lunes 28 de diciembre de 2015

Qué nos enseña la oración de Jabes? (1 Crónicas 4:9-10).

¿Qué nos enseña la oración de Jabes?  (1 Crónicas 4:9-10).
A pocas horas que estemos recibiendo un nuevo año, cada uno de nosotros podemos estar llenos de sentimientos encontrados.  Por un lado extrañando seres queridos que no están con nosotros o por no haber hecho realidad planes o proyectos.  Por otro lado, con la incertidumbre de qué nos traerán los próximos 365 días del año nuevo.  Creemos que la pequeña oración de Jabes, nos enseña grandes cosas.  Este hombre con un origen según la misma palabra nos dice, vino al mundo con dolor para su madre.  De ahí su nombre significa dolor o el que causa dolor.  Como sabemos, en tiempos bíblicos, el nombre estaba muy ligado a lo que los padres consideraban sería su futuro.
            Un conocido escritor dice, si hemos tenido dificultades en la vida esto no nos obliga a vivir limitadamente.  No permitamos que el enemigo de nuestras vidas nos meta eso en la cabeza.  Jabes vino al mundo quizá en condiciones adversas pero Dios le llevó a lugares de honor.   ¿Qué pidió Jabes y qué nos enseña su oración?
            Jabes pidió abundante bendición divina, E invocó Jabes al Dios de Israel, diciendo: ¡Oh, si me dieras bendición…Es sumamente interesante que en el idioma hebreo se añade la expresión:  en verdad….la oración sería:  ¡Oh si me dieras bendición en verdad….Jabes nos enseña a orar con convicción, fe y seguridad.  Jabes, estaba seguro y creía fervorosamente que Dios le tendría nuevos retos y mejores cosas en su vida de adulto.  Santiago 1:17 nos dice, Toda buena dádiva, y todo don perfecto desciende de lo alto, del Padre de las luces, en el cual no hay mudanza, ni sombra de variación.  Bendición es el favor sobrenatural que viene únicamente de nuestro buen Dios.  Proverbios 10:22 nos recuerda, La bendición de Dios es la que enriquece, y no añade tristeza con ella.  Jabes dejó en las manos de Dios que decidiera cuáles serían esas bendiciones así también cuándo, cuáles, cómo y dónde.  En este sentido debemos aprender a depender de la voluntad de Dios.  Pongamos nuestros planes y proyectos del próximo año en las manos de Dios y que Él los bendiga sobremanera. Nuestro futuro será diferente y mucho mejor con la bendición sobrenatural de nuestro buen Dios.
            Segundo, nos enseña a pedir ensanchamiento divino,  y ensancharás mi territorio.   ¿De qué está hablando Jabes?  Jabes está pidiendo prosperidad.  La tierra es sinónimo de poder y riqueza.   Sin embargo, la tierra también es sinónimo de tener más oportunidades en la vida.  Lucas 12:15-21,  describe la parábola del rico insensato que tenía una mentalidad avarienta (egoísta).  Así es el que hace para sí tesoros, y no es rico para con Dios (v. 21).  Si Dios nos ha bendecido con bienes materiales ¿qué estamos haciendo con ellos?  Jesús nos hace una profunda reflexión en esta parábola del trágico fin de un hombre que quizá había ganado con honestidad todo lo logrado.  Tenía maravillosos planes para su futuro.  El problema está que este hombre no tenía a Dios en sus planes.  Tenía una mentalidad egoísta.  Todos sus planes se derrumban y tiene un fin trágico e inesperado.  Permitamos que nuestro Dios haga uso de lo que él nos ha dado y no solo pensemos en nuestras necesidades.  Apoyemos Su obra.  Seamos instrumentos para Su gloria y extendamos el Reino de Dios hasta lo último de la tierra.  Seamos actores y no solamente espectadores. 
            Tercero, nos enseña a pedir poder divino, y si tu mano estuviere conmigo.  Jabes entendió muy bien que necesitaba el poder divino para realizar sus planes.  Jesús en Juan 15:5 nos recuerda,  separados de mi, nada podéis hacer.  Todos necesitamos y debemos pedir el toque de la grandeza de Dios.  Cuando Dios comienza a ensanchar nuestros planes es importante tener en mente que Dios no nos está haciendo grandes sino mas bien es que Dios nos está mostrando su grandeza.  Si Dios nos ha mostrado su grandeza ¿cómo hemos reaccionado a ello?  El rey Nabucodonosor es un mal ejemplo a seguir.  Daniel 4:29-37 describe su orgullo y vanidad como también el castigo divino debido a ello.  En el v. 30 exclama, ¡Qué grande es Babilonia!  ¡Yo fui quien la hizo grande y hermosa, para mostrar mi poder a todo el mundo!  (TLA).  Las consecuencias no se hacen esperar.  Dios mismo le castiga quitándole el reino y haciendo que su mente retroceda volviéndose como un animal, El reino ha sido quitado de ti, y de entre los hombres te arrojarán, y con las bestias del campo será tu habitación, y como a los bueyes te apacentarán…hasta que reconozcas que el Altísimo tiene el dominio en el reino de los hombres, y lo da a quien él quiere, v. 31-32).  Así mismo vemos el otro lado de la moneda en la persona de Juan el bautista.  El evangelio de Juan 1:19-27 relata el diálogo entre él y una comisión integrada por sacerdotes y levitas a preguntarle quién era él.  Juan pudo haber respondido sencillamente que era primo del Cordero de Dios el Mesías prometido.  Sin embargo a pesar de ellos dijo, Yo no soy el Cristo…yo no soy digno de desatar la correa del calzado (v. 19, 27).  Juan sabía que su ministerio se debía al poder de Dios únicamente.  Jesús honró la vida de Juan afirmando, Entre los que nacen de mujer no se ha levantado otro mayor que Juan el bautista….(Mateo 11:11).  Jesús nos indica,  aprended de mi, que soy manso y humilde de corazón (Mateo 11:29).  Hemos pedido y recibido poder de Dios, démosle gloria a Él.

            Finalmente, Jabes nos enseña a pedir protección divina, y me libraras del mal.  Tenemos un enemigo que no duerme y que siempre está listo hacernos daño.  1 Pedro 5:8 dice, Estén siempre atentos y listos para lo que venga, pues su enemigo. El diablo, anda buscando a quien destruir, ¡Hasta parece un león hambriento!  (TLA).  Un buen consejo para todos, sepamos manejar los éxitos.  Un buen motivo de fracaso en el ministerio es el mal uso de la fama.  Decimos popularmente que las alturas marean.  Sepamos manejar la fama y nos dejemos engañas por el diablo y nos llenemos nuestra mente de vanidad.  Así también pidamos la protección divina para ser  valientes en enfrentar las adversidades de la vida.  No caigamos en el desánimo, quejas, murmuraciones y lamentos.  Sepamos vivir siendo fuertes con lo que venga o estemos viviendo.  La oración de Jabes termina así, Y le otorgó Dios lo que pidió (v. 10).  ¡Maravilloso!   ¿Cuál es nuestra petición para el año 2016?  Para Dios no hay nada imposible y así como a Jabes, sea nuestra misma experiencia, Dios nos otorgó lo que le pedimos.  Bendiciones a todos y un bendecido año 2016 con la presencia divina a favor nuestro.  ¡Amén!

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