lunes, 9 de junio de 2014

¿Quién es la iglesia?

¿Quién es la iglesia?
¿Quiénes somos?  Intentaremos dar una respuesta bíblica a esta pregunta.  Primero, reflexionemos lo siguiente:  lo que somos determina lo que hacemos.   Esto debe servirnos de reflexión acerca de quiénes somos y cuál es nuestro papel en medio de la sociedad donde vivimos.  Cada uno de nosotros que nos consideramos iglesia, estamos aquí con una responsabilidad que cumplir.  Jesús nos dice en Hechos 1:8, y me seréis testigos….hasta lo último de la tierra.  No hay límite alguno para ese digno papel, ser testigo de Jesús y así seguir extendiendo el Reino de Dios hasta lo último de la tierra.
            Somos el cuerpo de Cristo, la iglesia (Ef. 5:23, ….así como Cristo es cabeza, la cual es su cuerpo).  Nada se asemeja a nuestro cuerpo.  Sin duda alguna es una máquina maravillosa en su funcionar.  Cada miembro tiene su función y todos los miembros trabajan armoniosamente para que el cuerpo funcione tal como ha sido diseñado por nuestro Dios Creador.  Así como nuestro cuerpo funciona armoniosamente, el Cuerpo de Cristo que es la iglesia debe hacerlo también.  Además, el cuerpo no es un solo miembro, sino muchos (1 Cor. 12:14).  Para que la iglesia funcione bien, cada miembro debe saber cuál es su lugar y que cumpla con su función debidamente.  Vivimos en tiempos difíciles, llenos de conflictos y la iglesia tristemente no escapa a esos conflictos.  Sin embargo cuando la iglesia está integrada por miembros que cumplen responsablemente su función, la iglesia tiene la capacidad de hacerle frente a cualquier dificultad por un lado por el poder que Dios da y porque sus miembros hacen lo mejor de ellos.  Cuando empleamos nuestros dones espirituales bajo la unción del ES la iglesia funciona mejor y con eficiencia.    ¡Ese es el deseo del corazón de Dios!  Una iglesia victoriosa a pesar de las luchas.
            Somos las ovejas de Jesús (Juan 10:1-6).   Juan 10, es una maravillosa descripción de Jesús como nuestro buen pastor.  Describe una variedad de funciones como pastor.  Protección, dar alimentos, guiar y dar los cuidados que como toda oveja necesita.  Debemos saber que las ovejas son animales sumamente indefensos. Su vista es muy corta, por esa razón, el pastor debe usar su voz para llamarles y llevarlas a lugares seguros, donde hay alimentos y descanso.  A sus ovejas llama por nombre (v. 3).  Nos hemos puesto a pensar que Jesús nos conoce personalmente y por nuestro nombre.  Eso significa relación personal.  El anhelo de todo pastor es que sus ovejas disfruten de buen salud y por ello, el esmero de él de poner todo empeño en su trabajo como pastor.  Así mismo, vemos la respuesta de su rebaño.  Las ovejas oyen su voz.  Hoy día se levantan muchas voces donde la iglesia es confundida.  Nuestros oídos deben saber distinguir la voz del pastor.  Las ovejas distinguen la voz del pastor con beneficios especiales.  Debemos saber escuchar.  El que tiene oídos para oír oiga (Mateo 11:15).  La Biblia en su totalidad se refiere al sentido auditivo y lo destaca como un medio de Dios para acercarse a los hombres.  El buen pastor va delante de las ovejas guiándoles.  ¿A quién estamos siguiendo?  El don de discernimiento es muy necesario hoy día.  Eso nos da la capacidad de distinguir lo verdadero de lo falso. 

            Somos las ramas y Jesús la vid verdadera (Juan 15:1-6).   En este pasaje el llamado que se hace con fuerte énfasis es permanecer.  Permanecer significa morar, continuar, residir, descansar, sumergirnos.  Cuando permanecemos en Cristo  llevaremos fruto, más fruto y mucho fruto (v. 2, 8).  Un creyente improductivo es una severa contradicción.  Obviamente para lograr el llevar mucho fruto es menester permanecer en Cristo ya que separados de él  no podemos hacer nada (v. 5).  La voluntad de nuestro Dios es que como iglesia, llevemos fruto y así glorificar a nuestro Padre Celestial.  Si tan solo tuviéramos eso en mente, nuestro estilo de vida sería diferente.  ¡Vidas fructíferas a pesar de nuestras capacidades!  Eso se logra , permaneciendo en Cristo.  Estar y seguir conectados con Jesús, hará de nuestras vidas fructíferas y que nuestra función sea productiva para la gloria de Dios Padre.  Recordemos, lo que somos determina lo que hacemos.  Somos el Cuerpo de Cristo, sus ovejas y sus ramas.  Cumplamos nuestra función y sigamos extendiendo el Reino de Dios hasta lo último de la tierra.  Favor tenerlo presente.   

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