Llamados
a ser influencia, un perfil del libro de Levítico (Levítico 11:44-45).
Influir
es la acción de afectar o producir alguna clase de cambio en la actitud,
conducta o circunstancia de alguien.
Levítico, era el manual de uso para los sacerdotes tiene principios de
cómo el pueblo debía acercarse a Dios para adorarle y servirle como también,
normas de cómo el pueblo debía vivir.
Israel como pueblo de Dios, debía tener un estilo de vida diferente a
todos los demás pueblos que vivían a su alrededor. No
haréis como hacen en la tierra de Egipto….ni haréis como hacen en la tierra de
Canaán, a la cual yo os conduzco, ni andaréis en sus estatutos (Levítico
18:3). Egipto representaba el pasado y
Canaán el futuro. Ni uno ni otro debían
marcarles su estilo de vida.
Levítico
tiene como tema principal, un llamado a la santidad (Levítico 11:44-45, Porque yo soy Jehová vuestro Dios, vosotros
por tanto os santificaréis, y seréis santos, porque yo soy santo….Porque yo soy
Jehová, que os hago subir de la tierra de Egipto para ser vuestro Dios, seréis,
pues santos, porque yo soy santo).
La santidad es la doctrina de Dios que está separado del pecado y
dedicado a buscar su propio honor. La
santificación es la obra progresiva de Dios en el hombre que nos hace más y más
libres del pecado y más semejantes a Cristo en nuestra vida diaria. Ser santos es separados o consagrados para
él. No tiene nada que ver con imágenes o
algo semejante. Es más bien un llamado a
vivir de acuerdo a los propósitos de Dios.
¿Por qué debemos vivir en santidad?
Hay dos razones básicas. Primero,
Dios es santo (Lev. 11:44-45, 1 Pedro 1:16).
Segundo, la santidad como estilo de vida para impactar al mundo (Romanos
12:1-2). Pablo dice en Mateo 5:16, Así alumbre vuestra luz delante de los
hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que
está en los cielos. Dios es honrado
por nuestro estilo de vida.
La santidad demanda obediencia en
nosotros. Levítico 18:5 dice, Por
tanto, guardaréis mi estatutos y mis
ordenanzas, los cuales haciendo el hombre vivirá en ellos. Yo Jehová.
El conocimiento bíblico en
sí no cambia a nadie (Mateo 23:2-3). El
simple hecho de saber la Palabra no basta ni cambia a nadie. Debemos amarla y aplicarla en nuestro diario
vivir. Santiago 1:22 agrega, Pero sed hacedores de la palabra, y no tan
solo oidores, engañándoos a vosotros mismos.
Sin duda alguna, tenemos enormes beneficios al obedecer la Palabra
de Dios. Levítico nos ofrece una serie
de principios de vida que tienen sus aplicaciones para el día de hoy. Por ejemplo el capítulo 18 nos enseña cómo
influir en nuestra sociedad por medio de una vida sexual correcta. Una vida moral para ser sal y luz en una
sociedad llena de inmoralidad y perversión.
Este capítulo regula la vida sexual donde hallamos una serie de
prohibiciones como por ejemplo: no al incesto (v. 6-18), no a las relaciones
íntimas con familiares cercanos y desde ese momento, se regula el matrimonio
con parientes cercanos. La ciencia misma
ha descubierto que el emparentamiento con familiares cercanos logra en un porcentaje grande: Impedimentos a tener hijos, abortos
espontáneos, riesgos de malformaciones, pérdida auditiva, retrasos
mentales. Hay incidencias de malformaciones
entre primos o familiares cercanos es el doble que en parejas no
emparentadas. Esto se debe a la
homocigosidad (genes son iguales). La
prohibición está en la poligamia, el incesto.
Los pueblos cananeos tenían esas costumbres. Para los egipcios era permisible casarse
entre hermanas y medio hermanos. Los
persas permitían el casamiento entre la madre e hijo y hermanas. Los griegos y romanos, aborrecían tales
matrimonios.
Vemos otras prohibiciones que hoy no
causan ningún tipo de reacción ni censura alguna. Por ejemplo, el adulterio, no tendrás acto carnal con la mujer de tu
prójimo…. (v. 20). El adulterio es
la relación íntima con alguien que no es su esposo o esposa. Un estudio sociológico hecho en diferentes
sociedades antiguas, reveló que en aquellas donde la monogamia se lograba al
máximo alcanzaron una gran energía social y era una sociedad dominante. A la inversa, en los casos en que la
monogamia disminuía su energía social también disminuía. El estudio determinó que si una sociedad
desea mantener su energía productiva por largo tiempo, debe regular las
relaciones entre los sexos mediante la monogamia.
No a la homosexualidad (v. 22, No
te echarás con varón como con mujer, es abominación). Hoy la homosexualidad es una práctica que la
sociedad ha llegado a considerarse como normal y es aceptada. Sin embargo el principio bíblico es claro y
actual. Levítico 20:13 legislaba, Si
alguno se ayuntare con varón como mujer, abominación hicieron, ambos han de ser
muertos… No a la bestialidad (v. 23,
Ni con ningún animal tendrás ayuntamiento…..es
perversión). Si la Biblia condena el
homosexualismo no digamos el tener relaciones íntimas con animales. Es algo inimaginable. Todo esto destruye la moralidad, la sociedad,
conducen a enfermedades y sobre todo ofenden a Dios. Es totalmente fuera de lo normal y
lógico. Levítico 18:24-25 concluye, En ninguna de estas cosas, os amancillaréis,
pues en todas estas cosas se han corrompido las naciones que yo echo de delante
de vosotros, y la tierra fue contaminada…..
Sin duda alguna, el pecado tiene sus graves consecuencias. Por ello, el llamado a una vida de santidad
es algo que debemos tener siempre en mente.
Sed también vosotros santos en
toda vuestra manera de vivir (1 Pedro 1:15). Hemos sido llamados a ser influencia por
medio de nuestro estilo de vida puro y agradable a nuestro buen Dios. Bendiciones a todos.
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