lunes, 30 de noviembre de 2015

Un acercamiento a la problemática del divorcio y cómo evitarlo (Mateo 19:1-8).

Un acercamiento a la problemática del divorcio y cómo evitarlo (Mateo 19:1-8).
Hablar del divorcio es tocar un tema de mucha actualidad, controversia y que no deja de crear conflictos de opinión.  Sin duda alguna como iglesia y como hijos de Dios, es importante cultivar un estilo de pensamiento que sea bíblico a la problemática familiar y del divorcio en particular.  Debemos estar conscientes y seguros, que la meta de Satanás es destruir el matrimonio (es el diseño de Dios).  ¿Cómo lo hace?  Sencillamente atacando al diseño de Dios por medio de matrimonios del mismos sexo y el divorcio entre otros.  Según las estadísticas 7 años es el promedio de duración en los matrimonios en la actualidad.  El 75% de divorciados vuelven a casarse.  El 45% de los hijos superan satisfactoriamente el divorcio de sus padres.  Tristemente el divorcio hoy día es más frecuente.  En los inicios de los años 1900 el porcentaje era apenas del 1% hoy es del 50%.
            El matrimonio es un pacto o compromiso que hacemos con Dios y nuestros cónyuge hasta que la muerte nos separe.    Dios, voz autorizada sobre el matrimonio dice en Malaquías 2:16, Porque Jehová Dios de Israel ha dicho que él aborrece el repudio (el divorcio).  Es interesante el relato en Mateo 19:1-9 donde los fariseos intentando ponerle una trampa a Jesús le preguntan, ¿Es lícito al hombre repudiar a su mujer por cualquier cosa? (v. 3). En sí la pregunta viene con mala intención y así cuestionar la respuesta de Jesús.   En ese tiempo habían dos posiciones al respecto a las razones del porque del divorcio.  Una  era que cualquier cosa se refería a la infidelidad conyugal.   La otra era que cualquier cosa  se refería a algo que no le agradase al marido era suficiente para el divorcio.  La respuesta de Jesús no satisfizo a los fariseos y contraatacan afirmando, ¿Por qué, pues, mandó Moisés dar carta de divorcio, y repudiarla? (v. 7).  Jesús da tres respuestas:  Por la dureza de sus corazones, Moisés lo permitió, mas al principio no fue así  (el divorcio nunca fue la voluntad de Dios)….Y yo os digo que cualquiera que repudia a su mujer, salvo por causa de fornicación….(v. 8-9).   La infidelidad conyugal era una salida forzada para el divorcio.  Moisés lo permitió no lo ordenó, son dos cosas diferentes.  Pablo en 1 Cor. 7:13, 15 da otra razón de permitir el divorcio.  Y si una mujer tiene marido que no sea creyente, y él consciente en vivir con ella, no lo abandone….Pero si el incrédulo se separa, sepárese, pues no está el hermano o la hermana sujeto a servidumbre en semejante caso,  sino que a paz nos llamó Dios.     Aquí es cuando se da el caso que uno de los dos es creyente el otro no y éste último no desea seguir la relación matrimonial.  Pablo no obliga al creyente a conservar la relación en esas condiciones.  El divorcio nunca es deseable pero si se mantendrá la relación deberá ser en un ambiente de paz, armonía y amor.  
            ¿Cómo evitar el divorcio y desde luego mantener el matrimonio en buenas condiciones?  Proverbios 24:3 nos da una serie de pautas,  Con sabiduría se edificará la casa, y con prudencia se afirmará.    Edificar es construir.  Edificamos nuestro matrimonio en base a nuestras relaciones interpersonales con nuestro cónyuge.  La forma cómo reaccionamos diariamente condiciona nuestro ambiente familiar.  Proverbios 27:15 dice,  Gotera continua en tiempo de lluvia, y la mujer rencillosa, son semejantes.  El capítulo 15:17 agrega, Mejor es la comida de legumbres donde hay amor que de buey engordado donde hay odio.  La importancia de edificar nuestro matrimonio en base a buenas relaciones interpersonales.  Desde luego las malas actitudes nos conducen a malas relaciones.
            Sabiduría, dice Proverbios 1:7, El principio de la sabiduría es el temor de Jehová.  Sabiduría es saber cómo aplicar los principios bíblicos al diario vivir.  Proverbios 14:1 recuerda, La mujer sabia edifica su casa….12:4, La mujer virtuosa es corona de su marido, mas la mala, como carcoma en sus huesos.  Desde luego que el esposo tiene una aportación valiosa siendo un hombre, padre y esposo lleno de sabiduría.  Las demandas para el hombre casado hoy día son altas y nos exigen un esfuerzo para ser buenos modelos a seguir.  Si permitimos que nuestro buen Dios nos llene de sabiduría nuestras responsabilidades las cumpliremos con mayor éxito.
            Prudencia, es la capacidad de pensar, ante ciertos acontecimientos o actividades, sobre los riesgos  posibles que estos conllevan.  Un matrimonio prudente, distingue y discierne lo que está bien y lo que no.  Mateo 7:24-25 describe un hombre prudente,  Cualquiera, pues, que me oye estas palabras, y las hace, le compararé a un hombre prudente, que edificó su casa sobre la roca.  Descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y golpearon contra aquella casa, y no cayó, porque estaba fundada sobre la roca.  La comprensión mutua viene acompañada de la prudencia.
            Afirmar, es poner cimientos, es colocar firme una cosa.  Debemos afianzar nuestro matrimonio sobre la roca que es Cristo.  Salmos 127:1-2 nos dice,  Si Jehová no edificare la casa, en vano trabajan los que la edifican…Por demás es que os levantéis de madrugada….Es en vano todo el esfuerzo humano si Dios no está presente en nuestras vidas y familias.  Es importante poner un fundamento firme, seguro, estable y permanente en nuestros hogares.  Vayamos a la Biblia, la palabra de Dios sigue siendo nuestra norma de fe y conducta por siempre.   

