lunes 29 de septiembre de 2014

Cualidades bíblicas de un servidor (II parte).

II.  Requisitos sociales y morales:
         1.  Debe ser hospedador (v. 2):  una forma sencilla de demostrar amor hacia el prójimo es siendo hospitalario.  Virtud cristiana que se exige con frecuencia (Romanos 12:13, Hebreos 13:2, 1 Pedro 4:9).  Fue una necesidad urgente en la época del NT (no habían hoteles).  No olvidéis de la hospitalidad, porque por ellas algunos, sin saberlo, hospedaron ángeles (Hebreos 13:2). El término hospitalidad viene de os palabras griegas que significa amor a los extranjeros.  Ser hospitalario se refiere a la manera en que utilizamos nuestras posesiones materiales.[1]  Hoy día sin dejar de ser prudentes, debemos practicar la hospitalidad como muestra del amor de Cristo en nosotros.
         2.  No dado al vino (v. 3).  Este requisito tiene mucho que ver con ser sobrio (v. 2).  Es un llamado a la moderación y al dominio propio de sí mismo.  Es no dejarse controlar por el alcohol drogas, tabaco y en algunos casos el exceso de comida.  Un servidor borracho no deja de ser todo un escándalo para la iglesia y la sociedad en general.  Pablo en Efesios 5:18 nos pide en vez de ingerir vino que seamos llenos del Espíritu Santo.  Pablo condena y afirma que los borrachos no heredarán el reino de Dios (1Cor. 6:9-11, Isaías 28:7, 56:9-12).  Es importante tener presente y entender la cultura cuándo se escribió el NT.  Debido a la mala calidad del agua, se recomendaba tomar vino (no alcoholizado).  Estamos claros que la Biblia no prohíbe tomar vino pero debemos consideremos lo expuesto anteriormente sobre el porque se recomendaba su uso.  Para evitar situaciones embarazosas, recomendamos su abstinencia del uso del alcohol. 
         3.   No pendenciero (v. 3):  viene del verbo golpear.  Todo servidor debe ser una persona controlada, no violenta, no iracunda.  No es posible que alguien que sirva al Señor pretenda arreglar sus asuntos por medios violentos o con los puños (Mateo 5:9 dice, Bienaventurados los pacificadores….).  El cristianismo y la violencia no se mezclan.  La Biblia permite el enojo pero controlado y de corta duración (Ef. 4:26).  Tomemos en consideración lo escrito por Pablo en 2 Timoteo 2:24, Porque el siervo el Señor no debe ser contencioso, sino amable….
         4.  Debe ser amante y apacible (v. 3):  contrario a lo anterior, Pablo pide a los servidores que seamos amables y apacibles a la vez.  Es importante tener una buena actitud ante las circunstancias difíciles y ser controlados.  Es importante tener una buena imagen delante de todos.  Cuando somos amables y apacibles, podemos soportar toda injuria u ofensa recibida.  Mateo 5:5 dice, Bienaventurados los mansos….Es un llamado a ser justos, equitativos y razonables. 
        
III.  Requisitos espirituales del servidor:
         1.  Apto para enseñar (v. 2):  es la capacidad de enseñar pero esto debe iniciar en que uno debe ser enseñable.  Ningún servidor ser apto para enseñar si él mismo no es enseñable (tener la humildad de sentarse y escuchar a otros).  Es ser dócil.  El don de maestro no es concedido a todos (1 Cor. 12:28-29).  Es la única cualidad que tiene ver con dones espirituales. 
2.    Sobrio (v.2):  estar libre de la influencia de productos embriagantes (sin vino o no mezclado con vino). Prov. 20:1 nos advierte, El vino es escarnecedor….y cualquiera que por ellos yerra no es sabio.   Es una persona templada.  Es evitar los excesos en todo.  Eso hará tener una vida saludable, equilibrada y digna de imitar.  Así demostramos madurez espiritual.  Es tener dominio propio (disciplina personal)   No podemos dirigir a otros si nosotros mismos somos desordenados.   Muchos han sido descalificados por no ser sobrios en sus vidas privadas.  Mi madurez espiritual no se mide por las manifestaciones del poder de Dios, sino por mis reacciones ante los momentos de crisis.  La inmadurez destruye el ministerio la madurez edifica el ministerio.[2] 
         3.  Prudente (v. 2):  es tener mente sana, es juicioso.  Ser razonable y con mente equilibrada.    Es una cualidad indispensable para el que ocupa el cargo de dirigir o líder.[3]   No debemos ser llevados por las emociones y ser controlado por el ES. Por ejemplo debemos saber escuchar y controlar la lengua (Prov. 10:19, En las muchas palabras no falta pecado, mas el que refrena sus labios es prudente).  Cuando tenemos la habilidad en ambas cualidades (escuchar y controlar la lengua) nadie tendrá temor de acercarse a nosotros para compartir temas privados o confidenciales.  Ser confidentes. 
         4.  No codicioso de ganancias deshonestas (v. 3):  no es amigo de la plata.  No tener el corazón apegado al dinero pues eso conduce a la idolatría.  1 Timoteo 6:10 nos recuerda, porque raíz de todos los males es el amor al dinero, el cual codiciando algunos, se extraviaron de la fe.  Muchos servidores han sido descalificados por no ser honestos con el manejo del dinero ajeno el cual es de Dios.  La importancia de desarrollar una ética pastoral en el uso de los bienes materiales.  Ojo con la teología de la prosperidad.  La importancia de enseñar una actitud correcta  y uso del dinero.  Llamado a ser íntegros.  Apacentad la grey de Dios….no por  ganancia deshonesta (1 Pedro 5:2). 
         5.  Tener buen testimonio con los de fuera de la iglesia (v. 7):  El tener buen testimonio no debe limitarse dentro de la iglesia sino también fuera de ella.  Quizá no estarán de acuerdo con nuestra fe no obstante, que nos reconozcan por nuestro buen comportamiento.  Pablo en Filipenses 2:15 dice, irreprensibles y sencillos, hijos de Dios sin mancha en medio de una generación maligna y perversa, en medio de la cual resplandecéis como luminares en el mundo.  Cuando tenemos buen testimonio, evitaremos caer en descrédito y en lazo del diablo.
CONCLUSIONES:
         1.  Debemos ser cuidadosos en la escogencia de las personas que servirán dentro de la iglesia.
         2.  Los servidores bien escogidos según los principios bíblicos será de beneficio para la obra de Dios.
         3.  Los principios descritos no significan buscar perfección en los servidores pero sí el mejor testimonio posible en sus vidas.
         4. ¿Tenemos algo que mejorar en alguna área específica?  Busquemos la ayuda divina y ejerzamos disciplina de cambio en esa área.
        





[1] Getz, Principios del liderazgo de la Iglesia, (2007), p. 102

[2] Héctor Torres, Liderazgo, ministerio y batalla, (1997) p. 26-27
[3] Dr. Antonio Núñez, Desafíos Pastorales, (1998), p. 79

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