lunes 15 de junio de 2015

Promoviendo una vida espiritual fuerte (2 Timoteo 2:1-13).

Promoviendo una vida espiritual fuerte (2 Timoteo 2:1-13).
Hermanos y hermanas, vivimos en medio de una sociedad llena de personas que quieren lo que quieren cuando lo quieren.  Estamos obsesionados con un estilo de vida donde buscamos el entretenimiento, queremos comodidad, felicidad y éxito únicamente. Cuando leemos los evangelios el estilo de vida de Jesús y el libro de los Hechos y los primeros seguidores del Señor, nos damos cuenta que la vida cristiana es un llamado al esfuerzo, disciplina, trabajo y sufrimiento.   El escritor David Platt en su libro Radical, nos dice en relación a la iglesia del libro de los Hechos:  No planifican estrategias.  Todos en un mismo espíritu, se dedicaban a la oración.  No están ocupados poniendo la fe en sí mismos ni confiando en su capacidad.  Están suplicando el poder de Dios y están seguros de que no lograrán nada sin su provisión (p. 54). 
            Quizá muchos de nosotros estamos viviendo una vida cristiana muy cómoda y sin ningún deseo de cambiar.  Pablo en el pasaje descrito, dice:  Tú, pues hijo mío, esfuérzate en la gracia que es en Cristo Jesús (v. 1).  El término esfuérzate, es un llamado a echar mano del poder que viene del Señor por medio de Su Espíritu.  Hechos 1:8 Jesús nos recuerda, pero recibiréis poder cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo….nuestros recursos y capacidades son espirituales que vienen de la mano del Señor.  Dios soberanamente nos capacita con dones espirituales para que le sirvamos.  Una de las maneras es formando vidas para el servicio, Lo que has oído de mí ante muchos testigos, esto encarga a hombres fieles que sean idóneos para enseñar también a otros  (v. 2).  A esta dinámica se le llama discipulado (formación espiritual según el modelo de Cristo, esa es la estrategia divina, Mateo 28.18-20).    Cuando nos revestimos del poder de la gracia, somos capaces de cumplir con ese mandato.  Encarga, es depositar algo valioso para salvaguardarlo.  La vida cristiana es una carrera de relevos tipo 4X100. Nadie en la vida es eterno, por es razón debemos discipular o formar a otros y que en un futuro ellos ocupen nuestros lugares para servir en la obra del Señor.  Hombres fieles enseñando a otros.  No se trata de ser inteligentes, capaces o tener recursos, sino serle fieles al Señor (1 Cor. 4:1-2). 

            Debemos ser fuertes como un buen soldado, un atleta y un labrador (v. 3-6).  Las tres figuras empleadas por el apóstol Pablo, son sinónimo de disciplina, trabajo, dedicación, obediencia etc.  Sufre penalidades como buen soldado de Jesucristo (v. 3).   Penalidades: sufrir males o dolores junto con alguien mas.  A nadie le gusta sufrir.   Cuando venga la adversidad, 1 Pedro 4:12 nos recuerda,  Amados, no os sorprendáis del fuego de prueba que os ha sobrevenido, como si alguna cosa extraña os aconteciese.    No debe haber ningún tipo de sorpresa en nosotros al venir la adversidad mas bien, respondamos con madurez sin enojo o reclamo alguno al Señor.  Y también el que lucha como atleta, no es coronado si no lucha legítimamente (v. 5).  Como todos sabemos la prueba antidoping se hace para comprobar que el atleta no ha consumido ninguna sustancia prohibida. Así que, sí se puede competir ilegamente.  Luchar legítimamente es respetar las reglas del juego y no hacer trampas  en la competencia.  En la vida cristiana podemos luchar ilegalmente haciendo uso acciones que no agradan al Señor.  Respetemos las reglas espirituales como ser la santidad, estudio de la palabra, la oración etc.  El labrador, para participar de los frutos, debe trabajar primero (v. 6).  Todos sabemos lo arduo que es el trabajo de un labrador.  Debe levantarse muy temprano y terminar hasta la puesta del sol.  Debe preparar la tierra, sembrar, podar, regar y cuidar con todo esmero para después  disfrutar de sus frutos.  Así que no es fácil ser un labrador.    Como vemos, estas tres figuras son símbolo de esfuerzo, disciplina, dedicación,  trabajo físico lejos de toda comodidad.  La iglesia de hoy, tristemente hemos caído en eso, nos hemos acomodado.  David Platt en su libro Radical, escribe, Un Jesús que nos consuele y nos dé  prosperidad mientras vivimos nuestro paseo cristiano en el sueño americano.  Estamos moldeando un Jesús a nuestra imagen.   En un cultura impulsada  por el entretenimiento, necesitamos a alguien capaz de cautivar a las multitudes.  Si no tenemos un comunicador carismático, estamos condenados. El libro de los Hechos, describe a los primeros cristianos casi siempre sufriendo, perseguidos pero siempre orando, llenos de poder y testificando del Señor Jesús.   No se describe una iglesia llena de comodidad, ni lujos ni nada por el estilo.  Sin embargo trastornaron al mundo con el poderoso evangelio el cual ha llegado hasta nuestros días.  Así como la iglesia del I siglo, pidamos la manifestación divina del  Todopoderoso Espíritu Santo que nos llene y seamos fuertes en esta sociedad que nos toca vivir, seamos valientes, dedicados y disciplinados llevando el glorioso evangelio de Cristo Jesús.  Bendiciones a todos.       

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