            La Biblia no dice de cómo encontrar quien Dios ha escogido para ser nuestro cónyuge, pero sí nos da principios de cómo vivir con la persona que hemos elegido.  Esos principios están en Su palabra.  Recordemos que el matrimonio es un pacto con Dios y nuestro cónyuge hasta que la muerte nos separe. Digamos no al divorcio.   Bendiciones a todos. 

lunes, 23 de noviembre de 2015

Las actitudes lo determinan todo (Robert Jeffress, Cambie sus actitudes, p. 7-18).

Las actitudes lo determinan todo (Robert Jeffress, Cambie sus actitudes, p. 7-18).
La actitud lo determina todo.  ¡Qué asombroso!  Con la tecnología disponible para hacer los diagnósticos de los pacientes,  los médicos afirman que existe una variable que no se puede ser medida, y que sin embargo, tiene el mas profundo impacto en la longevidad de las personas:  la actitud del paciente.    Una vida transformada es el resultado que se espera de un cristiano, y el cambio de actitudes es la clave para lograr esto.  Los teólogos dicen que hay tres tipos de cambios que ocurren en la vida del creyente:  un cambio posicional, un cambio progresivo y un cambio permanente.
            El primero ocurre al momento en que confiamos en Cristo Jesús para el perdón de nuestros pecados.  La Biblia dice en 1 Juan 3:14,  Nosotros sabemos que hemos pasado de muerte a vida….El término  teológico de este cambio es justificación,  palabra legal que describe un cambio en nuestra posición delante de Dios y que culmina en el momento en que ponemos nuestra fe en Jesucristo.  Nadie puede estar mas justificado que cuando se convierte en cristiano.  Un cambio permanente espera a los cristianos cuando mueren, la glorificación.  Este término se refiere al intercambio que habrá entre nuestros viejos cuerpos y los nuevos que estarán libres de enfermedad, corrupción y muerte (1 Cor. 15:50-52).  Aparte de eso, existe otro tipo de cambio que debe estar realizándose en cada cristiano.   Es una transformación progresiva que comienza al momento en que se convierte en cristiano y continúa hasta el día que muere.  La preocupación del Señor es que los creyentes lleguen a tener el carácter de Cristo (Romanos 8:29).  La idea de Dios en cuanto a nuestro bien es hacer que todas las circunstancias de la vida nos moldeen a la imagen de su Hijo.  El propósito soberano de Dios es hacernos a la imagen de su Hijo.   Sin embargo, nosotros podemos decidir si queremos cooperar con él en el progreso.  Podemos permitir que las circunstancias de la vida nos fortalezcan o nos destruyan.  El factor determinante entonces, es nuestra actitud. 
            Una buena definición de esta palabra es:  la actitud es nuestra respuesta emocional y mental a las circunstancias de la vida.  Es la disposición del ánimo manifestada en alguna forma.  Tal vez no podamos cambiar la mayoría de nuestras circunstancias, pero sí podemos cambiar de actitud.  Recordemos que si cambiamos de actitud podemos cambiar nuestra forma de ver la vida.  Veamos a continuación algunos principios básicos que nos ayudan a entender la importancia de las actitudes:
