lunes 25 de noviembre de 2013

Ver y perdonar como Jesús (Lucas 7:36-50).

Ver y perdonar como Jesús (Lucas 7:36-50).
Cuando hablamos de la gracia de Dios, nos referimos a la decisión de nuestro buen Dios de otorgarnos mas de lo merecido y mucho más de lo que hemos imaginado (Max Lucado, Gracia).  El escritor sagrado relata un incidente con protagonistas que todavía podemos ver hoy día.  Por un lado una mujer con fama de pecadora y obviamente desechada por la sociedad.  Por otro lado, un varón fariseo lleno de autosuficiencia, orgullo y con la firme convicción que no necesitaba el perdón de sus pecados.  No podemos hacer a un lado la Persona central del relato.  Jesús lleno de gracia, amor, bondad y misericordia otorgando perdón de pecados a esta mujer que para el sistema religioso de entonces no lo merecía.
            El fariseísmo es sinónimo de hipocresía.  Se preocupaban por mostrar actos visibles.  Sus creencias religiosas se volvió un sistema legalista.  Sin duda alguna, Jesús nos muestra con toda sencillez y claridad cómo debemos relacionarnos y comunicar el evangelio y el amor de Dios a los que están fuera.  Lucas 19:10 expresa:  el Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido. Este versículo nos muestra la razón de la venida de Cristo al mundo. Jesús es un buen modelo donde cada persona es importante y valiosa a Sus ojos sin distingo alguno.  Él no hace distinción alguna ni aún a aquellos que a nuestros ojos no merecen el amor y perdón de Dios.
            El marco de lo descrito por el escritor Lucas, es durante una cena en casa de Simón, un fariseo que invita a Jesús a comer a su casa.  Sin invitación alguna, esta mujer entra en la sala e inicia una serie de actos como ser:  trajo un perfume….llorando, comenzó a regar con lágrimas sus pies, y los enjugaba con sus cabellos, y besaba sus pies, y los ungía con el perfume (v. 38).    Esta mujer demuestra humildad, amor, necesidad de perdón, aceptación y devoción.  Sin expresar ninguna palabra, Jesús recibe todo lo que el anfitrión Simón el fariseo debía  mostrar a tan distinguida visita.  Las reglas de un anfitrión no habían sido puestas en practica en beneficio de Jesús.  Sin embargo ella, demuestra con sus acciones que Jesús es un invitado especial que merecía un trato especial.  Ella lo hizo todo por amor y gratitud reflejando su experiencia de perdón de pecados. 
            Contrario a la mentalidad farisaica de mantenerse lejos de los pecados, Jesús tiene una filosofía de ministerio  clara.  Él vino a dar buenas nuevas a los pobres…a sanar a los quebrantados de corazón.  A pregonar libertad a los cautivos….A poner en libertad a los oprimidos….A predicar el año agradable del Señor (Lucas 4:181-19).  Simón cuestiona la autoridad de Jesús por permitir que una mujer de mala reputación le tocase.  ¿Qué esperaba Simón?  Este hombre se siente ofendido por la acción de ella y esperaba que Jesús sintiese lo mismo.  ¿Cuál es nuestra misión como iglesia?  Debemos tener por cierto, que nuestra misión como iglesia no debe estar separada y lejos de la del Señor.  Tristemente hoy día, podemos ver acciones como la Simón el fariseo.  Actualmente se observa un fariseísmo y se nota cuando hay un exceso de algunas prácticas alejadas de la verdad y principios bíblicos y nos hace sentirnos mejores que los demás.  Jesús nos advierte en Mateo 23:3,  Así que, todo lo que os digan que guardéis, guardadlo y hacedlo, mas no hagáis conforme a sus obras, porque dicen, y no hacen. 

