lunes 18 de mayo de 2015

El padre que yo quiero ser (Lucas 15:20-24, II acto)

El padre que yo quiero ser (Lucas 15:20-24, II acto)
Ser padre no es una tarea fácil.  Los desafíos del mundo moderno son mayores hoy más que nunca.  Debido en que vivimos en una cultura que rechaza las verdades bíblicas, se burla de la moralidad bíblica y glorifica el sexo, la violencia y promueve la rebeldía es por ello, que ser padre es todo un reto.  Las estadísticas son alarmantes (Josh McDowell, el padre que yo quiero ser, p.9):
            1.  1000 adolescentes solteras se convierten en madres cada día.
            2.  1100 adolescentes tienen abortos cada día.
            3.  4200 adolescentes contraen enfermedades venéreas cada día.
            4.  500 adolescentes comienzan a usar drogas.
            5.  1000 adolescentes empiezan a ingerir bebidas alcohólicas cada día.
            6.  6 adolescentes se suicidan cada día.
            ¿Qué clase de padres hemos sido y queremos ser?
            Quiero ser un padre que recibe a su hijo a pesar de…..(Lucas 15:20).  La parábola del hijo pródigo en su II acto, Jesús describe el regreso del hijos pródigo y un recibimiento contrario a lo que la cultura y costumbre de entonces dictaba.  La ceremonia qetsatsah  indicaba que cuando un hijo hacía justamente lo que hizo este muchacho debía correrse del hogar.  La comunidad entera le negaba el habla.  En pocas palabras le hacían el vacío.   Así también si el muchacho tomaba la decisión de regresa tal como es el caso, la comunidad entera se burlaba de él menospreciándole.  Papá a pesar de todo la vergüenza causada por su hijo menor, demuestra su amor por él.  Y cuando aún estaba lejos, lo vio.  Posiblemente esta padre nunca perdió la esperanza que su hijo regresara a casa. Lo reconoció aún a la distancia en que se encontraba.  Recordemos que este joven no está regresando como cuando partió.  Venía en harapos y con  olor a cerdos.  Y fue movido a misericordia.  Ser padres es amar y aceptar incondicionalmente a nuestros hijos a pesar de…Ser padres es comunicar amor y aceptación a nuestros hijos y tratar de ser una buena influencia para ellos.  La ley mosaica que todo hijo rebelde debía ser tratado con dureza (DT. 21:18-21).  Para los fariseos y escribas este hijo no merecía la misericordia de papá.  Papá corre y lo besa.  Dos detalles a considerar en esta acción.  Correr, no era propio para la cultura de entonces que un hombre maduro y de importancia corriese.  ¿Por qué corres el padre?  Recordemos la ceremonia qetsatsah.  El pueblo lo recibiría con humillación por todo lo malo hecho.  Papá desea protegerle y él desea darle su protección.  Papá personalmente va a recibirle y no envía a nadie mas.  Lo besa repetidas veces.  Es una escena llena de amor y mucha emoción.  Papá no expresa ningún reclamo, enojo o castigo.  Lo recibe con amor y comprensión.  Hasta ese momento el hijo no ha dicho ninguna palabra, sin embargo el perdón está implícito.  Desde el momento que el hijo entra al pueblo con papá ya está perdonado por él.  Es interesante darnos cuenta, que la familia es el grupo social donde se entra y se sale solo con la muerte.  El vínculo es permanente. 
            Quiero ser un padre que demuestra amor y aceptación incondicional a mis hijos (v. 22-24).  El hijo a su llegada trata de justificarse con papá, Padre, he pecado contra el cielo y contra ti, y ya no soy digno de ser llamado tu hijo.  Al comparar el v. 19, la última frase no aparece.  El hijo nunca lo dijo porque papá no dejó terminar el discurso.    Papá demuestra amor y aceptación incondicional y todo hijo necesita sentirse aceptado e importante por sus padres.  Todo padre debe comunicar amor y aceptación y ser una buena influencia en sus vidas.  Yo quiero ser un padre que ama y aceptó a mis hijos como son y que ellos lo sepan.  Papá da una serie de órdenes en tono de urgencia:
            1.  Ordena que le vistan (v.  22):  sacad el mejor vestido.  No cualquiera.  Este muchacho había regresado en harapos, pobre y olor a cerdos.  El mejor vestido es símbolo de alto nivel social y honor.  No como jornalero sino como un hijo distinguido. 
            2.  Ordena que la coloquen un anillo (v. 22):  poned un anillo en su mano.  El anillo es símbolo de autoridad y poder.  Papá demuestra amor y aceptación incondicional al hijo restableciéndolo no como jornalero sino como hijo.           
            3. Ordena calzarlo (v. 22).  Y calzado en sus píes. Solamente los esclavos andaban descalzos.  Al calzarlo papá lo considera no como jornalero sino como su hijo.  ¿Acaso papá no debía ponerle condiciones a su regreso a casa?   ¿No debía esperar frutos dignos de arrepentimiento? 
            4.  Ordena matar el becerro gordo (v. 23).  Y traed el becerro gordo, y matadlo, y comamos y hagamos fiesta.  El becerro gordo se preparaba para una ocasión especial.  ¿Acaso había alguna mejor que esta?  Nada se compara a estar en casa con los padres. 

            5.  Papá tiene suficientes motivos para celebrar (v. 24). Porque este mi hijo muerto era, y ha revivido, se había perdido, y es hallado.  La fiesta fue una valiosa oportunidad de papá para demostrar amor, perdón y aceptación al hijo.  Sin duda alguna esto representa el amor de Dios Padre a nosotros sus hijos.  Bendiciones a todos. 

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