lunes, 25 de mayo de 2015

La parábola del hijo pródigo (III acto, Lucas 15:25-32).

La parábola  del hijo pródigo (III acto, Lucas 15:25-32).
Hemos llegado al final de esta maravillosa parábola de Jesús.  El padre es descrito como un papá que ama, tiene paciencia y compasión por sus dos hijos.  Como recordamos, en el  inicio de esta historia el hijo menor le exige a papá que le entregue la de los bienes que según le corresponden.  Contrario a lo esperado, el padre accede a la exigencia del hijo.  Después de recibir la herencia, vende todo lo recibido y se marcha lo más lejos posible.  En esa provincia apartada se dedica a vivir desordenamente  y en poco tiempo se queda sin nada.  Es en ese momento que ocurre lo inesperado, cuando todo lo hubo malgastado, vino una gran hambre….y  comenzó a faltarle (Lucas 15:14).  Debido a esta grave situación debe buscar un trabajo y lo único que recibe es apacentar cerdos.  Desde el punto de vista religioso y social, el cuidar cerdos era mal visto por los judíos.  Sin embargo este joven inexperto no tenía ninguna opción.  En esta lamentable situación,  el hijo pródigo reflexiona y toma la decisión de regresar a casa.
            El padre demuestra su amor incondicional recibiendo al hijo rebelde cubriéndole de atenciones que según la costumbre, no merecía.  El padre al ver al joven venir en harapos y con olor a cerdos,  fue movido a misericordia, y corrió, y se echó sobre su cuello, y le besó (Lucas 15:20).   Inmediatamente al llegar a casa, el padre da una serie de órdenes que deben cumplirse rápido, sacad el mejor vestido….poned un anillo en su mano, y calzado en sus píes.  Y traed el becerro gordo y matadlo, y comamos y hagamos fiesta (Lucas 15:22-23).  Es justamente en ese contexto donde aparece el hijo mayor estaba en el campo, y cuando vino, y llegó cerca de la casa, oyó la música y las danzas, y llamando a unos de los criados, le preguntó qué era aquello (Lucas 15:25-26).  ¿Qué era todo aquello que está sucediendo y él no se da cuenta?  La respuesta fue totalmente inesperada, tu hermano ha venido, y tu padre ha hecho matar el becerro gordo, por haberle recibido bueno y sano (v. 27). 
            Los conflictos familiares en la Biblia no son nuevos.  Desde el mismo inicio de la humanidad, Génesis describe cómo Caín mata a su propio hermano Abel (Gn. 4:3-8).  Todo derivado por celos y envidia provocan el primer conflicto familiar con la primer muerte.  En Génesis 27:41-45, Esaú promete matar a su hermano Jacob.  En 2 Samuel 13:28, Absalón mata a su hermano Amnón.  En el NT, Pablo y Bernabé se separan al no ponerse de acuerdo en llevar a Juan Marcos en el segundo viaje misionero (Hechos 15:36-39).  La Biblia, nuestro libro sagrado no oculta los conflictos en los personajes bíblicos.  El hijo mayor es informado que su hermano ha regresado (v. 25-27).    Después de un día duro de trabajo, el hijo mayor está de regreso en casa,   y cuando vino, y llegó cerca de la casa, oyó la música y las danzas, y llamando a uno de los criados, le preguntó qué era aquello (v. 25-26).  La  respuesta no era lo que esperaba, Tu hermano ha venido, y tu padre ha hecho matar el becerro gordo, por haberle recibido bueno y sano (v. 27).    ¿Cómo debió responder el hermano mayor al saber del regreso de su hermano menor?  ¿Por qué papá no informó inmediatamente a su hijo mayor del regreso del menor? Quizá el hijo mayor estaba como el menor separado de papá.  Así también, no se describe la reacción del hijo mayor cuando su hermano menor exige recibir la parte de la herencia que según él le correspondía.
            El hijo mayor demuestra su verdadero carácter (v. 28-30).  Entonces se enojó (v. 28).  Mientras para papá era fiesta el regreso del hijo menor, para el mayor era frustración.  Papá lo recibe sin ninguna exigencia o castigo por cómo malgastó todo lo recibido.  Papá, debió tirarle la puerta y no recibirle.  No quería entrar, este hijo mayor no aprovechó esta excelente ocasión para honrar a papá pero más bien demuestra lo que hay en su corazón.  ¡No quiso participar de tan maravillosa ocasión!  ¡Su hermano a regresado y papá está feliz!  Sin embargo él no estaba dispuesto a recibir su hermano menor.  No respeta la decisión de papá y él mismo se excluye.  Demuestra rivalidad y falta de gratitud.  He aquí tantos años te sirvo (he sido tu esclavo).  Con despreció, amargura, resentimiento le recuerda a papá cómo le había servido como esclavo.  Este hijo tenía un espíritu de jornalero no como el hijo del amo.  Se sentía explotado y se había aprovechado de él.  Se consideraba mejor que todos.  No habiéndote desobedecido jamás….(v. 29).  Se describe como el mejor hijo.  Fingió ser bueno aunque internamente no lo era.  ¿Acaso no estaba desobedeciendo a papá en ese mismo instante?  Envidia contra su hermano menor (v.29-30).    Nunca me has dado ni un cabrito para gozarme con mis amigos.  Pero cuando vino este tu hijo….has hecho matar para él el becerro gordo (v. 29-30).   En medio de su amargura, recuerda a su hermano con desprecio, cuando vino este tu hijo (no dice mi hermano).  No demuestra un espíritu de solidaridad con su padre.  Está confundido porque papá ha restaurado su hermano rebelde sin pedir ninguna restitución de los bienes malgastados.

