lunes 23 de marzo de 2015

Cuando la palabra provoca avivamiento (Nehemías 8:1-10).

Cuando la palabra provoca avivamiento (Nehemías 8:1-10).
El analfabetismo es en cierto caso, sinónimo de ignorancia.  La iglesia  de hoy está padeciendo de un alto grado de analfabetismo bíblico.  Eso ha dado lugar que seamos confundidos por tantas enseñanzas que se levantan hoy día. 
Una cualidad que podemos notar en la vida de Nehemías como líder, es la capacidad de discernir el momento de promover un ambiente espiritual.  Para ello, convoca a todo el pueblo para escucharla y pide al escriba Esdras para que lo hiciese.  Según Nehemías 6:15, Fue terminado, pues, el muro, el veinticinco del mes de Elul, en cincuenta y dos días.  Después que la labor exigente de la reconstrucción del muro y puertas había terminado, Nehemías con criterio, da lugar a la lectura de la Palabra de Dios.  El pueblo tenía un vacío espiritual.  En todo avivamiento espiritual, se da cuando Dios enciende el fuego de su palabra, moviliza su pueblo y el ES fluye dentro de nosotros.  Es importante que la Palabra ocupe un lugar especial en nosotros.  Marcos 13:31 afirma, El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán.  El profeta Isaías 40:8 nos dice lo mismo, Sécase la hierba, marchítase la flor, mas la palabra del Dios nuestro permanece para siempre.  La demanda del apóstol Pedro debe ser en cada uno de nosotros, desead como niños recién nacidos, la leche espiritual no adulterada. 
            Hay lugar y tiempo a la lectura de la palabra (v. 1-2).  Otra cualidad que notamos en Nehemías, es saber cuando hacerse a un lado.   Esdras, es la persona calificada para tan importante labor.  En Esdras 7:6, 10 se dice de él, este Esdras subió de Babilonia.  Era escriba diligente en la ley de Moisés….había preparado su corazón para inquirir la ley de Jehová y para cumplirla, y para enseñar en Israel sus estatutos y decretos.   Todo el pueblo se juntó para tomar el tiempo en escuchar la palabra de Dios.  Una oportuna reflexión en la familia de hoy, cuánto tiempo invertimos en la lectura de la Biblia.  Debemos saber, que es el hogar, mayormente los padres, responsables en la educación espiritual de los hijos.  La iglesia es una ayuda de lo que en casa estamos haciendo.  Deuteronomio 6:6-7 dice, Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón, y las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas estando en casa….Debe ser una acción continua, constante y perseverante. 
            Cuando la palabra provoca avivamiento (v. 3-18).  La descripción de la actitud y respuesta del pueblo al escuchar la palabra de Dios es ejemplar.  Hubo atención, los oídos del pueblo estaban atentos al libro de la ley.  Atento, es la actitud o respuesta de los oyentes a la lectura de la palabra.  Esto debe ser un ejemplo a imitar en nuestras congregaciones cuando lo que menos hacemos es estar atentos.  En muchos casos estamos enviando textos, leyendo, platicando o estamos pensando otras cosas.  Menos atentos a lo que se habla en ese momento.  Hay adoración y humillación (v. 6).  Bendijo entonces Esdras a Jehová, Dios grande.  Y todo el pueblo respondió:  ¡Amén!  ¡Amén!  Alzando sus manos, y se humillaron y adoraron a Jehová  inclinados a tierra.  Un avivamiento se da cuando el pueblo responde a la lectura adorando con un corazón humilde (Salmos 51:17 dice, Los sacrificios de Dios son el espíritu quebrantado, al corazón contrito y humillado no despreciarás tú, oh Dios).  Adorar es, postrarse, rendir reverencia, inclinarse etc.  Hay entendimiento (v. 7-8).  Debido a que la mayoría de los oyentes hablaban arameo, era el idioma hablado por la mayoría y el libro se leía en hebreo, los levitas hacían labor de traducción y explicación del texto.  De esa forma lo leído se podía entender.  Pablo en 2 Timoteo 2:15 nos recuerda, Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de que avergonzarse, que usa bien la palabra de verdad.  El término bien significa, correctamente, corta rectamente, traza bien sin desviarse.  ¡Cuán necesario es eso hoy!  Trazar correctamente la palabra de Dios sin adulterarla.    Los líderes explicaban al pueblo la lectura y después de haberla leído, anima a las personas a buscar del Señor y cambiar de actitud.  La responsabilidad de los líderes en las iglesias es enseñar la sana doctrina y preparar personas para el ministerio. La respuesta del pueblo es de lloro, tristeza y después de  gozo, alegría (v. 10-12).  Porque habían entendido las palabras que les habían enseñado (v. 12).  Y todo el pueblo se fue a comer y a beber…y a gozar de grande alegría (v. 12, 17).  El avivamiento es fruto de la genuina comprensión de la palabra,.   Permitamos el libre fluir de Dios en medio nuestro.  El v. 17 agrega, y hubo alegría muy grande. 

