domingo 15 de noviembre de 2015

Promovamos el estímulo unos con otros (Romanos 12:14-21).

Promovamos el estímulo unos con otros (Romanos 12:14-21).
La iglesia debe ser como una clínica del alma donde todos podemos encontrar consuelo y estímulo para nuestras vidas.  Estímulo es:  fortalecer, dar ánimo, estar junto a la otra persona.  Estimular es ofrecer palabras de ánimo. Es el amor de Dios en acción.  Es inyectar valentía en la otra persona.  ¿Quiénes necesitan estímulo?  A decir verdad, todos lo necesitamos mas de alguna vez en la vida.  Gálatas 6:2 nos dice, Sobrellevad los unos las cargas de los otros.  Sobrellevad, es el esfuerzo de ayudar con paciencia y resistencia.  Las cargas son aquellas dificultades que todos tenemos y que no son fáciles de resolver por nuestros propios medios.  Aquí entra en acción la solidaridad o ayuda nuestra.  Las palabras pueden:  motivar, alentar, consolar, fortalecer, sanar heridas, inspirar, fomentar el perdón, el arrepentimiento, la restauración y reconciliación etc. 
            Romanos 12 nos ofrece una serie de principios que nos sirven y orientan para estimularnos unos con otros.  Por razones de espacio veremos algunos.  El primero es bendiciendo no maldiciendo (v. 14).  Bendecir viene de dos términos, buena y palabra.  Bendecir es hablar bien de alguien.  Para ello recordemos lo expresado anteriormente, las palabras juegan un papel importantísimo.  Proverbios 12:18 dice,  Hay hombres cuyas palabras son como golpes de espada, mas la lengua de los sabios es medicina.  La TLA (traducción lenguaje actual) dice así:  El que habla sin pensar hiere como un cuchillo, pero el que habla sabiamente sabe sanar la herida.  Nuestra realidad es que muchas veces nuestras palabras son ásperas y las decimos a propósito.  Lucas 6:45 dice, porque de la abundancia del corazón habla la boca.  Que nuestras palabras sirvan para bendecir  a los demás en lo que decimos no lo contrario.  Así que tengamos siempre en mente el poder de nuestras palabras y el impacto que pueden tener en los demás.
            Segundo, solidaridad con los demás (v. 15, Gozaos con los que se gozan, llorad con los que lloran).   Solidaridad es apoyo incondicional a la causa o intereses ajenos, especialmente en situaciones comprometidas o difíciles.  En este versículo, Pablo nos indica de dos formas cómo podemos mostrar solidaridad.  Gozaos con los que se gozan.  Es disfrutar el éxito o gozo ajeno.  Vivimos en un mundo competitivo donde hemos caído en la envidia y cuando nos damos cuenta que a otros les está yendo bien, no lo disfrutamos.   La iglesia como cuerpo de Cristo somos llamados a identificarnos con los demás (1 Cor. 12:25-26, para que no haya desavenencia (desunión) en el cuerpo, sino que los miembros todos se preocupen los unos por los otros.  De manera que sin un miembro padece (sufre),  todos los miembros se duelen con él, y si un miembro recibe honra, todos los miembros con él se gozan (disfrutan).  De manera gráfica se nos muestra cómo debemos mostrar la solidaridad unos con otros.  La segunda parte del versículo dice, llorad con los que lloran.  Es identificarse con el dolor ajeno y mostrarnos compasivos.  Un llamado a la compasión por aquellos que lo están pasando muy mal.  Jesús lloró (Juan 11:35) cuando vio el dolor de Marta y María hermanas cuando su hermano Lázaro había muerto.  Mateo 5:7 nos dice, Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia. 
            Tercero, procurando lo bueno con los demás (v. 17, No paguéis a nadie mal por mal, procurad lo bueno delante de toso los hombres.  Es un llamado urgente a decir no a la venganza.  Es cuando respondemos al daño  u ofensa recibida.  La Biblia condena y prohíbe la venganza.  Romanos 12:19 dice, No os venguéis vosotros mismos….sino dejad lugar a la ira de Dios, porque escrito está:  Mía es la venganza, yo pagaré.  Jesús es nuestro mejor modelo de no ser vengativo (2 Pedro 2:22-23).  En el AT José es sin duda el mejor ejemplo cuando no toma venganza ni ningún tipo de represalia contra sus hermanos a pesar del gran daño que le hicieron al venderle a unos mercaderes y separarlo de su padre, demás familiares y el hogar.  Busquemos hacer el bien, procurad es intentar, lograr un fin u objetivo, considerar de antemano, buscar por adelantado.  Bien es los justo, lo correcto, lo valioso, lo virtuoso, lo sano, lo útil etc. 

            Finalmente, estando en paz con los demás (v. 18,  Si es posible, en cuanto dependa de vosotros, estad en paz con todos los hombres).  Si es posible, nos indica que no siempre será posible.  Sin embargo somos responsables que sea la otra parte la causante de la falta de posibilidad no nosotros.  Abraham fue un hombre de paz y lo demuestra cuando sus siervo pelean contra los siervos de su sobrino Lot (Gn 13:8, No haya ahora altercado entre nosotros dos, entre mis pastores y los tuyos, porque somos hermanos).   Somos bienaventurados cuando promovemos la paz (Mateo 5:9).  En un mundo tan lleno de conflictos, que los hijos de Dios seamos conocidos por ser instrumentos de la paz del Señor.  Por lo tanto, procuremos hacer buen uso de nuestros labios animándonos unos con otros.  Seamos personas solidarias unos con otros.  Procuremos la paz y fomentémosla.   Dios les bendiga. 

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