lunes 04 de agosto de 2014

Conquistemos nuevas alturas con Dios (2 Pedro 1:3-8).

Conquistemos nuevas alturas con Dios (2 Pedro 1:3-8).
Todos queremos ganar en la vida.  A nadie le gusta perder (es lo obvio).  Sin embargo muchos logran la victoria a base de trampas y no por medios lícitos o honestos.  En el deporte es muy común el doparse (usas drogas o sustancias prohibidas).  Por ejemplo, es conocidísima la entrevista de Oprah Winfrey le hizo tiempo atrás al ciclista Lance Armstrong ganador de siete Tours de Francia (competencia ciclista a nivel mundial).  Armstrong confesó entre otras cosas:
1.     Se había dopado sistemáticamente.
2.  Fue una mentira perfecta durante mucho tiempo mientras lo ocultó.
3.  No sentía que estuviese haciendo trampas, doparse era parte de su trabajo.
4.  La ambición de ganarlo todo a cualquier costo, su arrogancia y ser desafiante lo perdieron.
En la vida normal de cualquier hijo de Dios, no podemos correr haciendo trampas. Con Dios debemos jugar limpio y así conquistar nuevas alturas.  El ADN de cualquier persona ayuda para saber todo sobre su información genética.   Hablando espiritualmente, tenemos un ADN que viene de Dios mismo.  Entre ellos tenemos, la piedad (v. 3).  Como todas las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad.  Piedad es vivir con reverencia, lealtad y obediencia al Señor.  Cuando practicamos los principios bíblicos estamos viviendo piadosamente.  Es vivir en armonía con Dios y nuestro prójimo.  Debería ser algo natural en todo hijo de Dios.  Tenemos también, conocimiento.  Aquí es una referencia al discernimiento, conocer, comprender, entender, informarse, saber.  El v. 2  nos dice, Gracia y paz os sean multiplicadas en el conocimiento de Dios y de nuestro Señor Jesús.  La vida cristiana y la práctica de la misma se basa en lo que Dios nos ha dejado en Su palabra.  Cuando más profundo sea nuestro conocer de Dios su gracia y paz las tendremos en abundancia.   Tito 1:6 agrega,  Profesan conocer a Dios, pero con sus hechos lo niegan….Santiago 1:22 lo dice muy claro, Pero sed hacedores de la palabra, y no tan solo oidores, engañándoos a vosotros mismos.  Tenemos preciosas y grandes promesas (v. 4).  Por medio de las cuales nos ha dado preciosas y grandísimas promesas.  La salvación y vida eterna en Cristo, somos hijos de Dios y hemos recibido el ES en nuestras vidas entre otras son las promesas divinas. Todo ello, confirma nuestro ADN espiritual.  Ellos nos distingue como hijos de Dios.
            Veamos algunos componentes de nuestro ADN natural (v. 5-7).  Diligencia (v. 5).  Es el esfuerzo personal de cada uno de nosotros. Vosotros también, poniendo toda diligencia.  Es la respuesta nuestra a lo que ya hemos recibido de parte de Dios.  Hemos tomado la firme decisión de huir de la corrupción del mundo.  Encontramos lindas promesas para nuestro beneficio.  Dominio propio,  es la capacidad de controlarse uno mismo.  Es un llamado a una vida disciplinada y de entrega a Dios completa y no a medias (1 Cor. 9:25, Todo aquel que lucha, de todo se abstiene….).   El crecimiento espiritual es un esfuerzo propio y de nadie mas.  No podemos culpar a otros.  Los atletas exitosos son disciplinados.  Paciencia, es la virtud de resistir, es constancia, perseverancia.  Es la capacidad de no desviarnos  de nuestros propósitos deliberados ni de nuestra lealtad a la fe y la piedad, ni siquiera ante las pruebas y sufrimientos más grandes.  Sin la paciencia lo fácil es abandonar todo rápidamente.  Afecto fraternal (v. 7), siempre Pedro en su  primera carta verso 22 nos recuerda,   ….el amor fraternal no fingido, amaos unos a otros entrañablemente, de corazón puro.  Lo más importante en el ministerio de la iglesia son las personas.  Jesús demostró su amor a todos (Mateo 9:36 dice, Y al ver las multitudes, tuvo compasión de ellas….).  ¿Qué debe distinguirnos  que somos seguidores de Jesús?  Juan 13:34-35 nos lo dice.  Amar es acción, no solamente palabras si no hechos.  Es una decisión y amar es costoso, no todos son fáciles de amar (Mateo 5:44-47).    

            Finalmente, veamos los frutos de la combinación del ADN espiritual-humano.  Porque si estás cosas están en vosotros, y abundan, no os dejarán estar ociosos ni sin fruto en cuanto al conocimiento de nuestro Señor Jesucristo (v. 8).  Pedro nos pide que usted y yo, debemos abundar en las cualidades descritas en los v. 5—7.   Nunca debemos estancarnos en la diligencia, fe, virtud, conocimiento, dominio propio, paciencia, piedad, afecto fraternal, amor etc.  El resultado es que seremos creyentes productivos.   No os dejarán estar ociosos.  Debe ser de reflexión en nuestras vidas la intención de avanzar espiritualmente.  Si no lo hacemos, seremos improductivos lo cual no es el deseo del corazón de nuestro buen Dios.  La combinación de nuestro ADN espiritual-humano debe desarrollarse y crecer en todo sentido.    ¿Estamos dispuestos a progresar espiritualmente?   Tomemos el consejo del apóstol Pedro y conquistemos nuevas alturas con la ayuda de nuestro Dios.  ¡Amén!  

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