            Como iglesia del Señor, debemos volvernos a la Biblia.  Que su lectura, explicación y meditación en nuestras iglesia, ocupe un lugar especial.  Que nuestra púlpitos sean usados para exponer con claridad, responsabilidad haciendo uso de una correcta hermenéutica.   Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado….que usa bien la palabra de verdad (2 Timoteo 2:15).  Ese es nuestro llamado, responsabilidad y privilegio.  Que nuestro buen Dios siga usando Su palabra para avivar Su obra en medio nuestro.  ¡Amén y amén!    

lunes 16 de marzo de 2015

Confiando en Dios (Nehemías 4:1-6).

Confiando en Dios (Nehemías 4:1-6).
Todos en la vida tenemos proyectos que necesitan mucho esfuerzo de nuestra parte.  La vida no siempre es fácil y muchas veces tenemos que enfrentar situaciones que superan nuestras fuerza y caemos en el desánimo.  Recordemos algunos detalles valiosos antes de considerar el capítulo citado:
            1.  Recordemos que mientras servía de copero del rey Artajerjes, Nehemías recibe la noticia de la situación en que se encontraba Jerusalén (1:3).
            2.  Dedica cuatro meses en oración y planificación para buscar el respaldo de Dios.
            3.  Dios le responde cuando el rey le pregunta:  ¿Qué cosa pides? (2:4). 
            4.  Nehemías demuestra que fe y planificación van de la mano y se complementan (2:6-9).
            5.  Nehemías ya en Jerusalén se informa de primera mano la situación de la ciudad (2:11-15).
            El capítulo 3 de Nehemías, describe gráficamente la distribución de labores para la reconstrucción de los muros y puertas de la ciudad.  Delegar, es transferir el poder o autoridad de una persona a otra.  Cuando hablamos de este tema, nos referimos a tener una trabajo coordinado, planificado, unidad etc.  todos nos beneficiamos en el trabajo de equipo.  Alguien dijo: es mejor que 10 personas hagan un trabajo y no 1 persona haga el trabajo de 10 personas.  En un trabajo de equipo, la meta es más importante que nuestra participación individual.  Si un equipo va a desarrollar todo su potencial, se requiere que cada jugador esté dispuesto a subordinar sus metas personales al interés del equipo.  En el capítulo 3 veremos repetidas veces expresiones como:  junto a ellos (v. 2, 4, 7-10, 12, 19), al lado de ellos (v. 4), junto al cual o él (v. 8, 10, 19).  Nehemías describe que para este trabajo colaboraron sacerdotes, levitas, sirvientes del templo….y hasta mujeres (v. 12).  Pero así también el v. 5 dice que pero sus grandes no se prestaron para ayudar a la obra de su Señor.  En toda labor, hay personas que tienen diferente sentir y no ayudan.
            Enfrentando la crítica con oración (4:1-6).  La respuesta de los enemigos de los judíos al progreso en la construcción del muro de la ciudad fue de crítica y oposición directa a esta labor.  Cuando oyó Sanbalat que nosotros edificábamos el muro, se enojó y se enfureció en gran manera, e hizo escarnio de los judíos (v. 1).  Pero no solamente Sanbalat se opone a la obra, se agregan el ejército de Samaria…..Tobías (v. 2-3).  Y es que los críticos siempre se unen.  La burla que hacen tiene que ver con a calidad de la construcción del muro, hasta una zorra lo puede echar abajo, si se sube en él (v. 3).  ¿Cuál debe ser nuestra reacción ante el mal ajeno?  El proverbio popular dice, No hacer leña del árbol caído.  No alegrarnos del mal ajeno (Prov. 24:17-18).  Tengamos una reacción sana, con misericordia, amor, empatía ante la desgracia ajena.  Es fácil criticar a los demás.  Nehemías responde ante esta situación orando de nuevo (usa una oración imprecatoria, es el deseo que alguien sufra un daño o mal.  Petición donde se pide a Dios que juzgue los adversarios).  El v. 6 describe la reacción del pueblo, Edificamos, pues, el muro, y toda la muralla fue terminada hasta la mitad de su altura, porque el pueblo tuvo ánimo para trabajar.  El pueblo responde con mucho entusiasmo a la demanda de reconstruir los muros y puertas de la ciudad. 

