lunes 25 de marzo de 2013

Jesús llama a Zaqueo (Lucas 19:1-10)


Jesús llama a Zaqueo (Lucas 19:1-10)
            Cuando hablamos de la gracia de Dios, nos referimos a la mejor idea de Dios a favor nuestro (Max Lucado).   ¿No cree maravilloso que lo que merecíamos era un castigo y recibimos lo contrario, Su perdón?  La gracia de Dios demuestra su amor para con nosotros, ¡sin merecerlo!  Romanos 5:8 dice:  Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros.  ¿Qué nos enseña Jesús al llamar a Zaqueo?   Que confirma su mensaje que él vino a buscar y salvar lo que se había perdido.  Que debemos mantener el contacto con aquellos que no conocen de Jesús y compartirles de él.  No debemos caer en el error de creernos mejores o superiores a los demás.  Zaqueo nos enseña cómo hemos de responder al de Cristo:  un corazón transformado. La gracia de Dios es mucho más de lo que merecemos y mucho más de lo imaginado.
            Lucas describe a Zaqueo, jefe de los publicanos, y rico.  Los publicanos eran judíos al servicio de Roma colaborando para recaudar impuestos excesivos logrando con ello a ser muy ricos.  Era el caso de Zaqueo que era jefe.  Debido al servicio que prestaban a Roma, eran despreciados y excluidos del sistema religioso y de todos sus privilegios.  Zaqueo, bien puede representar al hombre moderno lleno de comodidades materiales pero con un gran vació en sus corazón.  Lleno de bienes materiales pero lejos de Dios.  Este hombre demuestra su gran necesidad espiritual procurando ver quién era Jesús (v. 3).  Hay un tono de urgencia en ese procurar saber quién es Jesús.    Hay dos limitaciones en Zaqueo que no le permiten ver con facilidad a Jesús.  La gran multitud que siempre le rodeaban y lo pequeño de la estatura de Zaqueo.   Espiritualmente hay un llamado de atención.  ¿Ven los demás a Cristo en mi?  ¿O soy como estas multitudes que impiden verlo?  Pablo en Gálatas 2:20 dice:  ….y ya no vivo, mas vive Cristo en mí….Sin embargo a pesar de las dos limitaciones expuestas, Zaqueo toma una decisión poco común para un hombre adulto, subirse a un árbol.  Y corriendo delante, subió a un árbol sicómoro para verle (v. 4).  Demostró un firme interés en ver a Jesús.  ¿Cómo estamos demostrando nuestro firme interés en agradar a Jesús? 
            Jesús responde al interés de Zaqueo y le dice:  Zaqueo, date prisa, desciende, porque hoy es necesario que pose yo en tu casa (v. 5).  Este hombre pequeñito de estatura, debe recibir al hombre más grande la historia de la humanidad.  El Creador, Salvador y Señor de todo.  La respuesta inmediata de Zaqueo no se hace esperar.  Entonces él descendió aprisa, y le recibió gozoso (v. 6).  Abrió las puertas de su corazón y le dejó entrar en su vida.  Obviamente la critica sobre la acción de Jesús no se deja esperar,  Al ver esto, todos murmuraban, diciendo que había entrado a posar con un hombre pecador (v. 7).  Hay una recriminación directa y clara al estilo de Jesús de hacer ministerio.  Debemos mencionar de tener cuidado en no caer en el legalismo religioso que no tiene ningún fruto alguno.  El sistema religioso de entonces cuestionó los métodos del Señor al aproximarse a aquellas personas excluidas por su forma de vivir.  Es importante tener presente, Dios no hace acepción de personas y la iglesia de Cristo tampoco debe hacerlo.  En medio de la critica que pudo desanimarle, Zaqueo da frutos de su reciente y genuina conversión.  Puesto en pie, dijo al Señor:  He aquí, Señor, la mitad de mis bienes doy a los pobres, y si en algo he defraudado  a alguno, se lo devuelvo cuadruplicado (v. 8).  Hizo exactamente lo opuesto al joven rico (Lucas 18:22-23).  Restituir al agraviado estaba tipificado por la ley mosaica (Éx. 22:1, Lev. 5:16, 6:4, Números 5:6-7).  Estamos  definidos y convencidos que somos salvos por gracia sin embargo, somos llamados a dar fruto de nuestra conversión a Cristo como prueba visible de esa decisión (Ef. 2:10 dice, Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas).  Buenas obras no para salvación sino como comprobación de nuestra decisión por Cristo.  Jesús mismo confirma y ratifica la nueva vida de Zaqueo.   Hoy ha venido la salvación a esta casa, por cuanto él también es hijo de Abraham (v.9).   El pasaje tiene un final feliz con la razón de la venida de Jesús al mundo: Porque el Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido (v. 10).  ¿Cuáles pueden ser nuestras limitantes para no acercarnos a Jesús?  No importa cuáles sean.  Tomemos la firme decisión de vencerles y buscar en Jesús la respuestas a nuestras necesidades espirituales.  ¡Esa es la razón de Su venida al mundo!  Buscarnos a todos nosotros los perdidos.  ¡Amén!    

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