            Papá demuestra su carácter (v. 31-32).  Papá una vez más, debe mostrar paciencia y amor ahora por su hijo mayor. Salió por tanto su padre, y le rogaba que entrase.  Que contradicción, mientras adentro hay gozo y fiesta, afuera, el hijo mayor está en tinieblas y lleno de amargura.  El contraste, el hijo menor regresa mientras el padre debe salir a buscar el hijo mayor.  El padre demuestra ternura, hijo (mi niño).  Lleno de amor y simpatía por su hijo mayor, el padre le trata con la mayor ternura posible.  Tú siempre estás conmigo, y todas mis cosas son tuyas.  Papá le suplica que cambie de actitud.  La razón de la fiesta, Mas era necesario hacer fiesta y regocijarnos, porque este tu hermano era muerto, y ha revivido, se había perdido, y es hallado (v. 32).  ¿Cómo termina la historia?  ¿Entró el hijo mayor y  con lágrimas en sus ojos dio una calurosa bienvenida a su hermano o no?  Jesús no termina la historia.  Quizá eso queda en nuestra imaginación.   Finalizando esta bella parábola le recordamos a usted lo que Pablo nos pide en Romanos 12:18, Si es posible, en cuanto dependa de vosotros estar en paz con todos los hombres.  Bendiciones a todos. 

lunes, 18 de mayo de 2015

El padre que yo quiero ser (Lucas 15:20-24, II acto)

