosotros dentro del banda musical de Jesús?   La respuesta es muy personal.  Tomemos hoy la mejor decisión y seamos músicos ubicados ejecutando el instrumento que nuestro Dios nos ha dado y lo estamos haciendo para Su gloria y adoración únicamente.  Bendiciones a todos.  

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