            1.  Nosotros escogemos nuestras actitudes (Fil. 4:4, 11).  Hay personas pesimistas que de deliberadamente deciden responder negativamente a todas las circunstancias.  Pero así también hay otras que pueden ver la misma situación y decidir apreciarla en forma positiva. 
            2.  El medio influye en nuestras emociones:  en gran medida, éstas son moldeadas por elementos externos:  lo que leemos, observamos, escuchamos y pensamos.  El problema mas frecuente que se encuentra al momento de aconsejar es la depresión.  Las actitudes son influidas no sólo por lo que leemos u observamos , sino también por quienes nos rodean. 
            3.  Nuestras actitudes afectan nuestras relaciones:  todos tenemos relaciones que necesitan mejorarse, con nuestro cónyuge, hijos, amigos, compañeros de trabajo, hermanos de  la iglesia.  ¿Sabía usted que la Biblia dice que las malas actitudes son el principal motivo de conflictos en las relaciones?  (Santiago 4:1).  La principal fuente de problemas es el egoísmo.  Siempre que se juntan dos o más personas decididas a salirse con la suya, habrá conflicto, ya sea en el hogar, el trabajo o la iglesia.  ¿Cuál es la solución al problema?  Es cambiar de actitud (Fil. 2:4-7).
            4.  Nuestras actitudes son causa y efecto de un comportamiento correcto:  es fácil ver los pensamientos correctos producen el comportamiento adecuado.  Proverbios 23: 7 dice,   Porque cual es su pensamiento en su corazón, tal es él. También es verdad que las acciones correctas producen actitudes adecuadas.  El Señor orienta a Caín después del sacrificio ofrecido que si bien hacía, empezaría a sentirse bien .  Las buenas acciones producen buenas actitudes.  Un grave problema de nuestra sociedad actual es que vivimos orientados hacia las emociones.  Si se siente bien, hágalo, si no se siente bien, no lo haga.  Algunos se divorcian porque ya no sienten nada por su cónyuge. Algunos renuncian a su empleo porque no se sienten realizados. Otros dejen de asistir a la iglesia porque no sienten el Espíritu.  Dios dijo a Caín que la clave para tener buenos sentimientos es hacer buenas acciones. 

            Es interesante que nuestras actitudes pueden alargar nuestra vida.  Norman Coussins, autor del libro Biología de la Esperanza, observa que el cerebro es la glándula más prolífica del cuerpo humano.  Es capaz de activar tanto secreciones curativas, como venenos mortales del cuerpo, todo dependiendo de nuestra actitud.  Todos experimentamos muy variadas circunstancias a los largo de nuestra vida, pero hay una que es común a todos, el pecado.  El pecado es la falta de conformidad con la ley o el carácter de Dios.  La Biblia afirma que todos somos culpables de esto.  Es importante cambiar nuestra actitud frente al pecado.  Para ello tengamos un sincero arrepentimiento, eso agrada a Dios.  Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad (1 Juan 1:9).  Así que cambiemos de actitud, cambiemos de vida y nuestro destino será eterno con Cristo.  Bendiciones a todos. 

domingo, 15 de noviembre de 2015

Promovamos el estímulo unos con otros (Romanos 12:14-21).

