lunes 16 de febrero de 2015

Superando nuestras diferencias (1 Pedro 3:1-7)

Superando nuestras diferencias (1 Pedro 3:1-7)
Quizá para algunos el título de este artículo, no tiene relación con lo que el apóstol Pedro describe en este pasaje.  Sin embargo, trataremos de exponer que sí tiene que ver con las diferencias que hay dentro de la vida conyugal.  Todo aquel  casado, se ha dado cuenta, las cantidad de diferencias que hay  entre ellos y ellas.  Esto, ha servido para separarnos y no para unirnos.  El diseño divino para el matrimonio, es que Dios en su Sabiduría hizo dos sexos para complementarnos y no para separarnos tal como ha sido la triste experiencia en muchos.  Lamentablemente el alto índice de divorcios (50%) incluye a matrimonios cristianos.  ¡Eso sí que es lamentable!  Los matrimonios cristianos no estamos haciendo la diferencia.
            Dos detalles relevantes que debemos tener presente en por qué no estamos haciendo lo mejor par superar nuestras diferencias.  Primero,  hemos hecho a un lado los principios bíblicos sobre cómo funcionar dentro del matrimonio.  Segundo, la Biblia sigue siendo el Manual por excelencia en cuanto un mejor funcionamiento conyugal, pero no lo estamos obedeciendo.  La Biblia sigue siendo tan actual como lo es el periódico de hoy día.  ¿Cómo nos relacionamos y cómo respondemos dentro del matrimonio unos con otros?  Pedro, describe una serie de principios a ser tomados muy en cuenta por los esposos.  Veamos esos principios.
            Esposas revisen su conducta (v. 1-2).  Pedro inicia sus recomendaciones pidiéndoles a ellas, sujeción a sus esposos.  ¡Qué mal inicia Pedro!  La mayoría de las esposas quizá exclamen lo anterior.  Y es que sin duda alguna, el tema de la sujeción no es nada agradable para las esposas especialmente cuando no han sido bien tratadas y cuando él no es creyente.    Pablo en 1 Corintios 7:15 aclara, Pero si el incrédulo se separa, sepárese, pues no  está el hermano o la hermana sujeta a servidumbre en semejante caso, sino que a paz nos llamó  Dios.  Si en un momento dado, el cónyuge no creyente se va,  déjelo ir y mayormente cuando hay abuso de cualquier naturaleza.  La razón, a paz nos llamó Dios.  Si la atmósfera cristiana se ha perdido no insistir seguir unidos así.  A los ojos de Dios el divorcio se permite con la muerte de uno de los cónyuges (Romanos 7:2), el adulterio (Mateo 19:9) y cuando el cónyuge inconverso desea separarse.  El esposo debe entender que la sujeción es voluntaria no obligatoria.  Sencillamente, el esposo no debe estar exigiéndole a ella que se sujete a su autoridad.  Pero también es claro, que una buena esposa no deberá tener objeción alguna en obedecer el principio bíblico.   Así también agregado a la sujeción, Pedro indica que la manera de vivir  de ellas debe ir acompañada de una conducta casta y respetuosa.   Casta significa sin falta, puro, inmaculado.  Es una vida irreprochable, con integridad y sin reproche alguno.  Respetuosa,  reverencia y acatamiento.  ¿Cuándo fue la última vez que usted le dijo a su esposo, cariño quiero que sepas que te respeto?  Toda mujer necesita sentirse amada, comience a respetar a su esposo y verá el cambio. 
            Esposas, revisen su aspecto personal (v. 3-4).  Debemos saber leer esta pasaje debido a que ha sido mal entendido, mal enseñado y mal aplicado.  En ningún momento Pedro está limitando o prohibiendo que la mujer se vista o arregle bien.  Tampoco está prohibiendo el maquillaje en ellas.  Es mas bien, un llamado al equilibrio adecuado de los valores.  Pablo dice en 1 Timoteo 2:9, Asimismo que las mujeres se atavíen de ropa decorosa, con pudor y modestia….Pedro llama la atención a las esposas, a darle importancia a la belleza interna, el del corazón….esto se manifestará por medio de un espíritu afable y apacible.  Afable, suave, manso (igual que Jesús, Mateo 11:29).  Maquillarse toma unas cuantas horas, pero maquillar el corazón toma toda la vida.  Apacible, es un llamado a la mujer tranquila interiormente, fortaleza interior, no causa perturbación en otros.   Posiblemente las esposas digan que no  vale la pena ser como lo descrito por Pedro.  Pero Dios sí lo valora y eso es lo importante.
            Hombres revisemos nuestra conducta (v. 7).  Vosotros maridos, igualmente….con esta demanda, Pedro responsabiliza a los esposos con las mismas demandas a ellas.  Nos referimos a la sujeción mutua, una buena conducta y vestirse adecuadamente.  Pero también somos llamados a amad a vuestras mujeres (Ef. 5:25).  Un gran amante es aquel que puede satisfacer a una sola mujer a lo largo de toda su vida.  Y puede ser satisfecho por una sola mujer a lo largo de toda su vida.  Un gran amante no es aquel que va de mujer en mujer.  Es amarla como Cristo amó a la iglesia y se entregó por ella.

            Vivid con ellas sabiamente, es vivir de acuerdo al conocimiento.  Es tener un buen juicio y entendimiento afable y así fortalecer la relación con ella.    El esposo debe conocer a su esposa y tener la capacidad de saber cómo está ella y cómo ayudarle.  Ellas mensualmente tienen su período y en muchos casos, sufren algún tipo de cambio en su temperamento.   Es ahí donde debemos poner en práctica la sabiduría en tratarles bien.  Dando honor….como a vaso más frágil. Darle honor es darle el valor que ellas merecen y necesitan.  Es tratarlas con caballerosidad.  Ella debe ser honrada constantemente por su esposo.  Proverbios 31:28 sobre el esposo de la mujer virtuosa, Su marido también la alaba.  Pedro afirma porque debemos hacerlo.  Primero, ellas son coherederas de la gracia de la vida.  Ante Dios el hombre y la mujer valemos igual (Gálatas 3:28, ….no hay varón ni mujer, porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús).  Segundo, para que vuestras oraciones no tengan estorbo.  Varones, ¿nos hemos puesto a pensar que nuestra mala relación con nuestras esposas afectan nuestras oraciones?  Dios nos acepta la oración del esposo que no trata bien a su esposa.    Sirva, la exhortación de Pedro para que cada cónyuge corrija sus actitudes y norma de vida y mejoremos nuestra relación con él o ella según sea el caso.  Dios nos ha llamado a estar en paz y que mejor que disfrutar de la paz en el hogar con un buen trato entre los esposos.  Bendiciones a todos. 

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