lunes, 26 de mayo de 2014

La parábola del hijo pródigo (III parte), el hijo mayor rechaza el regreso de su hermano menor (Lucas 15:25-32).

La parábola del hijo pródigo (III parte),  el hijo mayor rechaza el regreso de su hermano menor (Lucas 15:25-32).
Esta es la tercera sección de esta hermosa parábola.  Como hemos ya visto, en la primera sección,  recordemos que el hijo menor exige la parte de los bienes que según él ya le corresponden.  Sin estar obligado, papá reparte los bienes entre sus dos hijos.  El menor toma la decisión de irse lejos de su hogar donde administra muy mal los recursos recibidos.  Sin medios para subsistir, toma la decisión de regresar a casa con la idea e ilusión de ser recibido por papá como un jornalero no como hijo.
            Papá contrario a lo esperado, recibe al hijo menor con un espíritu de perdón, reconciliación y como hijo no como jornalero.  Debido a que el hijo regresa en harapos y olor a cerdos, papá da una serie de órdenes que deben cumplirse inmediatamente.    Sacad el mejor vestido….y poned un anillo en su mano, y calzado en sus píes.   Y traed el becerro gordo y matadlo, y comamos y hagamos fiesta….Y comenzaron a regocijarse  (Lucas 15:22-24).  No olvidemos que el recibimiento de papá estuvo acompañado de besos, tierna misericordia y muestras genuinas de perdón, reconciliación y bienvenida a casa.
            Pero como hemos dicho anteriormente, este papá tenía dos hijos.  ¿Qué pasa con el hijo mayor?  Al regresar de sus labores, escucha todo el sonido en casa y a uno de los sirvientes pregunta,   qué era aquello (v. 26).  Con alegría y entusiasmo responde, Tu hermano ha venido y tu padre ha hecho matar el becerro gordo, por haberle recibid bueno y sano (v. 27).  Para ser considerado, ¿por qué papá no le informó inmediatamente de la alegre noticia?  ¿Acaso la relación de este hijo con papá no era la mejor?  ¿Hubiera estado de acuerdo con papá de recibir a su hermano menor?  Quizá la relación del hijo mayor no era mucho mejor que la de su hermano menor cuando se marchó de casa.  Surgen una serie de preguntas sobre la relación que el hijo mayor tenía con papá.  Quizá estaba separado del padre como lo había estado su hermano menor.  ¿Dónde estaba y qué posición tomó cuando su hermano menor exigió la herencia?  ¿Acaso disfrutó lo que hizo su hermano.  No se describe que haya defendido el honor de papá y de la familia.
            El hijo mayor demuestra su verdadero carácter (v. 28-30).  Al enterarse por medio de uno de los criados qué era aquello.  Que su padre había recibido a su hermano menor con una gran fiesta, se enojó.  Pensamos que si él hubiera tenido un buen corazón hubiera respondido, ¡maravilloso!  ¿Regresó sano y salvo?  Sin embargo la noticia no fue de su completo agrado. Interesante, ambos hijos regresan al hogar con diferente actitud.  El hijo mayor hubiese deseado que papá le tirase la puerta a su hermano.  No quería entrar, demuestra resentimiento, inmadurez, se excluye él mismo.  La noticia fue inesperada y desagradable.  Mientras todos los demás disfrutan la fiesta, para él, la venida de su hermano era muy mala noticia. Para papá la venida de su hijo menor, era sinónimo de gozo, fiesta, estabilidad, no lo era para el hijo mayor. 
            Rivalidad, ¿qué había en el corazón del hijo mayor?  Falta de gratitud, He aquí tantos años te sirvo (v. 29).  El hijo mayor usa el término doulos que significa esclavo.  Con total desprecio le recuerda a papá todo su sacrificio en sus labores.  Vemos una falta de aceptación, no se sentía apreciado y más bien se sentía explotado y que papá se había aprovechado de él.  Se consideraba mejor que todos, no habiéndote desobedecido jamás (v. 29).  Se describe personalmente como el mejor hijo.  Fingió  ser bueno aunque internamente no lo era.  ¿Acaso no estaba desobedeciendo a papá en ese momento?   Se consideraba muy justo. Por el contrario, consideraba a papá malo y egoísta, ….nunca me has dado ni un cabrito para gozarme con mis amigos (v. 29).  ¿Estaría molesto porque papá mató el becerro gordo para su hermano menor y no para él?
            Demuestra envidia, pero cuando vino este tu hijo…..has hecho matar para él el becerro gordo (v. 30).  En tono de desprecio recuerda a su hermano, este tu hijo….no dice, mi hermano.  Demuestra arrogancia e insulto a papá.  Descargó toda su ira, amargura y resentimiento contra papá.  En vez de alegrarse, participar de la fiesta y apoyar a papá en ese momento, se enoja y como niño consentido  no desea participar en la celebración.  El perdón y la restauración de su hermano menor le indignaba y confundía.  Justamente hoy era el gran momento de honrar a papá por lo bueno y especial que era. 

            Finalmente, papá demuestra su verdadero carácter (v. 31-32).  Demuestra amor para su hijo mayor, ….Salió por tanto su padre, y le rogaba que entrase (v. 28).  Hijo únete a la fiesta y disfrútala.  Ve y saluda a tu hermano.  Mientras adentro hay gozo, fiesta y alegría, afuera el hijo mayor está en tinieblas y lleno de amargura.   El padre demuestra cariño y ternura, Hijo (mi niño).  Tú has sido siempre fiel.  Todo es tuyo.  Lleno de dolor por la actitud de su hijo mayor, el padre le trata con cariño y ternura.  Le suplica cambie de actitud.  Papá tenía mejor visión que su hijo mayor.  Tú siempre estás conmigo, y todas mis cosas son tuyas (v. 31).  Aunque heredero de todo, el hijo no se sentía propietario se nada.  Papá le reafirma su amor, afecto y que sus posesiones son también de él.   Mas era necesario hacer fiesta y regocijarnos, porque este tu hermano era muerto, y ha revivido, se había perdido, y es hallado (v. 32).  El desenlace de la parábola no lo sabemos.  Si el hijo mayor entró o no.  Lo ideal y tratando de fantasear un poco pensemos que sí entró.   Disfrutó la fiesta y al día siguiente, juntos fueron al trabajo contentos y descubrieron que era mucho mejor estar juntos como familia y desde luego, papá muy feliz……Bendiciones a todos.

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