El padre que yo quiero ser (Lucas 15:20-24, II acto)
Ser padre no es una tarea fácil.  Los desafíos del mundo moderno son mayores hoy más que nunca.  Debido en que vivimos en una cultura que rechaza las verdades bíblicas, se burla de la moralidad bíblica y glorifica el sexo, la violencia y promueve la rebeldía es por ello, que ser padre es todo un reto.  Las estadísticas son alarmantes (Josh McDowell, el padre que yo quiero ser, p.9):
            1.  1000 adolescentes solteras se convierten en madres cada día.
            2.  1100 adolescentes tienen abortos cada día.
            3.  4200 adolescentes contraen enfermedades venéreas cada día.
            4.  500 adolescentes comienzan a usar drogas.
            5.  1000 adolescentes empiezan a ingerir bebidas alcohólicas cada día.
            6.  6 adolescentes se suicidan cada día.
            ¿Qué clase de padres hemos sido y queremos ser?
            Quiero ser un padre que recibe a su hijo a pesar de…..(Lucas 15:20).  La parábola del hijo pródigo en su II acto, Jesús describe el regreso del hijos pródigo y un recibimiento contrario a lo que la cultura y costumbre de entonces dictaba.  La ceremonia qetsatsah  indicaba que cuando un hijo hacía justamente lo que hizo este muchacho debía correrse del hogar.  La comunidad entera le negaba el habla.  En pocas palabras le hacían el vacío.   Así también si el muchacho tomaba la decisión de regresa tal como es el caso, la comunidad entera se burlaba de él menospreciándole.  Papá a pesar de todo la vergüenza causada por su hijo menor, demuestra su amor por él.  Y cuando aún estaba lejos, lo vio.  Posiblemente esta padre nunca perdió la esperanza que su hijo regresara a casa. Lo reconoció aún a la distancia en que se encontraba.  Recordemos que este joven no está regresando como cuando partió.  Venía en harapos y con  olor a cerdos.  Y fue movido a misericordia.  Ser padres es amar y aceptar incondicionalmente a nuestros hijos a pesar de…Ser padres es comunicar amor y aceptación a nuestros hijos y tratar de ser una buena influencia para ellos.  La ley mosaica que todo hijo rebelde debía ser tratado con dureza (DT. 21:18-21).  Para los fariseos y escribas este hijo no merecía la misericordia de papá.  Papá corre y lo besa.  Dos detalles a considerar en esta acción.  Correr, no era propio para la cultura de entonces que un hombre maduro y de importancia corriese.  ¿Por qué corres el padre?  Recordemos la ceremonia qetsatsah.  El pueblo lo recibiría con humillación por todo lo malo hecho.  Papá desea protegerle y él desea darle su protección.  Papá personalmente va a recibirle y no envía a nadie mas.  Lo besa repetidas veces.  Es una escena llena de amor y mucha emoción.  Papá no expresa ningún reclamo, enojo o castigo.  Lo recibe con amor y comprensión.  Hasta ese momento el hijo no ha dicho ninguna palabra, sin embargo el perdón está implícito.  Desde el momento que el hijo entra al pueblo con papá ya está perdonado por él.  Es interesante darnos cuenta, que la familia es el grupo social donde se entra y se sale solo con la muerte.  El vínculo es permanente. 
            Quiero ser un padre que demuestra amor y aceptación incondicional a mis hijos (v. 22-24).  El hijo a su llegada trata de justificarse con papá, Padre, he pecado contra el cielo y contra ti, y ya no soy digno de ser llamado tu hijo.  Al comparar el v. 19, la última frase no aparece.  El hijo nunca lo dijo porque papá no dejó terminar el discurso.    Papá demuestra amor y aceptación incondicional y todo hijo necesita sentirse aceptado e importante por sus padres.  Todo padre debe comunicar amor y aceptación y ser una buena influencia en sus vidas.  Yo quiero ser un padre que ama y aceptó a mis hijos como son y que ellos lo sepan.  Papá da una serie de órdenes en tono de urgencia:
            1.  Ordena que le vistan (v.  22):  sacad el mejor vestido.  No cualquiera.  Este muchacho había regresado en harapos, pobre y olor a cerdos.  El mejor vestido es símbolo de alto nivel social y honor.  No como jornalero sino como un hijo distinguido. 
            2.  Ordena que la coloquen un anillo (v. 22):  poned un anillo en su mano.  El anillo es símbolo de autoridad y poder.  Papá demuestra amor y aceptación incondicional al hijo restableciéndolo no como jornalero sino como hijo.           
            3. Ordena calzarlo (v. 22).  Y calzado en sus píes. Solamente los esclavos andaban descalzos.  Al calzarlo papá lo considera no como jornalero sino como su hijo.  ¿Acaso papá no debía ponerle condiciones a su regreso a casa?   ¿No debía esperar frutos dignos de arrepentimiento? 
            4.  Ordena matar el becerro gordo (v. 23).  Y traed el becerro gordo, y matadlo, y comamos y hagamos fiesta.  El becerro gordo se preparaba para una ocasión especial.  ¿Acaso había alguna mejor que esta?  Nada se compara a estar en casa con los padres. 

            5.  Papá tiene suficientes motivos para celebrar (v. 24). Porque este mi hijo muerto era, y ha revivido, se había perdido, y es hallado.  La fiesta fue una valiosa oportunidad de papá para demostrar amor, perdón y aceptación al hijo.  Sin duda alguna esto representa el amor de Dios Padre a nosotros sus hijos.  Bendiciones a todos. 

lunes, 11 de mayo de 2015

Ana una mujer de oración, gratitud e integridad (1 Samuel 1:1-11).

