lunes 22 de diciembre de 2014

Demandas bíblicas para la vida familiar (1 Pedro 3:8-9)

Demandas bíblicas para la vida familiar (1 Pedro 3:8-9)
Sin duda alguna, una de nuestras prioridades para el año 2015, debe ser la de promover una vida familiar en armonía, aunque quizá no libre de conflictos.  Debemos estar conscientes, que los conflictos familiares son inevitables.  La diferencia entre una familia y otra, es el cómo enfrentamos esos conflictos.  ¡Eso hace la gran diferencia!
            Una familia  exitosa no está libre de conflictos.   Una familia exitosa es aquella que enfrenta los conflictos con madurez, sabiduría y amor.  Una familia exitosa es aquella que promueve relaciones en base al respeto mutuo.  Una familia exitosa es aquella que busca la edificación unos con otros.  Una familia exitosa es aquella que busca vivir en armonía unos con otros.  La Biblia, la Palabra de Dios, sigue siendo el mejor manual en cuanto orientación a una vida familiar en armonía.  Ella, está llena de sabiduría y nunca pierde relevancia en cuanto su contenido y mensaje para hoy día y la familia moderna.
            ¿Cómo tratamos de enfrentar nuestras diferencias o conflictos familiares?    Cuando leemos las recomendaciones del apóstol Pedro en la cita arriba indicada, y las comparamos en cómo  hacemos frente a esa diferencias, nos damos cuenta de cuánto nos hace falta y cuán lejos estamos del ideal de Dios.  Todos debemos darnos cuenta, que tenemos un enemigo fuerte, bien preparado y organizado cuyo objetivo es destruir la familia.  Lo podemos ver en Génesis 3 cuando engaña a Adán y Eva y éstos desobedecen lo que Dios les había enseñado.  Aún con todo el modernismo y la comodidad que disfrutamos, la vida familiar no ha dejado de ser complicada, compleja y llena de conflictos que destruyen la armonía que Dios, el Creador de la familia ha deseado desde el mismo momento que la creó. 
            Pedro nos hace ver que todos somos responsables de la armonía familiar.  Finalmente, sed todos de un mismo sentir (v. 8).  Al leer el contexto inmediato, el apóstol le habla a los esposos de cómo debemos tratarnos.  Ahora, como a modo de conclusión, propone que en la armonía familiar, cada integrante tiene una cuota de responsabilidad.  Mismo sentir,  significa que cada integrante de la familia, debe perseguir los mismos propósitos en cuanto vivir en armonía.  Para ello encontramos en Mateo 18:19 una recomendación clara y poderosa, Otra vez os  digo, que si dos de vosotros se pusieren de acuerdo….Ahí está el secreto, ¡ponernos de acuerdo!  En medio de nuestros conflictos, que como hemos dicho son inevitables, debemos ponernos de acuerdo y que la armonía se mantenga a flote para bien de todos.  La vida familiar debe ser como un buen coro. Hay varias voces pero cuando cantan escuchamos que hay armonía y se escucha muy bien.  Queremos dar un llamado de atención a las relaciones de respeto hijos a padres y viceversa (Ef. 6:1-4).
            Pedro agrega una serie de demandas esenciales para un buen vivir.  Compasivos, significa ser solidarios (empatía, ponerse en los zapatos del otro).  Es el interés que a nivel de familia debemos tener unos con otros (1 Cor. 12:25-26).  Ser compasivos es tener simpatía, sentir igual que el otro.  Un elemento indispensable para una vida familiar armoniosa es el amor fraternal.  El amor todo lo soporta (1 Cor. 13:7).  Las relaciones familiares cuando hay amor, la armonía será más fácil de lograr.  Cuando resolvemos los asuntos familiares a base de amargura y resentimientos, nuestra comunión con el Padre se pierde y los mismo sucede con nuestro prójimo.  Por ello la importancia de ponerse de acuerdo.  Casi siempre hacemos lo contrario.

            Seamos amigables,  en el idioma original dice, siendo humildes.  Creemos que una de nuestras mayores deficiencias en nuestra conducta es la falta de humildad.  El considerar a los demás como superiores no pasa por nuestra mente.  La humildad está alejada de nuestras vidas y los frutos los vemos en la falta de armonía en la vida familiar.  La humildad se demostrará por medio del trato respetuoso.  Seremos dóciles y controlados.    No devolviendo mal por mal (v. 9).  Al inicio de este artículo preguntamos, ¿cómo enfrentamos nuestros conflictos familiares?  En su mayoría nos negamos el habla.  Nos ofendemos.  Hablamos mal de la otra persona, hacemos comentarios lejos de la verdad. Alimentamos el odio, celos, contiendas y demostramos nuestra falta de madurez (1 Cor. 3:3). Promovemos un espíritu de venganza devolviendo los golpes recibidos.  ¿Cómo debemos responder a la hostilidad recibida?  El martes 16 de diciembre del 2014, las noticias nos informaban de un ataque en Paquistán de parte de grupos talibanes.  Ellos justificaron el ataque a una escuela donde murieron más de 80 niños expresando: queremos que ellos sientan el dolor que nosotros sentimos también.  Jesús cambió el marco de la ley del talión que vemos en varios pasajes del AT (Éxodo 21:24, Dt. 19:21).  Jesús afirma con autoridad,  Oísteis que fue dicho: Ojo por ojo, y diente por diente.  Pero yo os digo…(Mateo 5:38-39).  Hay un llamado claro y rotundo al perdón cuando recibimos un daño.   Ese debe ser el espíritu de la familia cristiana de hoy y siempre.  Bendiciendo, sabiendo que fuisteis llamados para que heredaseis bendición (v. 9).  Bendecir es hablar bien de los demás.  Viene de elogio.  Pedro en el versículo 10 nos dice, Refrene su lengua.  Podemos bendecir  a los demás orando por sus vidas.  Sirviéndoles.  Manifestando gratitud hacia ellos.  Deseándoles lo mejor en sus vidas.  Eso sin duda alguna, hará más armoniosa nuestra vida familiar.  Que el año 2015, sea lleno de una vida familiar armoniosa para la gloria de Dios.  Bendiciones a todos y feliz 2015, año en el cual Cristo puede venir.  

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