Promovamos el estímulo unos con otros (Romanos 12:14-21).
La iglesia debe ser como una clínica del alma donde todos podemos encontrar consuelo y estímulo para nuestras vidas.  Estímulo es:  fortalecer, dar ánimo, estar junto a la otra persona.  Estimular es ofrecer palabras de ánimo. Es el amor de Dios en acción.  Es inyectar valentía en la otra persona.  ¿Quiénes necesitan estímulo?  A decir verdad, todos lo necesitamos mas de alguna vez en la vida.  Gálatas 6:2 nos dice, Sobrellevad los unos las cargas de los otros.  Sobrellevad, es el esfuerzo de ayudar con paciencia y resistencia.  Las cargas son aquellas dificultades que todos tenemos y que no son fáciles de resolver por nuestros propios medios.  Aquí entra en acción la solidaridad o ayuda nuestra.  Las palabras pueden:  motivar, alentar, consolar, fortalecer, sanar heridas, inspirar, fomentar el perdón, el arrepentimiento, la restauración y reconciliación etc. 
            Romanos 12 nos ofrece una serie de principios que nos sirven y orientan para estimularnos unos con otros.  Por razones de espacio veremos algunos.  El primero es bendiciendo no maldiciendo (v. 14).  Bendecir viene de dos términos, buena y palabra.  Bendecir es hablar bien de alguien.  Para ello recordemos lo expresado anteriormente, las palabras juegan un papel importantísimo.  Proverbios 12:18 dice,  Hay hombres cuyas palabras son como golpes de espada, mas la lengua de los sabios es medicina.  La TLA (traducción lenguaje actual) dice así:  El que habla sin pensar hiere como un cuchillo, pero el que habla sabiamente sabe sanar la herida.  Nuestra realidad es que muchas veces nuestras palabras son ásperas y las decimos a propósito.  Lucas 6:45 dice, porque de la abundancia del corazón habla la boca.  Que nuestras palabras sirvan para bendecir  a los demás en lo que decimos no lo contrario.  Así que tengamos siempre en mente el poder de nuestras palabras y el impacto que pueden tener en los demás.
            Segundo, solidaridad con los demás (v. 15, Gozaos con los que se gozan, llorad con los que lloran).   Solidaridad es apoyo incondicional a la causa o intereses ajenos, especialmente en situaciones comprometidas o difíciles.  En este versículo, Pablo nos indica de dos formas cómo podemos mostrar solidaridad.  Gozaos con los que se gozan.  Es disfrutar el éxito o gozo ajeno.  Vivimos en un mundo competitivo donde hemos caído en la envidia y cuando nos damos cuenta que a otros les está yendo bien, no lo disfrutamos.   La iglesia como cuerpo de Cristo somos llamados a identificarnos con los demás (1 Cor. 12:25-26, para que no haya desavenencia (desunión) en el cuerpo, sino que los miembros todos se preocupen los unos por los otros.  De manera que sin un miembro padece (sufre),  todos los miembros se duelen con él, y si un miembro recibe honra, todos los miembros con él se gozan (disfrutan).  De manera gráfica se nos muestra cómo debemos mostrar la solidaridad unos con otros.  La segunda parte del versículo dice, llorad con los que lloran.  Es identificarse con el dolor ajeno y mostrarnos compasivos.  Un llamado a la compasión por aquellos que lo están pasando muy mal.  Jesús lloró (Juan 11:35) cuando vio el dolor de Marta y María hermanas cuando su hermano Lázaro había muerto.  Mateo 5:7 nos dice, Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia. 
            Tercero, procurando lo bueno con los demás (v. 17, No paguéis a nadie mal por mal, procurad lo bueno delante de toso los hombres.  Es un llamado urgente a decir no a la venganza.  Es cuando respondemos al daño  u ofensa recibida.  La Biblia condena y prohíbe la venganza.  Romanos 12:19 dice, No os venguéis vosotros mismos….sino dejad lugar a la ira de Dios, porque escrito está:  Mía es la venganza, yo pagaré.  Jesús es nuestro mejor modelo de no ser vengativo (2 Pedro 2:22-23).  En el AT José es sin duda el mejor ejemplo cuando no toma venganza ni ningún tipo de represalia contra sus hermanos a pesar del gran daño que le hicieron al venderle a unos mercaderes y separarlo de su padre, demás familiares y el hogar.  Busquemos hacer el bien, procurad es intentar, lograr un fin u objetivo, considerar de antemano, buscar por adelantado.  Bien es los justo, lo correcto, lo valioso, lo virtuoso, lo sano, lo útil etc. 

