lunes 23 de noviembre de 2015

Las actitudes lo determinan todo (Robert Jeffress, Cambie sus actitudes, p. 7-18).

Las actitudes lo determinan todo (Robert Jeffress, Cambie sus actitudes, p. 7-18).
La actitud lo determina todo.  ¡Qué asombroso!  Con la tecnología disponible para hacer los diagnósticos de los pacientes,  los médicos afirman que existe una variable que no se puede ser medida, y que sin embargo, tiene el mas profundo impacto en la longevidad de las personas:  la actitud del paciente.    Una vida transformada es el resultado que se espera de un cristiano, y el cambio de actitudes es la clave para lograr esto.  Los teólogos dicen que hay tres tipos de cambios que ocurren en la vida del creyente:  un cambio posicional, un cambio progresivo y un cambio permanente.
            El primero ocurre al momento en que confiamos en Cristo Jesús para el perdón de nuestros pecados.  La Biblia dice en 1 Juan 3:14,  Nosotros sabemos que hemos pasado de muerte a vida….El término  teológico de este cambio es justificación,  palabra legal que describe un cambio en nuestra posición delante de Dios y que culmina en el momento en que ponemos nuestra fe en Jesucristo.  Nadie puede estar mas justificado que cuando se convierte en cristiano.  Un cambio permanente espera a los cristianos cuando mueren, la glorificación.  Este término se refiere al intercambio que habrá entre nuestros viejos cuerpos y los nuevos que estarán libres de enfermedad, corrupción y muerte (1 Cor. 15:50-52).  Aparte de eso, existe otro tipo de cambio que debe estar realizándose en cada cristiano.   Es una transformación progresiva que comienza al momento en que se convierte en cristiano y continúa hasta el día que muere.  La preocupación del Señor es que los creyentes lleguen a tener el carácter de Cristo (Romanos 8:29).  La idea de Dios en cuanto a nuestro bien es hacer que todas las circunstancias de la vida nos moldeen a la imagen de su Hijo.  El propósito soberano de Dios es hacernos a la imagen de su Hijo.   Sin embargo, nosotros podemos decidir si queremos cooperar con él en el progreso.  Podemos permitir que las circunstancias de la vida nos fortalezcan o nos destruyan.  El factor determinante entonces, es nuestra actitud. 
            Una buena definición de esta palabra es:  la actitud es nuestra respuesta emocional y mental a las circunstancias de la vida.  Es la disposición del ánimo manifestada en alguna forma.  Tal vez no podamos cambiar la mayoría de nuestras circunstancias, pero sí podemos cambiar de actitud.  Recordemos que si cambiamos de actitud podemos cambiar nuestra forma de ver la vida.  Veamos a continuación algunos principios básicos que nos ayudan a entender la importancia de las actitudes:
            1.  Nosotros escogemos nuestras actitudes (Fil. 4:4, 11).  Hay personas pesimistas que de deliberadamente deciden responder negativamente a todas las circunstancias.  Pero así también hay otras que pueden ver la misma situación y decidir apreciarla en forma positiva. 
            2.  El medio influye en nuestras emociones:  en gran medida, éstas son moldeadas por elementos externos:  lo que leemos, observamos, escuchamos y pensamos.  El problema mas frecuente que se encuentra al momento de aconsejar es la depresión.  Las actitudes son influidas no sólo por lo que leemos u observamos , sino también por quienes nos rodean. 
            3.  Nuestras actitudes afectan nuestras relaciones:  todos tenemos relaciones que necesitan mejorarse, con nuestro cónyuge, hijos, amigos, compañeros de trabajo, hermanos de  la iglesia.  ¿Sabía usted que la Biblia dice que las malas actitudes son el principal motivo de conflictos en las relaciones?  (Santiago 4:1).  La principal fuente de problemas es el egoísmo.  Siempre que se juntan dos o más personas decididas a salirse con la suya, habrá conflicto, ya sea en el hogar, el trabajo o la iglesia.  ¿Cuál es la solución al problema?  Es cambiar de actitud (Fil. 2:4-7).
            4.  Nuestras actitudes son causa y efecto de un comportamiento correcto:  es fácil ver los pensamientos correctos producen el comportamiento adecuado.  Proverbios 23: 7 dice,   Porque cual es su pensamiento en su corazón, tal es él. También es verdad que las acciones correctas producen actitudes adecuadas.  El Señor orienta a Caín después del sacrificio ofrecido que si bien hacía, empezaría a sentirse bien .  Las buenas acciones producen buenas actitudes.  Un grave problema de nuestra sociedad actual es que vivimos orientados hacia las emociones.  Si se siente bien, hágalo, si no se siente bien, no lo haga.  Algunos se divorcian porque ya no sienten nada por su cónyuge. Algunos renuncian a su empleo porque no se sienten realizados. Otros dejen de asistir a la iglesia porque no sienten el Espíritu.  Dios dijo a Caín que la clave para tener buenos sentimientos es hacer buenas acciones. 

            Es interesante que nuestras actitudes pueden alargar nuestra vida.  Norman Coussins, autor del libro Biología de la Esperanza, observa que el cerebro es la glándula más prolífica del cuerpo humano.  Es capaz de activar tanto secreciones curativas, como venenos mortales del cuerpo, todo dependiendo de nuestra actitud.  Todos experimentamos muy variadas circunstancias a los largo de nuestra vida, pero hay una que es común a todos, el pecado.  El pecado es la falta de conformidad con la ley o el carácter de Dios.  La Biblia afirma que todos somos culpables de esto.  Es importante cambiar nuestra actitud frente al pecado.  Para ello tengamos un sincero arrepentimiento, eso agrada a Dios.  Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad (1 Juan 1:9).  Así que cambiemos de actitud, cambiemos de vida y nuestro destino será eterno con Cristo.  Bendiciones a todos. 

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