lunes 29 de julio de 2013

Los padres cumpliendo nuestro rol de maestros con nuestros hijos (Hebreos 11:23-27)


Los padres cumpliendo nuestro rol de maestros con nuestros hijos (Hebreos 11:23-27).
Víctimas inocentes, terror, explosiones, disparos, histeria colectiva, niveles de odio y crueldad imposibles de explicar.  Hermanos, no estamos hablando de Afganistán, Irak o alguna pelea callejera entre pandillas.  Nos referimos a los hechos ocurridos el 19 de abril de 1999 dentro de un colegio público en Denver, Colorado.
            Lo ocurrido en este colegio es como una epidemia seguida por los mismos síntomas.   Parece que fuera una serie de televisión cuyos protagonistas son los mismos actores.  Muchachos violentos y con fácil acceso a las armas.  Tirados en el comedor, la biblioteca y las aulas la policía encontró 13 cadáveres un maestro y el resto todos estudiantes que dentro de un mes terminarían sus clases.  Eric Harris y Dylan Klebod de apenas 17 años parecían jóvenes tan incapaces de hacer algo así.  Durante su preparado asalto, estos dos jóvenes atacantes utilizaron y esparcieron decenas de bombas caseras.   Janet Renom fiscal de USA en esas fechas,  dijo que el  gobierno no tiene la capacidad para construir cárceles para los niños que no son educados debidamente en su momento.
            El conocido escritor John MacArthur dice:  La educación y la enseñanza espiritual  de los hijos en sus casas, es una de las verdades más enfatizadas en la Biblia, pero al mismo tiempo de las más descuidadas.  El primer rol que debemos enfrentar es, ser maestros en el hogar   (Prov. 22:6).  Instruye al niño en su camino.  Instruir es:  iniciar, disciplinar, dedicar, adiestrar.  ¿Quién o quiénes están instruyendo a nuestros hijos?   Hoy día, todos estamos conscientes de la cantidad de medios de comunicación, muchos de ellos al alcance de nuestros hijos sin ningún tipo de restricción alguna. Así tampoco en muchos de los casos sin supervisión alguna de los padres.  Debemos estar conscientes que mucha de esa información es dañina a la mente y corazón de nuestros hijos.  Los videojuegos, el internet etc son los medios que están educando a nuestros y tristemente para mal.  Es mejor formar que reformar.  Formar es hacer o crear algo, adiestrar o educar.  Reformar es modificar algo con el fin de mejorarlo.   Proverbios 19:18 dice, Corrige a tu hijo mientras aún hay esperanza….22:15, La necedad está ligada en el corazón del muchacho, mas la vara de la corrección la alejará.  Ambos versículos, nos muestran la necesidad de poner límites a los hijos.  Que sepan hasta dónde pueden llegar y hasta dónde no.
            ¿Qué dice la Biblia?  Nuestro rol para aplicar la verdad bíblica (Ef. 6:4).  En este versículo, Pablo da dos mandatos.  Uno negativo,   no provocar a ira a los hijos.  Aquí hay una prohibición clara a todos los padres, a ser sabios en el manejo de la disciplina con los hijos para no caer en la provocación y que ellos se enojen por nuestra culpa.  Eso puede crear en ellos resentimientos profundos que desemboquen en hostilidad externa.  No caer en los extremos.  No asfixiarles ni tampoco sobreprotegerles.  Hay un mandato positivo, sino criadlos en disciplina y amonestación del Señor.  Criadlos, es nutrir, alimentar, robustecer, educar, dirigir etc.  Disciplina, instrucción sistemática de los hijos.  Amonestación:  es colocar en su mente, corrección de acuerdo al patrón bíblico.  Los expertos afirman que el cuidado, amor y disciplina que se da el niño durante los primeros 12 a 36 meses determinarán grandemente el carácter de él o ella. El carácter y la personalidad deben ser formados en casa.  Todo padre debe considerar lo expuesto por el apóstol Pablo.
            Finalmente, nuestro rol como influencia en la vida de nuestros hijos (Hebreos 11:23-27).  ¿Quiénes son los héroes para nuestros hijos?    Los padres de Moisés fueron sin duda alguna, padres excepcionales.  Personas piadosas que cumplieron su responsabilidad con el pequeño niño. Marcaron huellas profundas para siempre en su vida.  Hebreos 11:24 afirma, Moisés, hecho ya grande, rehusó llamarse hijo de la hija de Faraón.  Tomemos nota que Moisés tomó está firme decisión estando consciente de ello. Era un adulto que había sido formado por sus padres piadosos.  Tomar esa decisión significaba rechazar el prestigio, la fama, poder, riquezas y éxito.  Prefirió las cosas espirituales, escogiendo antes ser maltratado con el pueblo de Dios……tenía puesta la mirada en el galardón.  Moisés tuvo una base espiritual que le dieron convicción, firmeza y fe en el Dios invisible.  Padres, ¿cómo estamos cumpliendo estos roles con nuestros hijos?  Si no lo hacemos hoy, mañana lo lamentaremos.  Bendiciones a todos.  

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