martes, 17 de diciembre de 2013

Experiencias del Espíritu Santo en la vida del hijo de Dios (Juan 14:15-26).

Experiencias del Espíritu Santo en la vida del hijo de Dios (Juan 14:15-26).
A pocos días que el año 2013 sea historia e iniciar el 2014 con 365 a vivir, nos preguntamos ¿qué ocurrirá el próximo año?  Cuando Jesús estaba por irse, les reveló una promesa que quizá en ese momento no entendieron.  Yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros siempre (Juan 14:16).  Otro Consolador, es importante saber que la palabra otro, en el idioma original significa otro de la misma clase, o sea, alguien como Jesús.  Sin duda alguna, todos necesitamos alguien así y nadie mejor que la presencia maravillosa y especial del bendito Espíritu Santo en nosotros.  Contrario a la experiencia en el Antiguo Testamento donde la presencia del ES era temporal, hoy es permanente (Ef. 4:30, Y no contristéis al Espíritu Santo de Dios,  con el cual fuisteis sellados para el día de la redención).  Esto nos confirma la presencia soberana del ES en la vida de todos los hijos de Dios.  Hoy el ministerio del ES es sumamente variado.  Entre otras cosas, convencer al mundo de pecado de justicia y de juicio (Juan 16:8-11).  Nos sella, bautiza, mora en nuestra  vida y otorga dones al Cuerpo de Cristo que es la iglesia (1 Cor. 12:11).  Sin embargo hay un ministerio fundamental en la vida de cada creyente.  Transformar, sí, transformar.  En 2 Cor. 3:18 encontramos, Por tanto, nosotros todos, mirando a cara descubierta como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen, como por el Espíritu del Señor.  Tomando como base Efesios 5:18 donde se nos pide que le permitamos al ES que nos llene y no seremos los mismos, ahí inicia la verdadera transformación. 
            Una experiencia que el hijo de Dios no debe permitir es contristar al ES (Ef. 4:30, Y no contristéis al ES…).  Al leer el contexto del pasaje de Efesios 4:30, el apóstol Pablo describe una serie de obras de la carne entre ellas:  dejar de mentir y hablar verdad (v. 25), de un enojo injusto y descontrolado a uno justo y controlado (v. 26-27), de robar a dar con generosidad (v. 28), de palabras corrompidas a palabras edificantes (v. 29-30), de vicios naturales a virtudes espirituales sobrenaturales (v. 31-32).  ¿Nos hemos puesto a pensar alguna vez que nuestras acciones o estilo de vida entristece al ES de Dios?  Eso es lo que Pablo afirma en Efesios 4:30.  Por ejemplo, un hablar descontrolado entristece al ES.  Nuestro hablar debe ser para la necesaria edificación, a fin de dar gracia a los oyentes.  Santiago 3:2, 10 nos recuerda,  Porque todos ofendemos muchas veces….De una misma boca proceden bendición y maldición.   Hermanos míos, esto no debe ser así.    Una manifestación clara de la transformación del bendito ES es una boca controlada como también nuestras acciones, sentimientos y pensamientos que proceden del corazón.
            Buen uso de nuestro cuerpo.  Una verdad que a veces es desconocida por muchos creyentes es que Dios mismo vive en nosotros.  ¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros?   (1 Cor. 6:19).    Nadie debe pasar por alto que debemos tener una correcta mayordomía  es hacer un buen uso de nuestro cuerpo.  El mundo de hoy ofrece tantas maneras de cómo alejarnos de Dios.  Las tentaciones son variadas sin embargo en todo ello, el poder de decisión está en nosotros decir ¡no! a todo aquello que nos aleja de Dios haciendo mal uso de nuestro cuerpo.  No sois vuestros, afirma el apóstol Pablo.  Hay tres detalles respecto a lo anterior. Debemos vivir con temor y temblor (Fil. 2:12).  Debemos andar dignamente o sea, un fuerte llamado de atención a nuestra conducta diaria (Ef. 4:1) y  Cristo nos compró por un precio muy alto (1 Pedro 18-19, sabiendo que fuisteis rescatados de vuestra manera de vivir, la cual recibisteis de vuestros padres, no con cosas corruptibles, como oro o plata, sino con la sangre preciosa de Cristo….).  Debido a ello, 1 Pedro 1:17 nos recuerda, ….conducíos en temor todo el tiempo de vuestra peregrinación.  El decir que somos el templo de Dios, significa que Dios por medio del ES habita en nosotros. Quizá resulte difícil entenderlo, aceptarlo y creerlo.  Pero la Biblia así lo dice y así es.  Hagamos el mejor uso de nuestro cuerpo y así honramos la presencia de Dios en nosotros.

            Finalmente, una experiencia del ES en nuestra vida es que fácilmente se somete.    El mejor lugar para demostrar la sumisión controlado bajo el ES es el hogar.  Veamos que Pablo nos pide en Ef. 5:18, …antes sed llenos del Espíritu.  Los resultados de esa experiencia no se dejan esperar.  Un mejor hablar (v. 19),  gratitud en nosotros (v. 20).  Las relaciones en el hogar serán de paz y armonía debido a que hay sumisión voluntaria y espontánea en la vida hogareña.  Entre los esposos (v. 21-22), relación padres e hijos (v. 6:1-4) como también en nuestras relaciones laborales (v. 5).  Debemos entender que una persona agresiva no permite ser llena del ES y no se someterá a nadie.  Dios nos ha llamado a ser sumisos.  Una caminar digno viene como resultado de ser lleno del Espíritu Santo.  Dejemos de andar en la búsqueda de fórmulas mágicas o experimentales.  La respuesta está en permitir seguir siendo llenos del Espíritu Santo.  Los resultados se dejarán ver claramente.  Bendiciones a todos.  

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