            Esta mujer nos representa a todos.  Necesidad de perdón, aceptación, amor, gracia, solidaridad y bondad.  Nos estimula a acercarnos a Jesús confiando en Su perdón.  Nos da ejemplo de ser valientes, generosos al dar y especialmente a no tener en consideración el que dirán.  Ella no habló nada pero sus acciones dijeron mucho.  Jesús demuestra lo que la iglesia debe hacer hoy y siempre.  Aceptar a todo aquel que se acerca a nosotros y no rechazarles.  Habló en contra del pecado pero no se aisló de ellos, todo lo contrario, se acercó y les dio de su amor y perdón.  Ser luz es nuestro llamado en un mundo en tinieblas que necesita oír del evangelio de la gracia, el amor y perdón.  Finalmente Jesús honra la fe y acción de esta mujer.    Por lo cual te digo que sus muchos pecados le son perdonados, porque amó mucho….Tus pecados te son perdonados…Tu fe te ha salvado, vé en paz.  Únicamente en Jesús podemos hallar el perdón y la paz que este mundo no tiene.  Él nos enseña cómo tratar a los pecadores y compartirles del amor de Dios.  ¡Sigamos su ejemplo!  Bendiciones a todos.

lunes 18 de noviembre de 2013

Principios bíblicos para promover buenas relaciones interpersonales (Hechos 15:36-41).

Principios bíblicos para promover buenas relaciones interpersonales (Hechos 15:36-41).
Que maravilloso sería que todos tuviésemos servicios meteorológicos para predecir  y evitar nuestras diferencias  y conflictos.  ¿Por qué tenemos diferencias y cómo enfrentarlas?.  Lamentablemente las diferencias entre las personas se describen desde el inicio misma de la humanidad.   En Génesis 4:1-8, Caín descarga su malestar con Dios contra su propio hermano Abel y lo mata.  Génesis 13:6-8, Abraham evitando males mayores, toma la decisión de separarse de su sobrino Lot.  Esaú toma la decisión de matar a su hermano Jacob (Génesis 27:41)  y José es aborrecido también por sus hermanos y es vendido como esclavo (Génesis 37).  Como hemos visto, todos estos sucesos están descritos únicamente en Génesis el primer libro de la Biblia. 
            Aunque muchas veces nuestras diferencias son inevitables, esto es debido  porque sencillamente somos diferentes y vemos de esa  forma las situaciones.    En la mayoría de las veces nuestra reacción natural cuando surge un roce es cortar nuestra comunicación, ¡eso es un grave error!   La Biblia nos enseña en numerosas ocasiones a buscar el diálogo, el acuerdo y lógicamente la reconciliación con la otra persona.  El diablo es sumamente astuto al ponernos en pleitos a veces por situaciones sin importancia.  Esto sucede en la vida familiar, iglesias, vecinos, trabajo, estudio, amistad etc.  Como hemos dicho, la Biblia nos pide tener un espíritu de perdón, diálogo y reconciliación.  Otra vez os digo que si dos de vosotros se pusieren de acuerdo en la tierra acerca de cualquier cosa que pidieren, les será hecho por mi Padre que está en lo cielos (Mateo 18:19).  El consejo sabio y oportuno de Jesús es ponerse de acuerdo lo cual hacemos lo contrario, nos alejamos y no buscamos el acuerdo.
            Un buen principio para promover buenas relaciones interpersonales inicia con reconocer que hay un problema que hay que resolver.  El caso del hijo pródigo es un buen ejemplo.  En Lucas 15:17-20, se describe a este joven en una situación desesperada y lejos de su padre y hogar. Sabe que está en grave situación y toma la decisión de resolverlo. Por fin recapacitó (NVI, v. 17)….Y levantándose….  En Hechos 6:1-7, en los inicios de la iglesia, se describe un problema de distribución de alimentos que debe atenderse debido al reclamo del sector griego.  Los Apóstoles buscan la solución encomendado la tarea a siete hermanos con buenas cualidades para atender el reclamo.   ¿Qué de nosotros?  Quizá debemos terminar con una mala relación con un familiar, hermano en Cristo, amigo, compañero de trabajo o estudio etc.  Así como los ejemplos descritos, usted y yo debemos entender cuando hay una relación que ha dejado de ser fluida, hay un problema que debemos atender de inmediato. 

