lunes 18 de noviembre de 2013

Principios bíblicos para promover buenas relaciones interpersonales (Hechos 15:36-41).

Principios bíblicos para promover buenas relaciones interpersonales (Hechos 15:36-41).
Que maravilloso sería que todos tuviésemos servicios meteorológicos para predecir  y evitar nuestras diferencias  y conflictos.  ¿Por qué tenemos diferencias y cómo enfrentarlas?.  Lamentablemente las diferencias entre las personas se describen desde el inicio misma de la humanidad.   En Génesis 4:1-8, Caín descarga su malestar con Dios contra su propio hermano Abel y lo mata.  Génesis 13:6-8, Abraham evitando males mayores, toma la decisión de separarse de su sobrino Lot.  Esaú toma la decisión de matar a su hermano Jacob (Génesis 27:41)  y José es aborrecido también por sus hermanos y es vendido como esclavo (Génesis 37).  Como hemos visto, todos estos sucesos están descritos únicamente en Génesis el primer libro de la Biblia. 
            Aunque muchas veces nuestras diferencias son inevitables, esto es debido  porque sencillamente somos diferentes y vemos de esa  forma las situaciones.    En la mayoría de las veces nuestra reacción natural cuando surge un roce es cortar nuestra comunicación, ¡eso es un grave error!   La Biblia nos enseña en numerosas ocasiones a buscar el diálogo, el acuerdo y lógicamente la reconciliación con la otra persona.  El diablo es sumamente astuto al ponernos en pleitos a veces por situaciones sin importancia.  Esto sucede en la vida familiar, iglesias, vecinos, trabajo, estudio, amistad etc.  Como hemos dicho, la Biblia nos pide tener un espíritu de perdón, diálogo y reconciliación.  Otra vez os digo que si dos de vosotros se pusieren de acuerdo en la tierra acerca de cualquier cosa que pidieren, les será hecho por mi Padre que está en lo cielos (Mateo 18:19).  El consejo sabio y oportuno de Jesús es ponerse de acuerdo lo cual hacemos lo contrario, nos alejamos y no buscamos el acuerdo.
            Un buen principio para promover buenas relaciones interpersonales inicia con reconocer que hay un problema que hay que resolver.  El caso del hijo pródigo es un buen ejemplo.  En Lucas 15:17-20, se describe a este joven en una situación desesperada y lejos de su padre y hogar. Sabe que está en grave situación y toma la decisión de resolverlo. Por fin recapacitó (NVI, v. 17)….Y levantándose….  En Hechos 6:1-7, en los inicios de la iglesia, se describe un problema de distribución de alimentos que debe atenderse debido al reclamo del sector griego.  Los Apóstoles buscan la solución encomendado la tarea a siete hermanos con buenas cualidades para atender el reclamo.   ¿Qué de nosotros?  Quizá debemos terminar con una mala relación con un familiar, hermano en Cristo, amigo, compañero de trabajo o estudio etc.  Así como los ejemplos descritos, usted y yo debemos entender cuando hay una relación que ha dejado de ser fluida, hay un problema que debemos atender de inmediato. 

            Como hemos dicho anteriormente, las personas no tenemos servicios meteorológicos para detectar a tiempo que esa relación va por mal camino y buscar cómo resolverla.  El rey David, es un caso donde al leer su vida en los libros de Samuel, nos damos cuenta que debido a su pecado con Betsabé,  aunque perdonado, tuvo que cargar con las graves consecuencias el resto de su vida. Lo más triste, que esas consecuencias fueron vividas en el seno de su misma familia.  Sus hijos desarrollaron muy malas relaciones entre ellos.  Amnón viola a su misma media hermana Tamar.  Dos años después Absalón, como venganza mata a su hermano Amnón.  Este huye a la tierra de sus abuelos para escapar de la justicia.  En todo ello, la actitud de David como padre fue simplemente pasiva. Reaccionó como si no pasase nada y todo lo trató de resolver con un simple enojo.  La Biblia en ninguna parte describe que él haya mostrado que había un problema que enfrentar y resolver.  Para él todo estaba bajo control con sus hijos y sus relaciones.   La Biblia, la palabra de Dios nos pide que debemos buscar acuerdos, reconciliación cuando hemos o nos hayan ofendido.  Romanos 12.18 dice,  Si es posible, en cuanto dependa de vosotros, estad en paz con todos los hombres y 14:19 agrega, Así que, sigamos a lo que contribuye a la paz, y a la mutua edificación.  No dejemos que el tiempo transcurra sin resolver alguna diferencia pendiente.  Debemos hacerlo con la mejor actitud posible para estar en paz con todos. Finalmente tener en mente, que nuestra lucha no es contra sangre y carne sino contra principados  (Ef. 6:13).  El diablo astutamente nos ha puesto a pelear a veces por situaciones que pueden resolverse fácilmente.  Para ello, recordemos tener una buena actitud, usar palabras  y tono adecuado.   Usar el diálogo como medio eficaz.  Si debemos perdonar hacerlo porque así somos perdonados.  La iglesia y sus miembros, somos responsables de dar el mejor testimonio posible teniendo buenas relaciones interpersonales.  Bendiciones a todos. 

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