lunes 14 de abril de 2014

Los beneficios de la muerte de Cristo (Romanos 3:21-31).

Los beneficios de la muerte de Cristo (Romanos 3:21-31).
¿Cuánto es el valor por el perdón de nuestros pecados?  ¿Cómo nuestro Dios trata nuestras deudas?  Si nos vamos a las tarjetas de créditos, estás nos permiten hacer un pago mínimo y arrastrar el saldo o deuda al mes siguiente.  Nuestro Dios, debido a la muerte de Cristo, cancela completamente nuestra deuda y no hace ningún pago mínimo como hacemos con nuestras tarjetas de crédito.  ¡Consumado es!  Exclamó Jesús en Juan 19:30.  Esa expresión significa que toda la deuda ha sido cancelada en su totalidad.  En el libro de Job 9:2 encontramos la siguiente pregunta:  ….¿Y cómo se justificará el hombre con Dios?  Sencillamente por medio del sacrificio de Jesús.  No hay otro medio.  Nuestras obras como medio salvífico no tienen ningún valor (Ef. 2:8-9).    Somos salvos únicamente por gracia.
            La justicia de Dios (v. 21-22), sin duda alguna, la justicia de Dios es un gran beneficio que todo aquel que cree en Cristo disfruta.  La justicia de Dios es la justicia divina y eterna por la cual, la humanidad somos hechos justos delante de Dios debido a la muerte de Cristo.  Dios responde con bondad al pecado del hombre.  Aparte de la ley (v. 21), esto significa, que todo legalismo no tiene cabida en la salvación divina.  Pablo en Filipenses 3:7 agrega, Pero cuantas cosas eran para mi ganancia, las he estimado como pérdida por amor de Cristo.   La salvación no depende de obedecer la ley.  Ya el Antiguo Testamento habla al respecto especialmente cuando se refiere al Nuevo Pacto (Jeremías 31:31-34, Ez. 36:25-27).  El Nuevo Pacto, es el compromiso que Dios hace con la humanidad debido a la muerte de Cristo y por Su sangre derramada garantiza la salvación a todo aquel que cree en él (v. 22, la justicia de Dios por medio de la fe en Jesucristo, para todos lo que creen en él….).
            La fe en Jesús es importante (v. 23-25).  Todos pecaron y están destituidos de la gloria de Dios.  Cuando hablamos de pecar, es errar el blanco, infracción a la ley, es todo aquello contrario al carácter santo de Dios.  El pecado se comete contra Dios.  Debido a esa situación, hemos sido destituidos de la gloria de Dios.  Hemos sido privados de ese hermoso privilegio.  Pero la historia no termina ahí.  Siendo justificados gratuitamente por su gracia mediante la redención que es en Cristo Jesús (v. 24).  Justificados, significa, que todas las demandas divinas han sido satisfechas por la muerte sacrificial de Cristo en la cruz del Calvario.  Todo es gratis para la humanidad.  El precio ha sido pagado en su totalidad por Cristo.  Dios justifica aún aquellos que no lo merecen (todos estamos en esa categoría).  Hay dos términos relevantes que usa el apóstol Pablo.  Redención:  significa comprar en el mercado por precio y después liberar.  El otro término es propiciación:  apaciguar o satisfacer, medio de reconciliación.  Clemente.   Propiciar es restablecer la relación al estado original que había sido alterado por alguna culpa y restablecida por una indemnización o pago.  El hombre mismo es incapaz de satisfacer a Dios.  En el NT, es Dios mismo quien ofrece la propiciación para satisfacer Su justicia.  1 Juan 2:2 agrega, Y él es la propiciación por nuestros pecados.  Juan el bautista tiene el privilegio de presentar públicamente a Jesús y dice de él:  He aquí el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo (Juan 1:29). 

            La muerte de Cristo exalta la gracia de Dios (v. 26-31).  La justicia de Dios excluye nuestra jactancia.  Con la mira de manifestar en este tiempo su justicia, a fin de que él sea el justo…. (v. 26).    Dios es justo y desde el inicio mismo de la humanidad ha tomado la iniciativa para la salvación de la humanidad (Gn. 3:8-9).  Por ello, el hombre debe hacer a un lado su orgullo.  ¿Dónde está la jactancia?  Queda excluida….Concluimos, pues, que el hombre es justificado por fe sin obras de la ley (v. 27).    Para muchos la salvación e ir a la presencia de Dios se logra haciendo algo.  En la mayoría de los casos, haciendo buenas obras. El joven rico en Lucas 18:18  pregunta a Jesús, ¿qué haré para heredar la vida eterna?  Esa misma idea se ha mantenido en la mente de la humanidad.  Sin embargo el lente bíblico nos hace ver que estamos equivocados.  Concluimos, pues, que el hombre es justificado por fe sin las obras de la ley (v. 28).  Nadie tiene la capacidad de pago para sus pecados.  Así también, la muerte de Cristo tiene beneficios universales.  Dios es Dios es toda la humanidad.  Juan 3:16 lo afirma, Dios amó al mundo….Dios no es excluyente en su amor y deseo de salvación para todo aquel que cree en él (Jesús).  Romanos 1:16 dice, No me avergüenzo del evangelio, porque es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree en él, al judío….y también al griego.    Queremos que todo aquel que lea estas líneas, analice su vida, propósito y dónde desea pasar la eternidad.  Dios por medio de la muerte de Cristo, nos ofrece un mejor destino.  Una eternidad donde podemos disfrutar de Su presencia y donde podemos adorarle, servirle y verle cara a cara.  Todos podemos beneficiarnos de la muerte de Cristo.  Vengamos a él y reconozcámosle como nuestro Señor y Salvador de nuestras vidas.   Bendiciones a todos. 

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