            Nehemías usa el sentido común (v. 10-23).  El desánimo invade al pueblo nuevamente.  Esto se muestra cuando la cantidad de escombros es mucho y se ven amenazados con ser invadidos por los enemigos (v. 10-11).  Hubo pérdida de visión, confianza y seguridad.  El pueblo había perdido el ánimo para seguir construyendo el muro.  Nehemías une esfuerzos de la población (v. 12-15).  …puse al pueblo por familias, con sus espadas, con sus lanzas y con sus arcos….No temáis delante de ellos, acordaos del Señor, grande y temible….Motivó al pueblo dirigir su mirada al Señor y les llama a la acción (v. 14-15).   Con mucho tacto y sabiduría, Nehemías desarrolla una estrategia para hacerle frente a la amenaza externa y detener la labor que han iniciado (v. 16-23).  Deben tener precaución (v. 16-18, 21).  Distribuye al pueblo para defender la ciudad ante cualquier invasión.  Desde aquel día la mitad de mis siervos trabajaban en la obra, y la otra mitad tenían lanzas…con una mano trabajaban en la obra, y en la otra tenían la espada.  Sabiamente, Nehemías designa un lugar de reunión si había un peligro, La obra es grande y extensa, y nosotros estamos apartados en el muro, lejos unos de otros.  En el lugar donde oyereis el sonido de la trompeta, reuníos allí con nosotros, nuestro Dios peleará por nosotros (v. 19-20).  Recordemos en ese tiempo los medios de comunicación eran sumamente limitados.  El sonido de la trompeta era muy valioso para el llamado de atención y alarma.  Finalmente, Nehemías hace un llamado al servicio mutuo, ….Nosotros, pues, trabajábamos en la obra, y la mitad de ellos tenían lanzas desde la subida del alba hasta que salían las estrellas….Cada uno con su criado permanezca dentro de Jerusalén, y de noche sirvan de centinela y de día en la obra….(v. 21-22).  Como vemos la situación era difícil, agobiante y dura.  Nehemías tenía por lo menos tres opciones a lo que está enfrentando.  Regresar a Susa a su cómoda posición de copero del rey (era lo más fácil).  Dejar de levantar los muros e irse a pelear o, edificar los muros y armarse para la pelea.  Lo último es lo que escogió y Dios le respaldó en su misión.  Como dijimos al inicio, la vida nos da retos complicados que demandan de nosotros esfuerzo que nos debilitan y hasta nos desaniman.  Tomemos para nuestra vida lo que Nehemías dice al pueblo, ….No temáis delante de ellos, acordaos del Señor, grande y temible….nuestro Dios peleará por nosotros (v. 14,20).  Bendiciones. 

lunes 09 de marzo de 2015

Fe y planificación van de la mano (Nehemías 2).

