lunes 22 de octubre de 2012

Un acercamiento al Padre nuestro (Mateo 6:5-15)


Del escritorio del pastor:  Un acercamiento al Padre nuestro (Mateo 6:5-15).
A veces tenemos que llegar muy alto para ver lo pequeños que somos.  Fueron las palabras de Felix Baumgartner, deportista de alto riesgo que rompio la barrera del sonido este lunes 15 de octubre del 2012, al saltar desde más de 39,000 metros en caída libre.  Su salto ha durado 4 minutos y 20 segundos.   Por medio de la oración, nuestra pequeñez de agranda sencillamente porque nunca estamos tan alto delante de Dios, como cuando estamos de rodillas. 
            Las Escrituras nos ordenan a orar y  hacerlo insistentemente (1 Tes. 5:17).  La oración mejora nuestra comunión, comunicación e intimidad con Dios.  Cuando oramos, seguimos el ejemplo de nuestro Señor Jesucristo.  Atendiendo a la petición de sus discípulos en Lucas 11:1, Señor, enséñanos a orar, como también Juan enseñó a sus discípulos, a la respuesta de Jesús describe la oración modelo conocida como el Padre nuestro.  Veamos algunos detalles interesantes en esta primer acercamiento.
            Padre nuestro (v. 9).  Nos hace ver la relación familiar padre-hijo al momento de buscarle en oración.  Es el padre que es fuente de toda provisión.  Amor, bondad, esperanza etc.  Efesios 1:3 dice:  Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo.  Así también como Padre requiere de sus hijos obediencia.   Es el Padre Dios que nos ama y desea lo mejor para Sus hijo.  Estás en los cielos, manifiesta una relación espiritual-terrenal.  No significa que Su presencia está limitada a ese lugar especial.  Salmos 139:7 dice, ¿A dónde me iré de tu presencia?  ¿Y a dónde huiré de tu presencia?  No hay lugar que podamos escapar de la presencia de Dios.  Al momento de dirigir nuestra oración sabemos que debemos hacerla a Dios Padre.
            Santificado sea tu nombre (v. 9).  Santidad es uno de los varios atributos divinos de nuestro Dios.  1 Pedro 1:15-16 dice:  sino, como aquel que os llamó es santo, sed también vosotros santos en toda vuestra manera de vivir, porque escrito está:  Sed santos, porque yo soy santo.  Al momento de acercarnos a Dios debemos hacerlo con toda la reverencia, temor y respeto que merece nuestro Padre celestial.  En 1 Tes. 4:3 nos muestra cuál debe ser nuestro propósito  de vida, pues la voluntad de Dios es vuestra santificación….Así que la mejor manera de identificarnos con ese atributo de Dios es dando el mejor testimonio posible por medio de una vida santa (1 Pedro 1:17-18).  Hemos sido llamados a una vida santa para la gloria de nuestro Padre Dios.
            Venga tu reino (v. 10).    Esa debe ser una petición constante.  Un anhelo que el reino de Dios  sea instalado muy pronto.  El reino de Dios se refiere al gobierno de Dios donde se manifiesta su autoridad directa.  Este reino es espiritual (Juan 18:36, mi reino no es de este mundo).  Jesús en su plática con Nicodemo, le aclaró que para disfrutar del reino de Dios, debía nacer de nuevo (Juan 3:3, 5).  Nacer de nuevo, es el nacimiento espiritual por medio del poder del ES al reconocer a Jesús como Salvador de nuestras vidas.  Es recibir la vida eterna como un acto soberano de Dios y así entrar y disfrutar del reino de Dios.  Es interesante la descripción que tenemos de Cristo como Rey y Señor en Su venida (Apoc. 19:16).  El apóstol Juan en Apocalipsis 21:1-4, sobre cómo será el reino de Dios explica:  vi un cielo nuevo y una nueva tierra….Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos, y ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor, porque las primeras cosas pasaron.
            Sea hecha tu voluntad (v. 10).  Con esta petición estamos expresando que no se haga lo que nosotros deseamos.  Todo lo contrario y así seguir el ejemplo y modelo de Cristo (Mateo 26:42).  Nuestro Señor Jesús siempre buscó hacer la voluntad de Su Padre.  Debemos orar para que seamos capacitados en buscar siempre hacer la voluntad del Señor. Estamos seguros que eso hará que nos equivoquemos menos y quizá las cosas nos saldrán mucho mejor. Romanos 12:2 dice que la voluntad de Dios es buena, agradable y perfecta.  Podemos estar de acuerdo que no siempre será agradable pero sí que es buena y sobre todo perfecta. Quizá en el momento no entendemos por qué sucede lo que estemos atravesando, pero debemos estar seguros que nada escapa a las manos de nuestro Dios.  Nuestra tarea no es resolver el dilema de cómo funciona la Soberanía de Dios.  Nuestra tarea es orar.  Pacientemente esperé a Jehová y se inclinó a mí, y oyó mi clamor (Salmos 40:1).   Bendiciones a todos.  

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