            Finalmente, estando en paz con los demás (v. 18,  Si es posible, en cuanto dependa de vosotros, estad en paz con todos los hombres).  Si es posible, nos indica que no siempre será posible.  Sin embargo somos responsables que sea la otra parte la causante de la falta de posibilidad no nosotros.  Abraham fue un hombre de paz y lo demuestra cuando sus siervo pelean contra los siervos de su sobrino Lot (Gn 13:8, No haya ahora altercado entre nosotros dos, entre mis pastores y los tuyos, porque somos hermanos).   Somos bienaventurados cuando promovemos la paz (Mateo 5:9).  En un mundo tan lleno de conflictos, que los hijos de Dios seamos conocidos por ser instrumentos de la paz del Señor.  Por lo tanto, procuremos hacer buen uso de nuestros labios animándonos unos con otros.  Seamos personas solidarias unos con otros.  Procuremos la paz y fomentémosla.   Dios les bendiga. 

jueves, 12 de noviembre de 2015

José se da a conocer a sus hermanos Génesis 45

José se da a conocer a sus hermanos
Génesis 45
Introducción:
         Uno de los capítulos más conmovedores de la Biblia es justamente Génesis 45.  José demuestra ser un personaje sumamente especial.  El conocido pastor y escritor Charles Swindoll en su libro sobre la vida de José nos dice:
         1.  ¿Por qué fue José considerado grande?  ¿Por qué ronda en el Espíritu de Dios sobre su vida más que sobre la de cualquier otra persona en el libro de Génesis, incluyendo a Abraham?
         2.  José desde luego no era sobrehumano.  Jamás caminó sobre el agua.   Jamás hizo un milagro.  Nunca estuvo, sin duda alguna, libre de problemas.   Interpretó algunos sueños, pero no hizo profecías formidables.  Tampoco jamás escribió ninguna parte de las Sagradas Escrituras.
         3.  Su historia ocupa más espacio que Adán, Noé, Abraham, Isaac y aún mas que su propio padre Jacob.  Aunque fue terriblemente maltratado, estuvo muy por encima de todas las reacciones tan comunes como la ira, resentimiento y la venganza.  Aquí está uno que deliberadamente decidió pasar por encima las faltas injustas, sobreponerse a enormes obstáculos, y servir como modelo de una virtud que se está perdiendo vertiginosamente en estos tiempos de hostilidad:   el perdón. 
         4.  José fue grande por su fe en Dios, que se manifestó en una actitud magnánima hacia los demás y por su magnífica actitud frente a las dificultades.  Una fe fuerte lleva a una buena actitud.
         5.  Alguien dijo:  La evidencia final de la grandeza radica en ser capaz de soportar un trato desdeñoso sin guardar resentimiento.  José pasó esa prueba exitosamente. 
I.   José se da a conocer a sus hermanos, llora y los besa (v. 1-15).
       a.  Yo soy José (v. 1-4).  Después de haber les hecho pasar algunas pruebas, José no puede contenerse y ordena que salgan todos y queda únicamente con sus hermanos.  Entonces se dio a llorar a gritos….Y dijo José a sus hermanos:  Yo soy José….Y sus hermanos no pudieron responderle, porque estaban turbados delante de él. 
                  1.  Los hermanos de José reaccionan como si es un sueño con mal gusto.
                  2.  Pregunta por su padre.
