lunes 10 de febrero de 2014

Frutos de un iglesia sana (Juan 13:34-35).

Frutos de un iglesia sana (Juan 13:34-35).
¿Qué se nos viene a la mente cuando decimos la palabra iglesia?  En la mayoría de nosotros, nos imaginamos un edificio con campanas, bancos de madera, cruces, instrumentos de música etc.  Sin embargo, cuando el NT se refiere a la iglesia en ningún momento habla de lo anterior.  Pablo en Efesios 5:25 dice:  Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia….Por lo tanto, el NT enfoca el concepto iglesia desde un punto de vista más sublime.  La iglesia es una comunidad espiritual que no está sujeta a lugar ni espacio en particular.  La iglesia de Cristo somos usted y yo.  Somos un grupo de personas que tenemos en común al ES dentro de nuestro ser (Romanos 8:9 dice, Mas vosotros no vivís según la carne, sino según el Espíritu, si es que el Espíritu de Dios mora en vosotros.  Y si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, no es de él). 
            Cristo como Señor y Cabeza de la iglesia, viene por nosotros pero él desea encontrar una novia atractiva:  una iglesia gloriosa, que no tuviese mancha ni arruga, ni cosa semejante, sino que fuese santa y sin mancha (Ef. 5:27).  Tres virtudes que la iglesia debe tener.  Gloriosa:  esplendida, noble, honorable, preciosa.  Mancha:  sin defecto.  Arruga:  sin doblez.  Una de nuestras preocupaciones como pastor es velar por la salud de la iglesia.  El repetir algunos conceptos a modo de recordatorio, en ningún momento es molesto para nosotros ni debe serlo para el oyente.  A mi no me es molesto el escribiros las mismas cosas, y para vosotros es seguro (Fil. 3:1).  Estamos convencidos que una de las formas mas comunes que el enemigo usa para debilitar la vida de la iglesia es afectando nuestras relaciones interpersonales.  No le permitamos al enemigo tomar ventaja en lo anterior.  Todo lo contrario, tomemos firmes decisiones en fortalecer la vida de la iglesia, por medio de nuestras relaciones interpersonales fuertes y sanas.
            La Biblia, el Libro de Dios, nos da una serie de pautas de cómo hacer una iglesia sana.   Una de ellas es que el hijo de Dios procura la paz.   Bienaventurados los pacificadores (Mateo 5:9.  Bienaventurado significa, supremamente bendecido, afortunado, dichoso  etc.  La verdadera felicidad está en aquellos que promueven la armonía.  Buscan y promueven un espíritu de reconciliación.  Busca sanar heridas y tensiones y no da lugar a discordias.  El pacificador está dispuesto a pagar el precio de promover la paz.  Debemos tener una parte activa.   Señor hazme instrumento de tu paz, escribió Francisco de Asís.  Que esa sea nuestra oración también.  La iglesia de Cristo, tiene el privilegio y responsabilidad de promover la paz en un mundo lleno de confusión, tensión y peleas. 

            Amar a los difíciles (Mateo 5:44-45).  La petición del Señor Jesús, es contraria al espíritu de la ley del talión que decía:  Oísteis que fue dicho: Ojo por ojo, y diente por diente.  Esta era una ley para limitar el castigo a lo que fuera justo (Éx. 21:24).  No al abuso y no a la venganza personal.  Sin embargo en el NT, Jesús establece un nuevo nivel en su demanda.  Mateo 5:44 agrega:   Pero yo os digo…su nueva propuesta es superior y autoritativa que el AT.  Los nuevos marcos de referencias dados por Jesús nos orientan a como desarrollar una iglesia sana.  Amad a vuestros enemigos, no tenemos ningún problema en expresar nuestros sentimientos hacia aquella persona que nos simpatiza.  Pero, ¿qué de aquel que no?  Jesús usa el amor agape, que es el tipo de amor que amar a pesar de….La primera parte del versículo lo encontramos en Lev. 19:18. La segunda parte del v. 43, aborrecerás a tu enemigo, viene de los agregados o maneras cómo los fariseos y escribas lo explicaban.  En ninguna parte de la ley decía: aborrecer a tu enemigo. Esta parte el Señor rechazó completamente.  Pablo en Romanos 12:20 dice: Así que, si tu enemigo tuviere hambre, dale de comer….Otra demanda de Jesús es, bendecid a los que os maldicen.  Bendecir, es hablar bien de alguien.  Normalmente ¿cuál es nuestra reacción ante aquella persona que nos maldice?  Debemos reaccionar a lo opuesto cómo nos tratan.  Eso hace un creyente sano espiritualmente hablando.  Haced bien a los que os aborrecen, bien es ir mas lejos de un simple buen deseo.  Es un término que expresa sentimientos y deseos más allá de lo corriente.  Es desear algo hermoso, lo mejor.  Éxodo 23:4 describe lo que la ley estipulaba cómo tratar  o qué hacer con el enemigo en apuros,  Si encontrares el buey de tu enemigo o su asno extraviado, vuelve a llevárselo.   Sencillamente, no debemos pagar a nadie mal por mal (Romanos 12:14-17).  Orad por los que os ultrajan y os persiguen. Casi siempre hacemos contrario. En vez de orar e interceder por aquellos que nos desean mal y procurar hacernos daños, deseamos lo peor para ellos.  Jesús nos exhorta fuertemente a no imitar el modelo del mundo.  El primer rey de Israel, Saúl fue un hombre con un futuro lleno de grandes expectativas.    Sin embargo, toda esa maravillosa oportunidad que se le brindó lo perdió por ser un hombre celoso, lleno de temor, inseguro, vengativo y que no quiso escuchar ni obedecer la voz de Dios y finalmente fue descartado.    No lo imitemos.  Todo lo contario, hagamos de la iglesia de hoy un lugar sano que crecemos por medio de relaciones interpersonales sanas y amorosas.  Bendiciones a todos. 

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