Ana una mujer de oración, gratitud e integridad (1 Samuel 1:1-11).
¡Feliz día de las madres!  No hay influencia mayor en la vida de todo hijo que el de mamá.  Hoy sus roles con sumamente variados.  Ama de casa, chofer, enfermera, maestra, cocinera, esposa, ayudante de todo etc.  Por lo tanto, es sumamente importante que todo hijo y esposo, demos el valor que ellas merecen.  En esta sociedad moderna y demandante, las madres deben estar al día en la tecnología, internet y todo lo relacionado con ello.  Hoy como iglesia debemos reconocerles sus variados papeles y responsabilidad que toda madre tiene. Damos gracias al Señor por la vida de cada una de ellas.   
            La vida de Ana, mamá de Samuel es digno de ser estudiado.  Ella fue una mujer ejemplar como esposa, madre y sierva del Señor.  Como sabemos, no es nada fácil cumplir con todos esos roles.  Sin embargo Ana, es un patrón para toda mujer que anhela servir al Señor.    El pasaje descrito en el v. 2 nos indica que Elcana, esposo de Ana tenía dos mujeres.  Eso significa, que era un hogar dividido.  Desde luego que esto nunca ha sido la voluntad de Dios.  Jesús en Mateo 19:4-5 dice, ¿No habéis leído que el que los hizo al principio, varón y hembra los hizo….Por esto el hombre dejará padre y madre, y se unirá a su mujer, y los dos serán una sola carne?    Jesús afirma que desde el principio, Dios unió un hombre para una mujer. 
            ¿Quién era Penina?  En el v. 2, se le describe como la otra y en el v. 6, la rival… esto nos recuerda a algunos títulos de telenovelas.  Ella tenía hijos contario a Ana que los tenía.  A Penina se le describe como una mujer que irritaba, enojaba y entristecía a Ana (v. 6).  Ella, producto de sus celos y envidia, le hacia le vida difícil a Ana todo motivado porque Jehová no le había concedido tener hijos (v. 6).  Penina disfrutaba de la tristeza de Ana por no tener hijos.  Proverbios 24:17-18 dice, Cuando cayere tu enemigo, no te regocijes, y cuando tropezare, no se alegra tu corazón, no sea que Jehová lo mire, y le desagrade, y aparte de sobre él su enojo.  Para todos nosotros y en especial a nuestra madres a saber enfrentar con valentía aquellas circunstancias de la vida difícil.  Nuestras Peninas deben servirnos para retarnos a luchar y lograr por las promesas divinas.  Logremos los propósitos de Dios en nuestras vidas.  Enfocarnos en Dios no en las circunstancias de la vida.  Ser valientes y saber esperar en el Señor (Romanos 8:28).  Que las Peninas de la vida no nos quiten el gozo y la esperanza en el Dios Todopoderoso.  Penina puede ser un mal esposo, un hijo rebelde o pródigo, un pasado triste que no queremos recordar etc.  Sin embargo las Peninas también sirven para que retornemos a nuestras luchas por las promesas divinas.  Toda madre debe logar los propósitos de Dios en sus vidas. Enfocarnos en Dios no en las circunstancias de la vida.  Las Peninas deben provocarnos acercarnos más a Dios y creerle más en él.  ¿Por qué Penina tenía esa actitud?  Ella misma aún con hijos no era feliz.  Elcana amaba más a Ana y eso la hacia sentirse mal y no era una mujer realizada completamente.