            Como hemos dicho anteriormente, las personas no tenemos servicios meteorológicos para detectar a tiempo que esa relación va por mal camino y buscar cómo resolverla.  El rey David, es un caso donde al leer su vida en los libros de Samuel, nos damos cuenta que debido a su pecado con Betsabé,  aunque perdonado, tuvo que cargar con las graves consecuencias el resto de su vida. Lo más triste, que esas consecuencias fueron vividas en el seno de su misma familia.  Sus hijos desarrollaron muy malas relaciones entre ellos.  Amnón viola a su misma media hermana Tamar.  Dos años después Absalón, como venganza mata a su hermano Amnón.  Este huye a la tierra de sus abuelos para escapar de la justicia.  En todo ello, la actitud de David como padre fue simplemente pasiva. Reaccionó como si no pasase nada y todo lo trató de resolver con un simple enojo.  La Biblia en ninguna parte describe que él haya mostrado que había un problema que enfrentar y resolver.  Para él todo estaba bajo control con sus hijos y sus relaciones.   La Biblia, la palabra de Dios nos pide que debemos buscar acuerdos, reconciliación cuando hemos o nos hayan ofendido.  Romanos 12.18 dice,  Si es posible, en cuanto dependa de vosotros, estad en paz con todos los hombres y 14:19 agrega, Así que, sigamos a lo que contribuye a la paz, y a la mutua edificación.  No dejemos que el tiempo transcurra sin resolver alguna diferencia pendiente.  Debemos hacerlo con la mejor actitud posible para estar en paz con todos. Finalmente tener en mente, que nuestra lucha no es contra sangre y carne sino contra principados  (Ef. 6:13).  El diablo astutamente nos ha puesto a pelear a veces por situaciones que pueden resolverse fácilmente.  Para ello, recordemos tener una buena actitud, usar palabras  y tono adecuado.   Usar el diálogo como medio eficaz.  Si debemos perdonar hacerlo porque así somos perdonados.  La iglesia y sus miembros, somos responsables de dar el mejor testimonio posible teniendo buenas relaciones interpersonales.  Bendiciones a todos. 

lunes 11 de noviembre de 2013

Iglesias concurridas y almas solitarias (Por Randall Wittig, Apuntes Pastorales, Vol. XXI, #3).

Iglesias concurridas y almas solitarias (Por Randall Wittig, Apuntes Pastorales, Vol. XXI, #3).
            ¿Cuáles son las claves del éxito de su programa?  Se le preguntó a cierto pastor de una iglesia en AL.  Su respuesta no deja de ser sorprendente y desafiante.  Nosotros, los evangélicos, hemos dado gran énfasis al mensaje.  Tomamos tiempo para estudiar, planificar y preparar nuestros mensajes.  Sin embargo, no hemos tomado tiempo para cultivar la amistad ni desarrollar el amor para que la gente se sienta tocada.  De la misma manera que los mensajes con escasa preparación, supuestamente guiados por el ES, producen poco impacto, así también cuando el amor depende de los impulsos, y no es proyectado, planificado y llevado a cabo con diligencia, tiene pocos resultados.
            El amor debe ser espontáneo, y que brota por el Espíritu.  ¿Está acaso Dios indicando que el amor en la iglesia y hacia los no cristianos tiene que ser cuidadosamente considerado y planificado, si es que va a realmente impactar vidas?.  Así como el mensaje dado es planificado hasta tener la convicción de que va a ser eficaz.  Del mismo modo, la expresión de amor necesita ser considerada y planificada.   ¿Cómo se logra que las personas se sientan profundamente amadas?  ¿Qué motiva a las personas a tratarnos bien?  Todo debe ser un proceso y debe ser aprendido cómo hacerlo.  El sector femenil en la iglesia, es un facto clave.  Ellas tienen el don de crear, embellecer  y dar vida.  Ellas necesitan ser apoyadas y darles el lugar que merecen con libertad y así puedan crear un ambiente de vida y amor, y esperamos grandes cambios.  Los pequeños detalles son importantes, y la mayoría de mujeres son detallistas.  En muchos casos, debemos considerar, que lo que es importante para nosotros en la iglesia, no necesariamente lo es para nuestras visitas.  Por ejemplo, en  la mayoría de las iglesias se hace pasar al frente cuando desean estar atrás.  O hacemos que se pongan de pie y pedir sus nombres cuando lo que desean es pasar inadvertidos.  Lo importante es aprender a amar, y muchas veces esto significa lo opuesto de lo que creemos adecuado. 
            El ministerio tiene dos rieles: la verdad por medio de la Palabra de Dios y el amor expresado en forma visible.  Si descuidamos cualquiera de los dos rieles, el tren no anda bien.  Los dos deben andar juntos.  El liderazgo de la iglesia, debe poner toda la atención en cultivar el amor y la comunión entre los hermanos.  Las manifestaciones de compromiso son mayormente accidentales o por el esfuerzo de algún miembro diligente.  En general, sin embargo, no es prioridad que los líderes busquen cultivar.  Tristemente, la iglesia se ha convertido en un lugar adonde vamos y no en una comunidad a la que pertenecemos.  La transformación del concepto de iglesia de una comunidad a un lugar o evento nos ha robado de la transformación dinámica que se produce en la comunión de los santos.  El Apóstol Pablo expresa que la iglesia es un cuerpo, cuyo crecimiento depende no solo de su relación con Dios sino de la interacción de sus miembros:  De quien todo el cuerpo, bien concertado y unido entre sí por todas las coyunturas que se ayudan mutuamente, según la actividad propia de cada miembro, recibe su crecimiento para ir edificándose en amor  (Efesios 4:16). 