Fe y planificación van de la mano (Nehemías 2).
Yo vivo por fe y dejo todo en las manos de Dios, no me preocupo en planificar.  Esta declaración la hemos escuchado muchas veces y en boca de muchas personas.  Su contenido puede parecer muy espiritual y bien intencionado.  Es bíblico.  Sin embargo en la mayoría de las ocasiones, la connotación es más bien de vivir una vida en cierto manera al azar.  Lo que venga  y como venga  todo debido a que no planificamos nuestra vida y desde luego no permitiendo que nuestro buen Dios nos de sabiduría y discernimiento en lo que planificamos.  Desde ya dejamos saber que no estamos de acuerdo con este tipo de filosofía donde vivir por fe y dejar todo en las manos de Dios, es más bien un abandono y vivir a la deriva y no tanto por fe y que Dios nos dirija.
            El capítulo 2 del libro de Nehemías, es un excelente manual de cómo debemos orar sin dejar de planificar lo que intentamos hacer en el futuro.  Todos queremos el éxito pero no todos queremos pagar el precio.  No se gana una medalla en las Olimpiadas sin pasar semanas o meses sin un arduo entrenamiento (1 Cor. 9:24-26, corriendo con propósitos para ganar).  ¿Por qué planificar?:
            1.  Dios lo hace (La creación, La Trinidad planificó la creación en detalles).
            2.  Dios lo ordena (1 Cor. 14:40, pero hágase todo decentemente y con orden).
            3.  Es señal  de buena mayordomía en el manejo del tiempo (Ef. 5:15-17).
            Nehemías en el capítulo 2, nos enseña lo que todos debemos hacer, orar y planificar van de la mano.  Durante cuatro meses buscó el rostro del Señor en humilde oración pero no solamente eso, se dedicó también a planificar cuando llegase el momento oportuno.  Cuando de orar se trata, es importante tener paciencia. Dios nos siempre responde automáticamente.  Aunque debemos estar seguros que el tiempo de Dios en responder siempre es mejor que el nuestro aunque no guste. David en el Salmo 40:1 escribe, Pacientemente esperé a Jehová, y se inclinó a mí, y oyó mi clamor.   La oración moderna es:  ¡Señor dame paciencia, y la quiero ahora mismo!   Esperar en la vida es la norma no la excepción.  Esperar en Dios es aprender a descansar y no en preocuparse. Así también, mediante la oración, Dios libera su poder.  Nehemías tenia en su corazón ir a Jerusalén y restaurar las murallas y puertas de la ciudad.  Antes que ocurriese eso, Dios tenía que cambiar el corazón del rey Artajerjes. Recordemos también que Nehemías tenía una gran responsabilidad ante el rey, servía de copero (debía probar comida y bebida antes del rey como medida de seguridad). 
            El cambio de corazón es asunto de Dios (v. 4). Como ya se ha dicho, Nehemías se dio a la tarea de orar por cuatro meses.  Cuando llegó el momento deseado y después que el mismo Artajerjes pone las circunstancias favorables a Nehemías, le dice:  ¿Qué cosas pides?  Algo que debemos aprender de Nehemías es buscar a Dios  primero y eso es lo que hizo.  Cuando se entera de la situación en Jerusalén, no salió corriendo donde el rey para exponerle el asunto y que le diese permiso para ausentarse un tiempo y cambiar de empleo, de copero a constructor.  Nadie puede cambiar el corazón de las personas pero Dios sí lo puede hacer y lo hizo con Artajerjes.  Después de escuchar al rey, Nehemías responde, Si le place al rey….(v. 5).   Con mucha claridad y respeto le comparte al rey su plan y que este sea aprobado y respaldado por él.  Clama a mí y yo te responderé (Jer. 33:3). 
            Nehemías buen ejemplo en planificación (v. 6-9).  Planificar es, la capacidad de fijar metas en nuestras vidas (1 Cor. 9:26, yo de esta manera corro, no como a la ventura….Ef. 5:16, aprovechando bien el tiempo).  Fe y orar, no es sinónimo de falta de planificación.  Como se dijo al inicio con lo que expresan algunos, Yo vivo por fe y lo dejo todo en las manos de Dios.  Suena muy espiritual pero debemos entender que la vida es un esfuerzo y disciplina para lograr el éxito.  Dios hará lo que le toca hacer, pero jamás hará lo que nos toca a nosotros (Juan 11:39 Jesús ordena a los  presentes, Quitad la roca, eso lo podían hacer ellos….¡Lázaro, ven fuera!  Eso lo podía hacer Jesús únicamente y lo hizo).   Somos mayordomos de nuestra vida y recursos.  Nehemías al escuchar el ofrecimiento del rey, ¿Qué cosa pides?  Responde con propiedad, claridad y orden  hace las siguientes peticiones sin dudar:
            1.  Tiempo suficiente para ausentarse de sus labores (v. 6, ¿Cuánto durará tu viaje, y cuándo volverás?.   Y agradó al rey enviarme, después que yo le señale tiempo).  Dios hace honor a la planificación.
            2.  Pide autorización para llegar hasta Judá (v. 7, Si le place al rey, que se me den cartas para los gobernadores al otro lado del río, para que me franqueen el paso hasta que llegue a Judá). 
            3.  Pide recursos para la obra a realizar (v. 8, carta para Asaf, guarda del bosque del rey, para que me dé madera….).
            Dios honra la planificación.  Dos detalles interesantes a agregar.   Nehemías recibe lo solicitado y honra al Señor, Y me lo concedió el rey, según la benéfica mano de mi Dios sobre mi.  Así también, el rey le asigna tropas para su seguridad, sin solicitarlo (v. 9, Y el rey envió conmigo capitanes del ejército y gente de a caballo).  Dios siempre nos sorprende recibiendo más de lo solicitado.  ¡Gloria a Dios!

