lunes, 26 de octubre de 2015

Principios bíblicos de cómo darle a Dios (2 Cor. 9:6-8).

Principios bíblicos de cómo darle a Dios (2 Cor. 9:6-8).
Nelson Rockefeller se lamentó de que aunque había hecho muchos millones  no le habían traído felicidad alguna.  La forma cómo administramos nuestras finanzas es una expresión externa de nuestra condición espiritual interna.  No le parece extraño como un billete de $100 parece tan grande cuando se lleva a la iglesia y tan pequeño cuando lo llevamos al centro comercial.  Sabe usted, que de las 38 parábolas de Cristo, 16 nos hablan de dinero.  El NT habla mas del dinero que de la gloria y el infierno juntos.  Se habla 5 veces mas del dinero que la oración.  Hay unos 500 versículos que hablan de la fe y la oración y unos 2000 versículos del dinero y las posesiones materiales (John MacActhur, ¿A quién pertenece el dinero?
            El primer principio a considerar es, ¿cuándo y cómo darle a Dios? (1 Cor. 16:2, Cada primer día de la semana cada uno ponga aparte algo, según haya prosperado….Dos detalles relevantes de este versículo.  Primero, la ofrenda a Dios debe ser sistemática, cada primer día de la semana.  Una de nuestra mayores fallas radican en esto.  Damos esta semana y nos olvidamos de hacerlo tal como lo pide el apóstol y volvemos a dar quizá en unos meses después si es que nos acordamos.  Segundo, la ofrenda debe ser consecuente, según haya prosperado.  La mayoría de nosotros debemos trabajar en este aspecto.  Si Dios nos ha prosperado, así démosle.  La viuda pobre es un buen ejemplo en cómo dar.  Jesús la elogia porque aún en medio de su pobreza, echó todo el sustento que tenía.  El término generoso significa, ser determinado, sin doble ánimo al momento de dar.  Proverbios 11:24 nos dice, Hay quienes reparten, y les añadido más, y hay quienes retienen más de lo que es justo, pero vienen a pobreza.  La tacañería siempre nos llevará a la pobreza en lugar de la esperada riqueza.  Aunque nadie notó la generosidad de la viuda pobre, Cristo sí y él la honra y la elogia por ello.
            El segundo principio, dar con alegría (2 Cor. 9:7, Cada uno dé como propuso en su corazón, no con tristeza, ni por necesidad, porque Dios ama al dador alegre).  Es importante hacer  notar lo que dice la Escritura, dé como propuso.  El darle a Dios debe ser una acción y decisión premeditada no impulsiva u obligatoria.  Así también, no con tristeza (no de mala gana) ni por necesidad (no por obligación) porque Dios ama al dador alegre.  Dar con un corazón entusiasta alegra el corazón de nuestro buen Dios.  Eso mismo modelo encontramos en el AT.  Deuteronomio 16:11 dice, Y te alegrarás delante de Jehová tu Dios….Y te alegrarás en tus fiestas solemnes (Dt. 16:14)…..y estarás verdaderamente alegre (Dt. 16:15)……Y ninguno se presentará delante de Jehová con las manos vacías (Dt. 16:16).  ¿Usted desea ser prosperado?   Proverbios 11:25 nos da la respuesta y el secreto:  El alma generosa será prosperada.  La prosperidad viene como fruto de ser generosos y alegres de corazón al darle a Dios. 
            El tercer principio es dar lo mejor a Dios. En el libro del profeta Malaquías 1:6-8, encontramos un fuerte reclamo de nuestro Dios a la clase sacerdotal y al pueblo en general.  ¿Dónde está mi honra?   ¿dónde está mi temor? Dice Jehová de los ejércitos a vosotros, oh sacerdotes, que menospreciáis mi nombre….En que ofrecéis sobre mi altar pan inmundo…..Y cuando ofrecéis el animal ciego para el sacrificio, ¿no es malo?  Asimismo cuando ofrecéis el cojo o el enfermo, ¿no es malo?...  Honrar es tener en alta estima y considerar con el máximo respeto  y aprecio.  Pablo en Efesios 6:2 nos pide a los hijos, Honrar a sus padres.  Dios nos demanda que le honremos por medio de la calidad de nuestras ofrendas.  Los sacerdotes se hacían los ciegos y no veían la calidad de los animales que el pueblo traía a los sacrificios olvidando que nada escapa el ojo de Dios.  Aún sabiéndolo, los sacerdotes de forma atrevida responden y cuestionan, ¿En qué te hemos deshonrado?  Dios les responde en el v. 8, Y cuando ofrecéis el animal ciego….¿No es malo?.  Asimismo cuando ofrecéis el cojo o el enfermo, ¿no es malo?.  La ley mosaica era muy clara al respecto y exigía animales saludables y sin defecto alguno.  Levítico 22:20-21 dice, Ninguna cosa en que haya defecto ofreceréis, porque no será acepto por vosotros.  Ciego, perniquebrado, mutilado, verrugoso, sarnoso o roñoso, no ofreceréis éstos a Jehová, ni de ellos pondréis ofrenda encendida sobre el altar a Jehová.  Desde luego Dios nos advierte la parte negativa cuando no le damos prioridad al darle a él.  Nuestra intención en ningún momento es infundir temor pero como una moneda que tiene dos caras, hay un lado negativo al no darle a Dios según sus principios.  El profeta Hageo 1:5-7, Meditad bien sobre vuestros caminos.  Sembráis mucho, y recogéis poco, coméis y no saciáis, bebéis, y no quedáis satisfechos, os vestís, y no os calentáis, y el que trabaja a jornal recibe su jornal en saco roto.  Todo esto viene como negligencia y por la falta de responsabilidad en la obra del Señor. Como vemos hay consecuencias la cual es andar siempre en limitaciones no somos prosperados. 

            Finalmente veamos dos hombre con dos actitudes diferentes a los bienes materiales y que ambos tuvieron dos finales eternos muy diferentes.  El publicano Zaqueo demuestra su salvación afectando sus bienes materiales.  Lucas 19:8-9 dice, Entonces Zaqueo, puesto en píe, dijo al Señor:  He aquí, Señor, la mitad de mis bienes doy a los pobres….Jesús le dijo:  Hoy ha venido la salvación a esta casa….. En cambio el joven rico se fue triste y sin la valiosa salvación debido a que no quiso compartir sus bienes que eran muchos por cierto (Lucas 18:22-23).  Dios nos da principios de cómo debemos darle.  Seamos obedientes a esos principios y los frutos los veremos.  Honremos al Señor con nuestros bienes (Prov. 3:9-10).   Bendiciones a todos.    

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