            Equivocadamente en la mayoría de las iglesias se sigue esperando que el crecimiento sea producto de los mensajes del pastor o de alguien más.  El credo de los apóstoles declara que no solo creemos en una iglesia, sino que también en la comunión de los santos.  La espiritualidad moderna revela una profunda preocupación en sentir la presencia de Dios, sin que haya interés alguno en sentir la presencia de los que están alrededor  nuestro.  Creemos que es posible adorar sin saber quién es el hermanos que está a nuestro lado o desconocer su necesidad o recibir de sus dones.  Los virus del individualismo y del culto como show,  destruyen el flujo de vida que existe cuando se ofrece apoyo mutuo y un espacio para cada miembro.    La iglesia de los Hechos es un buen ejemplo:  Y perseveraban en la doctrina de los apóstoles, en la comunión unos con otros (Hechos 2:42).  Estamos seguros que ha llegado el momento de dar importancia a la comunidad de los santos y no solo a la adoración y la prédica. Bendiciones a todos. 

lunes 04 de noviembre de 2013

Confiemos en el Señor y él cumplirá Sus propósitos en nosotros (Hebreos 11:1-6)

Confiemos en el Señor y él cumplirá Sus propósitos en nosotros (Hebreos 11:1-6)
Sin duda alguna, el tema de la fe en la Biblia es sumamente importante.  Imaginémonos si quitásemos la palabra fe en las Sagradas Escrituras.  Todos estaríamos de acuerdo que haría falta un concepto vital, clave y necesario en la vida espiritual de todo creyente en el Dios de la Biblia.  La fe, sigue siendo un tema de actualidad porque si ella es imposible agradar a Dios (Hebreos 11:6).  Fe, es sinónimo de confianza, seguridad y tranquilidad.  Es necesario agregar, que Dios nos premia cuando nos acercamos con fe.  Y que es galardonador de los que le buscan (Hebreos 11:6).  Eso significa, que cuando usted y yo le buscamos con fe, Dios mismo se ha comprometido honrar esa búsqueda nuestra premiándonos.  ¿Cómo?  Podemos responder de tantas formas:  lo más lógico es respondiendo a nuestras peticiones.  La vida cristiana debe vivirse y edificarse sobre la fe en el Dios invisible y en lo que él nos ha prometido en Su palabra ¡lo cumplirá!  Hoy y siempre, nuestra relación con Dios debe vivirse por fe y no por vista.
            Hebreos 11:1 nos recuerda nuestra respuesta a la fe, la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve.  Certeza es sinónimo de seguridad y convicción es convencimiento de lo que creemos.  Así que fe, es creer y  estar convencidos que nuestro buen Dios está y sigue en control de todo.  La pelea entre David y Goliat es sin duda alguna, una de las historias más conocidas de la Biblia.  Es una batalla a todas luces desigual a los ojos humanos.  Goliat, era un soldado que media unos 2.7 metros.   Su estatura sería bien apreciada para cualquier equipo de basquet ball de la NBA.  Por otro lado, toda su armadura lo hacia temible y difícilmente encontrar un adversario capas de derrotarle.  Eso hizo que Goliat lleno de orgullo, autosuficiencia y mucha seguridad en sí mismo llega al frente de batalla con la siguiente propuesta:  Escoged de entre vosotros un hombre que venga contra mi….Hoy yo he desafiado al campamento de Israel dadme un hombre que pelee conmigo  (1 Samuel 16:8, 10). 