            Sepamos esperar la oposición (v. 10, 19).   Pero oyéndolo Sanbalat horonita y Tobías….les disgustó en extremo que viniese alguno para procurar el bien de los hijos de Israel….Pero cuando lo oyeron Sanbalat….Tobía….y Gesem…hicieron escarnio (burlaron)  de nosotros y nos despreciaron….  Dos detalles a tener presente en cuanto enfrentar la oposición.  Primero,  experimentar la crítica y oposición no significa estar fuera de la voluntad de Dios (Swindoll).  Segundo, nadie está exento de la crítica.    Finalmente, Nehemías anima al pueblo a restaurar las murallas y puertas de la ciudad (v. 17-20).    Nehemías como un buen líder, se identifica con las necesidades del pueblo y se involucra en la obra.  Vosotros veis el mal en que estamos, venid y edifiquemos el muro de Jerusalén, y no estemos más en oprobio (v.17).  Quizá usted está pasando una situación complicada.  No se quedé ahí.  Levántese y con la ayuda poderosa de nuestro buen Dios empiece a restaurar los muros de su vida.  Nehemías comparte un testimonio oportuno, ….les declaré cómo la mano de mi Dios había sido buena sobre mí (v. 18).  Eso sí es algo a tener presente.  Dios es  y sigue siendo fiel.   Recordemos,  fe y orar, no es sinónimo de falta de planificación.  Como se dijo al inicio con lo que expresan algunos, Yo vivo por fe y lo dejo todo en las manos de Dios.  Suena muy espiritual pero debemos entender que la vida es un esfuerzo y disciplina para lograr el éxito.  Dios hará lo que le toca hacer, pero jamás hará lo que nos toca a nosotros.  Bendiciones.   

lunes 02 de marzo de 2015

Modelo en la oración de Nehemías (Nehemías 1).