                  3.  José se identifica como vuestro hermano, el que vendisteis para Egipto.
         b.  José demuestra desde el primer momento su perdón (v. 5-8):
                  1.  Les pide no tener tristeza alguna (v. 5).  Desde luego que al mismo tiempo de estar tristes deben estar sumamente preocupados por todo lo que le hicieron años atrás. 
                  2.    No les acusa de ningún mal recibido (v. 5):  Ni os pese de haberme vendido acá. 
                  3.  José tiene una perspectiva divina (v. 5-8):  José es un hombre transformado por el poder de Dios.  Veamos su enfoque hacia sus hermanos:  para preservación de vida me envió Dios delante de vosotros (v. 5)….Dios me envió delante de vosotros (v. 7)….Así, pues, no me enviasteis acá vosotros, sino Dios….(v. 8).  José calma sus hermanos no culpándoles de todo lo sucedido y haciéndoles saber que todo fue plan de Dios no de ellos.  Dios mismo planificó el futuro de sus vidas.  Ustedes quizá pensaron hacerme mal pero Dios usó todo ello en bendición (Romanos 8:28). 
                  4.  El perdón es una acción que debe distinguir a todo cristiano.  Perdonamos en base al perdón que ya hemos recibido en Cristo (Ef. 4:32, Antes sed benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como Dios también os perdonó a vosotros en Cristo).  El perdón refleja el carácter de Dios. 
         c.  José pide a sus hermanos trasladarse a Egipto con su padre (v. 9-15):  Lleno de emoción, José invita a sus hermanos trasladarse a Egipto y traer a su padre con ellos:
                  1.  Les hace ver su nueva y privilegiada posición en Egipto (v. 9):  Dios me ha puesto por señor de todo Egipto, ven a mí, no te detengas.
                  2.  Les asigna dónde vivirán (v. 10):   Habitarás en la tierra de Gosén….
                  3.  Demuestra su amor por sus hermanos (v. 12-15):  Y besó a todos sus hermanos, y lloró sobre ellos, y después sus hermanos hablaron con él.
II.  Faraón invita a José traer su familia a Egipto (v. 16-28).
       a.  Faraón se identifica con José y le pide traer su familia a Egipto (v. 16-20):  Dios mismo usa a Faraón para que la familia de Jacob se mude a Egipto y disfrute de toda su riqueza.  Hermoso ejemplo del cuidado divino para sus hijos.
         b.  Jacob recibe las buenas noticias (v. 20-28):
                  1.  José les provee de todo lo necesario para el regreso (v. 21-25).
                  2.  Los hijos de Jacob comparten tan maravillosas noticias a su padre (v. 26-28).  Y el corazón de Jacob se afligió, porque no les creía (v. 26).   No sabemos la edad de Jacob.  De cierto ya era un hombre adulto y creemos que esas noticias eran demasiado fuertes para su edad.  Viendo Jacob los carros que José enviaba para llevarlo, su espíritu revivió.  Entonces dijo Israel:  Basta, José mi hijo vive todavía, iré, y le veré antes que yo muera (v. 27-28). 
CONCLUSIONES:
         1.  José nos muestra cómo debe ser el perdón:  olvidar toda ofensa recibida.
         2.  Dios tarda pero no olvida.
         3.  Nada en la vida del cristiano sucede por casualidad, Dios tiene todo en sus manos.
         4.  Aprendamos de José a caminar en fe y aprendamos a cambiar nuestras malas actitudes.