lunes 06 de julio de 2015

Cualidades espirituales de todo buen creyente (2 Timoteo 2:14-26).

Cualidades espirituales de todo buen creyente (2 Timoteo 2:14-26).
Carácter es lo que Dios sabe que soy.  Imagen, o reputación es lo que proyecto y lo que la gente cree que soy.  Cuando vemos la lista de cualidades que todo aspirante al ministerio debe tener, nos damos cuenta que Dios no pide de nosotros talentos, dones espirituales o capacidades.  Mas bien nos hace un llamado a lo que somos o como decimos al principio, el carácter (lo que somos en realidad).  Las iglesia  y diversos ministerios caemos en el grave error de buscar personas que tengan carisma, buenos oradores, talentosos (no estamos en contra de lo descrito) pero nos olvidamos de lo principal, el carácter de la persona.  Irreprensible dice Pablo en 1 Timoteo 3:2, debe ser alguien que no tenga de donde acusarle.  Desde luego, no es llamado a la perfección porque nadie lo es a excepción de Jesucristo.  El Dios de la Biblia no pide que hablemos lenguas, hagamos milagros, sanidades, señales etc.
            La primera cualidad que solicita Pablo es, usar bien la palabra de  verdad (v. 15).  Para ello, debemos procurar con diligencia presentarnos a Dios aprobado, como obrero que no tiene de que avergonzarse.  Debemos hacer todo lo posible en la disciplina del estudio de la palabra de forma seria, sistemática y responsable.  Sin disciplina es difícil lograrlo.  Pablo en los versículos anteriores nos hace un llamado de atención para sufrir penalidades como buen soldado….lucha como atleta, no es coronado si no lucha legítimamente…el labrador, para participar primero de los frutos, debe trabajar primero (v. 3-6).  Las tres figuras empleadas por Pablo, son un llamado a la disciplina, trabajo fuerte, persistente y agotador.  Es lo mismo al pretender ser usado por el Señor cuando ministramos Su Palabra. Usar significa, cortar rectamente o derecho.  Cuando logramos eso, somos aprobados por Dios.  No por los hombres aún cuando nos afanamos a ello, debemos buscar la aprobación divina.
            Dispuestos para toda buena obra (v. 21-22).   Nuestra vida debe ser para honrarle a Él.  Instrumento (ser un vaso noble).  Cuando Pablo es llamado por el Señor, Ananías recibe la orden de ir  porque instrumento escogido me es éste (Hechos 9:15).  Para ellos, debemos tomar la decisión de limpiarnos de estas cosas (v. 19-20,  apartarnos de iniquidad, seamos utensilios de oro y plata).  Debemos ser útiles para el Señor (v. 21).  Útil es algo provechoso o de beneficio, sirve para algo (Mateo 25:14-18, los dos primeros siervos fueron útiles, no así el tercero, ¿con cuál nos identificamos?).    Desde el momento que el Señor nos llama, debemos estar dispuestos para toda buena obra.  Debe haber en nosotros entusiasmo y voluntad para el servicio.  Así mismo, Pablo nos dice, Huye de las pasiones juveniles, y sigue la justicia, la fe, el amor y la paz, con los que de corazón limpio invocan al Señor (v. 22).  La mejor respuesta cuando viene la tentación es huir.
            Finalmente, Pablo nos da una serie de demandas de actitudes ejemplares (v. 24-26).  Porque el siervo del Señor no debe ser contencioso….(v. 24).  Un creyente que hace uso de palabras ofensivas o actitudes violentas deja mucho que desear (1 Timoteo 3:3, no pendenciero).  No busca arreglar las diferencias por medio violentos. Sino amable (v. 24), ser considerado, cordial y cortés que perdona fácilmente las fallas y ofensas de los demás.  Manso y humilde de corazón es el ejemplo que Cristo nos da (Mateo 11:29).  No debe ser grosero ni áspero.  Apto para enseñar (v. 24).  Es deseable que tengamos la habilidad como maestro y para ello, motivación para el estudio (1 Timoteo 4:13, 15, ….ocúpate en la lectura….Ocúpate en ellas, para que tu aprovechamiento sea manifiesto a todos).  Sufrido (v. 24).  Es la capacidad de soportar el mal sin resentimiento alguno, aguantar con paciencia a los que se oponen.  Manso para corregir (v. 25).  Manso es ser dócil, viene de la acción de amansar potros, someter la voluntad del caballo al jinete.  La mansedumbre debe basarse y centrarse en el poder del Señor no en nuestra esfuerzo humano.  Mansedumbre no es sinónimo de:  debilidad, timidez o cobardía.  Es poder puesto bajo control del Espíritu Santo. 

            Vivimos en un mundo demandante, el transmitir el evangelio por medio de nuestro testimonio es mucho mejor cuando nuestra vida la respalda por medio de actitudes espirituales.  Pablo nos describe en este pasaje cualidades que debemos demostrar en nuestro andar diario. Que nuestra vida honre a nuestro buen Dios por medio de actitudes que el apóstol Pablo ha descrito en este pasaje.  Bendiciones a todos. 

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