lunes 17 de marzo de 2014

Pasos prácticos para una vida en santidad (Salmos 15).

Pasos prácticos para una vida en santidad (Salmos 15).
En la película El Gladiador, el General Máximo Décimo Mediridio busca estimular a su caballería previa a una batalla ante Germania dirigiéndose a sus tropas, les desafía a dar lo mejor diciéndoles:  Lo que hacemos en la vida resuena en la eternidad.    Cuando hablamos de santidad, no podemos dejar de mencionar el tema de la integridad.  Veamos dos elementos interesantes al respecto.
            1.  El libro de Proverbios 20:7 dice, Camina en su integridad el justo, sus hijos son dichosos después de él.  Esta afirmación debe ponernos a pensar, ¿qué estamos heredando a nuestros hijos?  Como padres debemos estar conscientes que lo que hacemos hoy, afectará para bien o para mal a nuestros hijos.  La integridad tiene beneficios para hoy y el mañana.  Lo que sembramos, eso cosecharemos (Gálatas 6:7).  Somos responsables de nuestras propias decisiones (caso del rey David). 
            2.  La integridad no está de moda.  Buscamos el éxito sin reglas a como de lugar.   Todos estamos afectados por el síndrome del éxito.  Dios No nos ha llamado a ser exitosos, sino a ser santos (1 Pedro 1:16, Sed santos porque yo soy santo).
            El Salmo 15 es un hermoso pasaje que responde a la inquietud de cómo buscar la santidad y que nuestra vida sea agradable a nuestro buen Dios.  En el v. 1, el escritor formula dos preguntas al Creador, Jehová, ¿quién habitará en tu tabernáculo?  ¿quién morará en tu monte santo?  Sabiamente el salmista se dirige a Dios para que sea él quien responda a su inquietud.  Todos debemos estar conscientes que Dios es la autoridad en poner las reglas de cómo debemos vivir.  Cuando nos salimos de Sus reglas sin duda alguna tarde o tempranos tendremos problemas y tendremos que afrontar esas consecuencias.  Habitar y morar, significan expresiones de permanecer o vivir en ese lugar excepcional.  Al lado de Dios.  Recordemos que Hebreos 12:14 nos dice, …..sin santidad nadie verá el Señor.
            El que anda en integridad (v. 2).  Es la primera respuesta que recibe el salmista y nosotros hoy.  Integridad significa completo, entero, cabal.  Es el elemento más importante en la persona y liderazgo. Soy quien soy no importa donde estoy o con quien estoy.  Los patrones morales se desintegran a la caza del placer, lujo, poder, fama, éxito etc.  Y cuando nos afanamos en ello, normalmente no importa el precio a pagar.  Debemos recordar que la integridad produce confianza.  Desde luego que ser íntegro significa que debemos estar preparados para ser probados (caso de Job).  Hace justicia (v. 2).  Honestidad y justo van de la mano en sus asuntos.  Es un llamado a ser fiel en nuestros asuntos.  Es aquella persona que no trata de perjudicar a su prójimo.  Es una persona leal y digna de confiar.
            Tiene buen trato con su prójimo porque habla verdad en su corazón (v. 2).  Una persona íntegra debe distinguirse por ser veraz en lo que habla.  Cuando no lo somos perdimos credibilidad.  Nadie nos cree y dejamos de ser influencia en los demás.  Efesios 4:25 nos recuerda, ….hablad verdad cada uno con su prójimo, porque somos miembros los unos de los otros.  Así también el v. 3 lo complementa con El que no calumnia con su lengua ni hace mal a su prójimo.  Hay una demanda clara hacer buen uso de nuestra lengua no practicando el chisme.  No andarás chismeando entre tu pueblo (Lev. 19:16).  El mentir es una de las peores formas de representar mal a Dios.  Una lengua silenciosa y veraz promueve la armonía.  ¿Vale la pena lo que voy a decir?  Debemos preguntar eso la próxima vez que diremos algo.  Cuando hacemos buen uso de nuestra lengua demostramos nuestra integridad, representamos bien a Dios y nuestro prójimo no está en peligro.  Nuestra santidad e integridad se demuestra en nuestro andar diario y con el buen trato con nuestro prójimo. 
            El que aun jurando en daño suyo, no por eso cambia (v. 4c).  Integridad es mantener firmes nuestros compromisos o votos a pesar de….Es  cuando somos responsables en el uso de nuestras palabras.  Proverbios 18:21 dice, La muerte y la vida están en poder de la lengua y el que la ama comerá de ella.  Nos beneficiaremos de ella dependiendo  del uso que demos a nuestra lengua especialmente cuando hacemos promesas.  Debemos tener cuidado cuando hacemos votos especialmente a nuestro Dios y no los cumplimos (Ecl. 5).  Por ello Santiago 1:19 dice, Por esto mis amados hermanos, todo hombre sea pronto.  Es un fuerte llamado a pensar antes de hablar y hacer alguna promesa y después no poder cumplirlas. 

            Finalizando este hermoso Salmo, el escritor agrega, el que hace estas cosas no resbalará jamás (v. 5).  Cuando como hijos de Dios, andamos según los principios divinos, en integridad, nuestra vida será agradable a los ojos de Dios.  Esta vida debe caracterizarse por nuestra buena relación con nuestro prójimo.  Cuando tratamos de cumplir con lo descrito en este Salmo, no resbalaremos jamás.  Por lo menos nos meteremos en menos problemas.   Cuando vivimos la vida sin valores ni principios, andaremos siempre a la deriva.  Si deseamos influir en los demás, sencillamente vivamos en integridad y pongamos en práctica nuestros valores y principios bíblicos.  El mundo de hoy necesita ver hombres y mujeres viviendo bajo esos parámetros y así ellos puedan buscar en Cristo su Salvador.    Recordemos las preguntas del salmista, ¿quién habitará….?¿quién morará….?  Usted y yo deseamos estar en la presencia de Dios permanentemente, sigamos los pasos del Salmo 15.  Nuestra vida tendrá un mejor rumbo, será agradable a los ojos de Dios y tendremos buenas relaciones con nuestro prójimo.   Recordemos que, Lo que hacemos en la vida resuena en la eternidad.  Lo que sembramos, eso también cosecharemos (Gál. 6:7).  Bendiciones a todos. 

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