            Ana significa gracia, era estéril y eso la hacia sentirse infeliz.  En el AT la esterilidad y costumbre judía era considerado como una vergüenza para toda mujer.  Los hijos eran parte importante en la estructura familiar.  Sin embargo Dios mismo tenía planes maravillosos para ella.  No es la primer mujer que la Biblia describe con esa experiencia.  Se menciona previamente a Sara, Rebeca y Raquel, todas ellas pasaron por períodos de esterilidad y tuvieron que rogar a Dios por un hijo.   Esta situación de Ana era aprovechada por Penina.  Y su rival la irritaba, enojándola y entristeciéndola….Así hacía cada año (v. 6-7).  Penina estaba ganando el pulso.  Amargura de alma (v. 10).  Su malestar estaba en lo profundo de su alma y esto debió provocar en ella una vida espiritual vacía.  Hay un punto favorable que debemos mencionar, Elcana su esposo la amaba (v. 5, Pero a Ana daba una parte escogida, porque amaba a Ana).  Sin embargo en medio de ese amor, Elcana no comprendía el sufrimiento de Ana, ¿Por qué lloras?  ¿Por qué no comes?  ¿Y por qué está afligido tu corazón?  (v. 8). Él trató de consolarla comparándose igual a tener diez hijos. Ana de cierto amaba a Elcana pero ella quería tener un hijo.
            La Biblia describe a Ana un mujer de oración (v. 10, ella con amargura de alma oró a Jehová, y lloró abundantemente).  Ana debía hacer un reajuste espiritual (v. 9,   Y se levantó….)  tal como el hijo pródigo tuvo que cambiar su mente, actitud y hacerle frente a Penina.  Su oración es definida y generosa (v. 11).  Definida, sino que dieres  a tu sierva un  hijo varón.  Generosa,   yo lo dedicaré a Jehová todos los días de su vida, y no pasará navaja sobre su cabeza.  Ana se compromete con Dios que ese hijo que esperaba y anhelaba no sería tanto para ella sino más bien para el servicio del Señor.  Ana estaba más interesada en que Dios tenga un instrumento para Su obra que ella misma quedarse con él.  El nacimiento de Samuel tuvo enormes beneficios para el pueblo de Israel.  Sin duda alguna, la oración cambia las cosas.  1 Pedro 5:7 dice, echando toda vuestra ansiedad sobre él, porque él tiene cuidado de vosotros.    Nuestros buen Dios permite las crisis para que le busquemos.  En el v. 18 vemos la clave del éxito en la vida de Ana, Y se fue la mujer por su camino, y comió, y no estuvo más triste.  Como vemos, Ana tomó la firme decisión de cambiar de actitud frente a su situación.  Sin haber recibido todavía respuesta, comió y no estuvo más triste.  Ana no siguió dándole lugar a Penina (quizá ella se sorprendió del cambió de Ana).  Ana se enfocó en Dios no en Penina.  Ana quedó convencida que Dios había escuchado su oración y le creyó.  Fue perseverante, paciente aunque ahí seguía Penina. 
            Ana no fue una mujer quejista ni reclamó a nadie por su situación.  A su hijo le llamó Samuel (Dios escuchó).  Fue un eterno recordatorio de su oración contestada y ella lo reconoció públicamente haberlo recibido del Señor (Por este niño oraba, y Jehová me dio lo que le pedí).  Ana cumplió su voto (1.26-28) Dios le bendijo con mas hijos (2:20-21).  ¿Y Penina?  Ana pasó a la historia como una madre ejemplar.  De Penina no se vuelve a mencionar nada de ella, únicamente que trató de ser una piedra de tropiezo.   Pero Romanos 8:28 es una verdad eterna, Todo ayuda a bien a los que aman a Dios….¡Feliz día de las madres!   Un abrazo y reconocimiento sincero por la gran labor que realizan cada día en sus hogares. 
           






