lunes 14 de octubre de 2013

Promoviendo la fraternidad unos con otros (Romanos 12:9-21).


Promoviendo la fraternidad unos con otros (Romanos 12:9-21).
            El día de acción de gracias (thanksgiving day) es una valiosa oportunidad que todos tenemos para enfocarnos en dos cosas:  Ser agradecidos con lo bueno que es Dios con nosotros y estrechar nuestros lazos de hermandad unos con otros. 
            El día de acción de gracias se remonta hasta el año 1623 con los primeros peregrinos en la colonia de Plymouth en Massachusetts.  El 1 de enero de 1795, George Washington, primer Presidente de los Estados Unidos escribió su famosa proclama de acción de  gracias:
            Nuestro deber como personas con reverente devoción y agradecimiento, reconocer nuestras obligaciones al Dios todopoderoso, e implorarle que nos siga prosperando y confirmando las muchas bendiciones que de Él experimentamos.  El 3 de octubre de 1863, Abraham Lincoln, proclamó por carta del congreso, un día nacional de acción de gracias:  El último jueves de noviembre, como día de acción de gracias y adoración a nuestro Padre benefactor, quien mora en los cielos.
            La iglesia y los hijos de Dios, debemos ser los primeros en tener una actitud de agradecimiento permanente con nuestro buen Dios por sus múltiples bondades.  En el Salmo 103:2 dice,   Bendice alma mía a Jehová, y no olvides ninguno de sus beneficios.    La iglesia como el Cuerpo de Cristo e institución divinamente formada, tiene una responsabilidad y privilegio de dar el mejor testimonio posible de gratitud al Señor por medio de su convivencia unos con otros.    La clave en todo ello radica sencillamente en cómo nos llevamos unos con otros.  En el Nuevo Testamento encontramos en varios pasajes la expresión unos a otros.  Esta expresión debe llamarnos seriamente la atención y ponerla en práctica.  Efesios 4:16 nos abre nuestros ojos y Pablo agrega:  de quien todos el cuerpo, bien concertado y unido entre sí por todas las coyunturas que se ayudan mutuamente, según la actividad propia de cada miembro….Coyunturas son nuestras articulaciones móviles que unen un hueso con otro.  Algunas de ellas son la rodilla, el codo y el hombro etc.  Las expresiones concertado y unido entre sí, ambos son participios (acción continua) sinónimos nos indican acción estrecha, sólida y compacta de las funciones realizadas en el cuerpo y como resultado del poder de Cristo en nosotros.    Debemos subrayar que todos somos responsables en que la iglesia y sus miembros puedan fomentar relaciones estrechas, fuertes, sanas y honestas. Desde luego que siempre hay el riesgo de una ofensa o acción que nos hiere.  Sin embargo, eso no debe ser una excusa para no acercarnos con la debida tolerancia y promover una iglesia unida y fuerte frente a un mundo que nos trata de destruir.
            La vida cristiana es llamada a vivirse y crecer por medio de relaciones unos con otros.  Dios así lo ha querido y nosotros debemos obedecerle.  Por otro lado, debemos vivir la vida cristiana de forma práctica.  Siempre el apóstol Pablo nos da algunas pautas a seguir.  Romanos 12:9-10 nos dice:  El amor sea sin fingimiento….Amaos los unos a los otros con amor fraternal….Cuando Pablo habla de no ser fingido, usa la palabra hipocresía.  Es tener, manifestar y expresar un amor verdadero no lo contrario.  Mateo 22:40 sintetiza:  De estos dos mandamientos depende toda la ley y los profetas.  Es centrarse en las necesidades de los demás.  El amor, es el primer fruto del ES (Gálatas 5:22).  Pablo ora por la iglesia de los Tesalonicenses, Y el Señor os haga crecer y abundar en amor unos para con otros y para con todos….En el v. 10, el apóstol agrega, Amaos los unos a los otros con amor fraternal….la palabra Filadelfia viene de amor fraternal.  Una palabra compuesta por fileo (amigo, amigable, amor de amistad) y adelfos (hermano).  Somos llamados a expresarnos amor filial unos a otros dentro de la familia de Dios y con nuestro prójimo en general.  Lucas 10:25-37, la parábola de buen samaritano, es quizá el mejor ejemplo de cómo expresar el amor y solidaridad con otra persona.  Este pasaje nos enseña a no pasar de largo.  A caminar la segunda milla y hacer a un lado nuestra propia comodidad por el bien de nuestro prójimo. 
            El mundo de hoy necesita urgentemente una iglesia que demuestre amor, solidaridad para con los demás.  Aceptamos que vivimos en un mundo egoísta donde es muy escaso la expresión de amor, aprecio y amistad genuino. Cristo nos pide como iglesia hacer lo contrario.  Amar al prójimo sin hacer discriminación alguna.  En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros (Juan 13:35).   Así dice Cristo, el Señor y Salvador de nuestras vidas y debemos obedecerlo.  Bendiciones a todos y feliz día de acción de gracias.  

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