lunes 01 de septiembre de 2014

Iglesia, respondamos a nuestro llamado (Hechos 8:1-8).

Iglesia, respondamos a nuestro llamado (Hechos 8:1-8).
¿Salvos para qué?   A través de la Biblia, podemos encontrar que servimos, seguimos y adoramos a un Dios con corazón misionero.  De hecho, Jesús, nuestro Señor y Salvador es misionero por excelencia al venir al mundo y a buscar y a salvar lo que se había perdido (Lucas 19:10).    Nuestro Señor, al dejar su trono de gloria y venir, da ejemplo de hacer misiones dejando su lugar de gloria y venir a experimentar todo lo que usted y yo sentimos.  Esa responsabilidad la comparte la iglesia de hoy y siempre.  Hemos sido salvos para llevar el mensaje de salvación a todo aquel que cree en Jesús.  En Juan 20:21 encontramos:  Como me envió el Padre, así también yo os envío.  Por lo tanto, el hijo de Dios mientras está en la tierra, ha sido salvo para ir y llevar el mensaje de salvación.
            El capítulo 8 del libro de Hechos, es sumamente importante, entre otras cosas, Lucas, el escritor describe lo siguiente:
            1.  Saulo (mas tarde llamado Pablo), inicia y dirige una feroz persecución contra la iglesia (v. 3, Y Saulo asolaba la iglesia).  Asolar, es una expresión usada para describir devastación de una ciudad o ser despedazado por un animal salvaje.  Lo que conlleva, que la iglesia sufre mucho y es perseguida con el fin de exterminarla.
            2.    La valentía de los hermanos (v. 4, Pero los que fueron esparcidos iban por todas partes anunciando el evangelio).  La persecución es el instrumento divino para forzar a la iglesia a salir de su comodidad en Jerusalén.  Una iglesia cómoda no es un buen instrumento de Dios para predicar la palabra.
            3.  Felipe rompe la barrera racial y predica a Cristo en Samaria (Hechos 1:8, me seréis testigos….Samaria).  Como sabemos, judíos y samaritanos no se llevaban bien entre sí (Juan 4:9).
            4.  La vida cristiana no se limita a una experiencia personal y privada.   Nuestra conversión a Cristo debe contribuir a ser mejores hombres, mujeres, jóvenes, familias, alumnos, personas en general.
            5.  Somos un pueblo especial con propósitos especiales (1 Pedro 2:9, …..para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable). 
            Como me envió el Padre, así también yo os envío (Juan 20:21).  La iglesia debe saber, que tenemos un llamado misionero.  Jesús lo confirma en el pasaje citado.    Sin duda alguna nuestro reto es desafiante.  Jesús cita en Lucas 4:18, ….Me ha enviado a…..en Apocalipsis 5:11 notamos con gozo que nuestra labor no será en vano, Y miré, y oí la voz de muchos ángeles alrededor del trono…..y su número era millones de millones….Será maravilloso estar presente  en esa majestuosa reunión.  Millones de millones  de todo linaje y lengua y pueblo y nación (Apoc. 5:9).  Eso nos indica, que en el evangelio no debemos hacer acepción de personas.  Id a todas las naciones (Mateo 28:19).  El evangelio es para todo aquel que cree.  El nacimiento y venida de Cristo al mundo, tiene beneficios universales.  Todos pueden optar al beneficio de la salvación,  Porque la gracia de Dios se ha manifestado para salvación a todos los hombres (Tito 2:11).  Jesús nos recuerda que debemos ser testigos hasta lo último de la tierra (Hechos 1:8).  No hay límite alguno para llevar el evangelio de salvación. 
            Hechos 8, es clave en la obediencia que la iglesia tiene al mandato de Jesús.  Sin embargo el marco de la extensión de la iglesia, se da bajo una persecución severa.  En aquel día hubo una gran persecución ….Y Saulo asolaba la iglesia (v. 1, 3).   Como que la iglesia de Jerusalén se había acomodado y quizá habían olvidado la ordenanza de salir y llevar el evangelio hasta lo último de la tierra.  Un detalle interesante es que, Pero los que fueron esparcidos iban por todas partes anunciando el evangelio (v. 4).  ¡Maravilloso!  Dios tuvo que permitir una situación dolorosa.  La iglesia es perseguida y son obligados a salir.  Pero lo interesante de todo es que no olvidan su misión, anunciar el evangelio de Jesús.  Entonces Felipe, descendiendo a la ciudad de Samaria, les predicaba a Cristo (v. 5).  ¡Samaria!  Quizá para nosotros no significa mayor cosa la ciudad de Samaria.  Pero para el judío de aquel tiempo sí lo era.  Entre ambos pueblos no había una buena relación.  Fue todo un desafío para Felipe ir a Samaria.    Su ministerio es respaldado por señales auténticas, muchos que tenían espíritus inmundos, salían dando grandes voces, y muchos paralíticos y cojos eran sanados (v. 7). 
            Pero no podemos quedarnos en Hechos 8, el capítulo 10 también es significativo, el evangelio llega a los gentiles.  El apóstol Pedro es el instrumento humano usado por el Señor para permitir la entrada a la iglesia a los gentiles.  Ellos también tienen lugar en el Reino de Dios.  Pedro tuvo que reconocer su limitado conocimiento acerca de los alcances de la salvación que Jesús vino a ofrecer.  Vosotros sabéis cuán abominable es para un varón judío juntarse o acercarse a un extranjero, pero a mí me ha mostrado Dios que a ningún  hombre llame común o inmundo….En verdad comprendo que Dios no hace acepción de personas (Hechos 10:28, 34).  El final de este significativo capítulo es de mucha y profunda enseñanza.  Los gentiles también reciben el ES.  Mientras aún hablaba Pedro estas palabras, el Espíritu Santo cayó sobre los que oían el discurso.  Y los fieles de la circuncisión que habían venido con Pedro se quedaron atónitos de que también sobre los gentiles se derramase el don del Espíritu Santo (v. 44-45).    ¿Valdrá la pena nuestra labor?  El apóstol Juan describe lo que será una maravillosa y majestuosa reunión frente al trono de Dios y el Cordero,  Y miré, y oí la voz de muchos ángeles alrededor del trono, y de los seres vivientes….y su número era millones de millones…..de todo linaje y lengua y pueblo y nación (Apoc. 5:11, 9).  ¡Si vale la pena!   El precio lo pagó Cristo en la cruz del Calvario.  El clímax será glorioso y sobre todo, honroso para Dios.  Jesús sigue en la búsqueda de obreros para ir.  ¿Podemos decir, heme aquí, envíame a mí?   Es nuestro deseo y anhelo que así sea.  Bendiciones a todos.   
              

            

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