lunes, 4 de mayo de 2015

La parábola del hijo pródigo (I acto), Lucas 15:11-24.

La parábola del hijo pródigo (I acto), Lucas 15:11-24.
De las parábolas de Jesús, es probablemente la más conocida y completas de todas.  En ella, de forma magistral, el Señor describe la petición del hijo menor, donde exige antes de tiempo parte de la herencia que según él le pertenece.  Contrario a la costumbre, el padre accede.  Esta historia, bien puede representar muchos y muchos hogares de hoy día lleno de tensiones y donde las buenas relaciones familiares se pierden y la paz no existe. 
            La parábola describe un hogar monoparental.  Estos hogares son aquellos donde por diversas razones falta uno de los padres.  Esto muy común hoy día en todas partes del mundo.  En esta caso, Jesús no menciona a la madre.  No sabemos la razón de la falta de ella.  Es interesante, según las estadísticas de 2011, en Canadá la  familia convencional (padres de ambos sexos) es cada vez menos.  En la provincia de Quebec es donde hay más parejas en unión libre.  En esta caso, este hogar faltaba la madre que no deja de ser un grave problema. 
            Padre, dame la parte de los bienes que me corresponde, y les repartió los bienes (v. 12).  El hijo realmente no pidió sino más bien exigió.  Según la costumbre de entonces, el espíritu de la petición equivale a decir:  ¡Padre, estoy ansioso que te mueras!   Un típico padre de esa región le respondería con una bofetada y lo echaría de casa.  Sin duda alguna, este muchacho estaba ansioso de marcharse de casa.  Quería libertad, diversión, gozar y disfrutar su vida a su antojo y sin restricciones.  Desde luego que para el padre debió ser un momento complejo y triste.  ¿Qué debemos hacer los padres cuando los hijos hacen cosas que no estamos de acuerdo?  Según la edad de ellos, debemos respetar sus decisiones.  Los hijos deben aprender por sus propias experiencias.  El amor de los padres debe manifestarse a pesar del comportamiento de ellos. 
            El hijo menor cometió varios errores con graves consecuencias (v.13-16).  Hay un detalle relevante que no debemos ignorar, el padre no estaba obligado a dar al hijo lo que pedía.  La ley judía permitía la división de bienes  una vez que el padre tomaba él la decisión  no el solicitante.  No muchos días después, juntándolo todo….(v. 13).  Este joven no esperó que pasarán muchos días.  Casi de inmediato vende todo lo recibido.   Tenía todo planificado, él quería dinero en efectivo.   La costumbre de entonces el hijo podía recibir la herencia pero no venderla.  Eso era considerado como una vergüenza en la familia.  Se fue lejos a una provincia apartada (v. 13).  La cultura judía tenía una ceremonia llamada qetsatsah.  Era una especie de castigo que la comunidad aplicaba cuando el hijo hacia justamente lo que hizo.  Le hacían el vacío (lo ignoraban, le negaban el habla)  lo mejor era irse de la comunidad y no debía regresar.  Y allí desperdició sus bienes perdidamente (v. 13).  Lo que no cuesta, hagámoslo fiesta.  Desperdició significa dilapidó, gastar desordenamente el dinero, es como aventar el grano al aire y dejar que el viento se lleve los residuos.   Viviendo perdidamente significa, vida licenciosa y libertinaje moral. 
            Gálatas 6:7 dice, todo lo que el hombre sembrare, eso también segará.  Las consecuencias de los errores cometidos por este joven no tardaron en llegar a su vida.  Y cuando todo lo hubo malgastado, vino una gran hambre en aquella provincia, y comenzó a faltarle (v. 14).  Empezó a tener hambre.  ¿Y los amigos?  Según Proverbios 19:4 dice una gran verdad, las riquezas traen muchos amigos.  Este joven debe llagar a su realidad de forma brusca, dura y directa.  Hasta entonces había vivido algo irreal.  Se ve forzado a buscar empleo.  Lo único que pudo encontrar era apacentar cerdos.  Debemos aclarar que ningún trabajo desmerita.  Pero para la cultura judía, criar cerdos era humillante.  Este joven era ágil para exigir sus derechos pero inexperto para el trabajo.  Estaba tan solo y desamparado que su salario no le ajustaba ni para comer (v. 16, Y deseaba llenar su vientre de las algarrobas que comían los cerdos, pero nadie le daba nada).  ¿Y los amigos?

            Su situación es grave y reflexiona, Volviendo en sí, dijo: ¡Cuántos jornaleros en casa de mi padre tienen abundancia de pan, y yo aquí perezco de hambre! (v. 17).  Se dio cuenta al fin que todas sus decisiones habían sido equivocadas.  Nunca debió salir de casa y lo peor, despilfarrar lo recibido por su padre e irse lejos de su presencia.  Los empleados de casa tenían mejores beneficios comenzando con la abundancia de pan y él sufriendo con tantas necesidades sin cubrir.  Me levantaré e iré a  mi padre (v. 18).  Es la mejor decisión que había tomado en su tiempo.  Él era el único culpable de su situación y él era el único en buscarle solución.  Debe regresar a casa humildemente (v. 19, no soy digno de ser llamado tu hijo….).  cuando se marchó, jamás pensó en regresar y muchos menos en esas condiciones.  Su única solución es el amor, protección y respaldo del padre. ¿Y qué de la ceremonia qetsatsah?  Está regresando a casa con las manos vacías.  ¿Cómo lo recibiría la comunidad?  Este joven no respetó la costumbre y ley de no vender la heredad.  Aquí está este muchacho planeando su propia solución.   ¿Esta es su situación?  Le animamos buscar la reconciliación con aquella y esta en paz.  Que bueno es estar en paz y armonía con aquellos que nos rodean.  Bendiciones a todos.