            La respuesta de parte del ejército de Israel fue que nadie se ofrecía a ir al frente y pelear contra semejante oponente.  Oyendo Saúl y todo Israel estas palabras del filisteo, se turbaron y tuvieron gran miedo (1 Samuel 16:11).  David era la persona menos indicada para responder al desafío de Goliat.  Era apenas un joven sin experiencia militar.  Sin embargo, este joven tenía lo que nadie más tenía.  Una gran fe y confianza en el Dios que todo lo puede.  Saúl, el rey de Israel trata de proteger lo más que pueda a David, equipándole de su propio armamento y vestidura y hacerlo a su parecer, más fuerte y capas para enfrentar tan colosal enemigo.  Fe, es saber que Dios sigue en control de todo.  Al momento de ir al frente, David lleno de seguridad reta a Goliat y le afirma, Jehová te entregará hoy en mis manos, y yo te venceré (1 Samuel 17:46).  Aunque Saúl pretendió proteger lo mejor que pudo a David, éste no aceptó todo lo que el rey le ofreció.  Saúl vistió a David con sus ropas, y puso sobre su cabeza un casco de bronce, y le armó de coraza…ciñó David su espada sobre sus vestidos, y probó a andar, porque nunca había hecho la prueba (1 Samuel 17:38-39).  Ningún arma humana puede ganar una batalla espiritual.  David cortésmente rechaza lo ofrecido por Saúl y usa lo que él sabía usar mejor.  Tomó su cayado….escogió cinco piedras….tomó su honda…y se fue hacia el filisteo (1 Samuel 17.40).  Eso es fe en acción y con autoridad.
            Goliat no podía creer lo que veía.  En torno de burla y lleno de sarcasmo miró y vio a David, le tuvo en poco….y dijo el filisteo a David:  ¿Soy yo perro para que vengas a mí con palos?   Y maldijo a David por sus dioses (1 Samuel 17:43).  David no dio importancia a las palabras de Goliat.  Este joven sabía en quien había creído.  Entendió que la batalla era de Dios y él lo respaldaría.  Con toda seguridad y convicción, le hace ver al gigante Goliat,   Jehová te entregará hoy en mi mano, y yo te venceré….tanto Saúl como todo el ejército y hoy nosotros debemos darnos cuenta que Jehová no salva con espada y con lanza, porque de Jehová es la batalla….(1 Samuel 17:47).

            ¿Cuál es nuestro gigante que estamos enfrentando?  ¿Deudas, problemas de salud, sentimentales, familiares?  Dios es más grande que cualquier gigante.  Pongamos en acción nuestra fe y con autoridad así como David, enfrentémoslo en el nombre de nuestro Todopoderoso Dios. Con él, ¡somos más que vencedores!  Así que todos debemos aprender a andar con fe. David es un buen ejemplo de cómo  enfrentar toda dificultad no importando su tamaño.  En Proverbios 3:5-6 dice, Fíate de Jehová de todo tu corazón, y no te apoyes en tu propia prudencia.  Reconócelo en todos tus caminos, y él enderezará tus veredas. Un buen consejo para vivir por fe en Dios y no en nuestras propias capacidades.  Favor tenerlo presente.  Bendiciones a todos.