martes 04 de febrero de 2014

Transformados para amar (Romanos 12:17-21).

Transformados para amar (Romanos 12:17-21).
Febrero se le conoce como el mes del amor. Tratando de no ser parte de la comercialización con este tema, veamos cómo Pablo lo enfoca en este maravilloso capítulo 12 del libro de los Romanos.  A modo de introducción veamos dos detalles relevantes para desarrollar los versículos arriba citados.
            En el v. 2 Pablo nos pide que debemos ser transformados.  El término viene de metamorfosis.  Como todos sabemos, metamorfosis, es el conjunto de transformaciones que experimentan algunos vertebrados y ciertos insectos como la mariposa por ejemplo y se manifiestan en la variación de forma como de funciones en el género de vida.  Realmente la petición de Pablo es más bien que dejemos ser transformados.  En 2 Corintios 3:18 encontramos,   Por tanto, nosotros todos, mirando a cara descubierta como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen, como por el Espíritu del Señor.  La transformación debe venir como producto del cambio interno en la mente al obedecer los principios bíblicos.  El poder la palabra viviente en nosotros.  Así también, deseamos agregar otra petición del apóstol en el v. 9, El amor sea sin fingimiento.  Fingimiento significa hipocresía.  Es un claro llamado al amor puro, sincero, sin egoísmo y genuino.  Es una contradicción el amar con hipocresía. 
            Como el amor debe ser práctico y demostrado, veamos por lo menos cuatro formas de amar.  Como ya vimos en el inicio,  esto viene cuando somos transformados y amamos sin hipocresía.  En el v. 17 Pablo nos pide, procurad lo bueno delante de todos los hombres.  Bueno significa, lo sano, útil, hermoso, atractivo, encantador, lo bello etc.  Es tener una buena actitud con nuestro prójimo y eso lo demostraremos no pagando a nadie mal por mal.   La ley del Talión en el Antiguo Testamento era un tipo de justicia que permitía no caer en la venganza (Éx. 21:24, Lev. 24:20).  Tito 2:10 agrega, no defraudando, sino mostrándose fieles en todo, para que en todo adornen la doctrina de Dios nuestro Salvador.  Es una exhortación en el buen trato que todos debemos tener mediante relaciones interpersonales sanas y edificantes.  Sin embargo para ello, recordemos que toda relación es de doble vía.  Demos bien y eso mismo recibiremos.   
            Si es posible, en cuanto dependa de vosotros, estad en paz con todos los hombres (v. 18).  Esto está muy ligado al versículo anterior.  No esperamos tener paz con los demás si no tengo buena actitud.  Favor de asegurarnos que de nuestro lado estemos cumpliendo con nuestra responsabilidad en el buen trato y así la paz puede ser una realidad. Jesús en Mateo 5:44 nos pide cómo debemos tratar a aquellas personas que no son fáciles y quizá no nos agradan, Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen.  En un mundo tan competitivo vemos a diario que la petición de Jesús es olvidada y tristemente aún en medio de círculos religiosos no se busca ni promueve la paz.  Desde luego no siempre será posible lograr la paz pero que no sea de nuestra parte.  Dios nunca nos culpará por ello.  Nuevamente Jesús en Mateo 5:9 sobre la paz nos dice, Bienaventurados los pacificadores, porque ellos serán llamados hijos de Dios. 
            No os venguéis vosotros mismos (v. 19).  Como vemos, hay una reiteración en no caer en el error de tomar la justicia en nuestras propias manos.  Desde luego no es fácil cuando alguien nos hace un daño y tratamos de tomar la justicia nosotros mismos.  Estamos de acuerdo no siempre será fácil.  Nuestro mejor ejemplo a seguir es Jesús.  La vida cristiana es un llamado a la gloria por medio de una travesía de sufrimiento.  Muchas veces Dios permitirá el sufrimiento para que maduremos y así nuestra fe crezca y podamos honrar y glorificar a nuestro Dios.  Pues para esto fuisteis llamados, porque también Cristo padeció por nosotros dejándonos ejemplo, para que sigáis sus pisadas, el cual no hizo pecado….quien cuando le maldecían, no respondía con maldición…sino encomendaba la causa al que juzga justamente (1 Pedro 2:21-23). 

            Finalmente, debemos procurar hacer bien (v. 20-21).  Un buen consejo es que no debemos permitir que lo malo de otros nos afecte y seamos vencidos haciendo lo malo.  Una persona transformada para amar, lo demuestra poniendo en práctica estos dos últimos versículos.  Nuevamente Pablo agrega el detalle de no buscar el mal de la otra persona aunque nos haya hecho daño.  Cuando usted y yo hacemos lo correcto, haremos que nuestro prójimo reflexione y vea un cambio en nosotros.  Recordemos que hemos sido transformados para amar aún aquellos que a nuestro parecer tienen un trato difícil.  No seas vencido de lo malo, sino vence con el bien el mal.  La transformación consiste en el proceso de cambio en nuestras vidas por medio del poder la palabra viva en nosotros.  Lo demostraremos con un amor no fingido, todo lo contrario, honesto, veraz y puro.  Bendiciones a todos.   

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