Modelo en la oración de Nehemías (Nehemías 1).
Cuando hablamos de la oración, nos referimos al medio espiritual que todos tenemos para hablar con Dios.  En Juan 14:13-14, Jesús nos da un modelo de cómo debemos hacerlo:  Y todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo.  Si algo pidiereis en mi nombre, yo lo haré.  Aunque no lo creamos, muchas veces nuestras oraciones no tienen respuesta por ser mal dirigidas y mal hechas.   Lo anterior, debe servirnos de ayuda para saber a quién debe dirigirse y en nombre de quién debe pedirse.
            La Biblia, no enseña que alguna posición es la mejor para orar a Dios.  De hecho, observamos a través de este libro sagrado, tantas formas en que las personas se acercan al Señor para orar.  Vemos de rodillas, de píe, acostados, levantando las manos, sentados, inclinados etc.  Así que, la postura externa no es lo principal sino más bien la actitud del corazón (Lucas 18:9-14, caso del publicano y el fariseo).  Una oración eficaz es aquella donde la persona tiene un corazón humilde y sencillo.
            ¿Por qué debemos orar?  Podemos encontrar miles de razones del por qué hacerlo.  Por espacio daremos los siguientes:
            1.  Orar, demuestra nuestra dependencia de Dios (Juan 15:5).
            2.  Aligera mi carga (Isaías 40:31,  Pero los que esperan en Jehová tendrán nuevas fuerzas…).
            3.  Libera el poder de Dios (Jeremías 33:3, Clama a mi y yo te responderé….).  Libro de los Hechos 4:31 describe la iglesia orando y cómo Dios se manifiesta:  Cuando hubieron orado, el lugar en que estaban congregados tembló….).
            Respecto a la oración de Nehemías veamos qué podemos aprender.  El pasaje describe que este hombre recibe una mala y triste noticia de parte de su hermano Hanani.  La ciudad de Jerusalén y los que la habitaban:  El remanente, los que quedaron de la cautividad, allí en la provincia, están en gran mal y afrenta, y el muro de Jerusalén derribado, y sus puertas quemadas a fuego (v. 3).  Para un judío como Nehemías era una muy mala noticia.  Para ubicarnos en la vida de Nehemías, vemos que él está en Susa (v. 1)  era la capital del reino Persa.  Su trabajo era de suma responsabilidad, era copero del rey (v. 11).  Como sabemos, el copero era un trabajo de suma responsabilidad.  Este hombre debía probar la comida y bebida del rey antes que él lo hiciese.  Esto se hacía con el objeto de cuidar la integridad y seguridad del rey por cualquier atentado que pudiese sufrir.  El v. 1 dice que esto aconteció en el mes de Quisleu (noviembre) así mismo el capítulo 2 verso 1 describe el mes de Nisán (abril)  por lo tanto, Nehemías invirtió cuatro meses en oración y ayunos delante de Dios. 
            Nehemías ora de acuerdo al carácter de Dios (v. 5).  En la oración descrita en el verso 5, Nehemías describe una serie de atributos que hacen de Dios único y especial.  Dios grande y temible, que guarda el pacto y la misericordia a los que le aman y guardan sus mandamientos.  Dios grande, alude a la omnipotencia de Dios, él es El Shaddai.   El Dios fiel que cumple sus promesas.  Esto es muy oportuno en un mundo donde somos defraudados constantemente, Dios hace la diferencia.  Él es confiable y no cambia.  La importancia de orar bíblicamente recordando quién es Dios.
            Nehemías confiesa sus pecados (v. 6-8).   Confesión es el reconocimiento de nuestras faltas que ofenden la santidad de Dios.  David en el Salmo 51:3 confiesa después de su pecado con Betsabé, ( Yo reconozco mis rebeliones…).  La confesión es prueba de nuestro arrepentimiento y obviamente nuestro deseo de reconciliarnos con Dios.  Sin confesión no hay respuesta de Dios (Salmos 32:3, Mientras callé, se envejecieron mis huesos…).  Un siervo honesto acepta sus fallas y nos las justifica.  Veamos cómo Nehemías confiesa los pecados del pueblo incluyéndose él mismo, y confieso los pecados de los hijos de Israel que hemos cometido contra ti, sí, yo y la casa de mi padres hemos pecado.   En extremos nos hemos corrompido….no hemos guardado los mandamientos….(v. 6-7).  La honestidad frente a Dios es un elemento indispensable para lograr Su perdón.
            Nehemías reclama las promesas de Dios (v. 8-9).  Debemos entender que el recordatorio de las promesas de Dios es para nosotros no para él.  Cuando lo hacemos, nuestra fe se robustece.  Es tomarle la palabra en serio al Señor y que estamos seguros y confiados que cumplirá lo que ha prometido.  La oración de Nehemías, está basada en las promesas divinas para el pueblo.  Acuérdate ahora de la palabra que diste a Moisés tu siervo….Dios había advertido que si el pueblo pecaba, sufrirían consecuencias,  yo os dispersaré por los pueblos (v. 8).  Eso era justamente lo que Israel estaba experimentando en ese tiempo.  Faltaba lo segundo, …si os volviereis a mi, y guardareis mis mandamientos, y los pusiereis por obra…..de allí os recogeré….) ahí basaba Nehemías su oración.  Esa promesa la reclama este hombre para que el Señor la cumpliese. 

            Nehemías oró específicamente.  Jesús nos advierte en Mateo 6:7, Y orando, no uséis vanas repeticiones, como los gentiles que piensan que por su palabrería serán oídos.    Nehemías se fue al grano como se dice.   Esté ahora atento tu oído a la oración de tu siervo….concede buen éxito a tu siervo, y dale gracia delante de aquel varón (v. 11).  Claramente Nehemías pide que cuando haga la petición de ir a Jerusalén  a la misión que Dios le dará, tenga el apoyo del rey Artajerjes al cual servía como copero.  Orar específicamente está en la misma línea de pensamiento de Jesús (Mateo 6:7, no usar vanas repeticiones….nada de palabrerías).    El pedir éxito en su oración y en la empresa que estaba por iniciar nos enseña a ser claros en nuestras peticiones ante Dios.  Abrió su corazón  y algunos meses después recibió respuesta a su petición.  Ir a Jerusalén era una petición osada que necesitaba un milagro, ese milagro solo Dios podía hacerlo y así fue.  Marcos 11:24 dice, Por tanto, os digo que todo lo que pidiereis orando, creed que lo recibiréis, y os vendrá.  Pongamos en práctica nuestra fe en el Dios Todopoderoso mediante una vida de oración saludable y constante.   Bendiciones.