lunes 26 de diciembre de 2016

Permanecer en Cristo para llevar fruto (Juan 15:1-10).

Permanecer en Cristo para llevar fruto (Juan 15:1-10).
A pocas horas de finalizar e iniciar un nuevo año es una valiosa ocasión para que cada uno de nosotros  hagamos un examen interior, ¿cómo ha sido nuestra vida y compromiso este año por finalizar y qué decisiones haremos para el nuevo por iniciar?  Juan 15 es parte de una sección que inicia en el capítulo 13 con la cena pascual y finaliza en el capítulo 18.  Son por así decirlo, las últimas horas de Jesús con sus discípulos.  Sus palabras como su mensaje son profundas.  En el pasaje citado arriba, Jesús repite la expresión permanecer.  Esto significa quedarse, continuar, íntima unión dinámica en este caso con Cristo.  Al inicio preguntamos cómo ha sido nuestro compromiso en la obra del Señor.  Agregamos, ¿es qué somos genuinos hijos de Dios?  Pablo en 2 Cor. 13:5 dice, Examinaos a vosotros mismos si estáis en la fe.  Como pastor, soy responsable que cada miembro del CCF, motivarles a un compromiso genuino en la obra de Dios.  Que nuestra prioridad sea Dios en nuestras vidas.  Sin embargo, en la vida espiritual cada uno es responsable de examinarse si somos o no hijos de Dios.    Llevar fruto es la demanda de Cristo a nosotros.  ¿Cómo hacerlo?
            El verbo permanecer, se repite en los primeros 10 versículos unas 10 veces. Así que, es el tema central en este pasaje.  Permanecer en Cristo es sencillamente evidencia de nuestra salvación.  En el proceso de permanecer en Cristo, somos protegidos por Dios pero al mismo tiempo, nuestra fe será probada.  En su primera carta 1:5-7, Pedro nos dice:  que sois guardados por el poder de Dios mediante la fe, para alcanzar la salvación que está preparada para ser manifestada en el tiempo postrero.  En lo cual vosotros os alegráis, aunque ahora por un poco de tiempo, si es necesario, tengáis que ser afligidos en diversas pruebas, para que sometida a prueba vuestra fe, mucho más preciosa que el oro, el cual aunque perecedero se prueba con fuego, sea hallada en alabanza, gloria y honra cuando sea manifestado Jesucristo.  Una vida limpia es fundamental para llevar fruto (v. 3, Ya vosotros estáis limpios por la palabra que os he hablado).  Ese proceso en jardinería se llama podar (recortar ramas improductivas para incrementar frutos).  ¿Qué aspectos de nuestra vid debe Dios podar?: malos  pensamientos, vidas afanadas, egoísmo, malas palabras, celos, falta de compromiso, envidias etc.  Estar unidos a Cristo es fundamental para llevar fruto.  Nuevamente en la jardinería, cuando se poda una rama, con el tiempo esa rama se secará porque ya no recibe la savia del tronco.  Esta rama ha quedado sin vida y obviamente no lleva fruto. Jesús nos dice en el v. 4, Como el pámpano no puede llevar fruto por sí mismo, si no permanece en la vida, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí.  Así que, hay una obligación de permanecer ligado a Cristo y llevar fruto.  Las ramas dan fruto en virtud a su unión con el tronco principal.
            Como ramas ligadas a Cristo, la vida verdadera, tenemos beneficios de esa unión.  Primero, el v. 2 dice, Todo pámpano que en mi no lleva fruto, lo quitará.  La vida cristiana sin fruto es una contradicción.  Dios Padre en su misericordia ha distribuido talentos de acuerdo a nuestras capacidades (Mateo 25:15).  ¡Nadie puede afirmar no haber recibido nada!.  Lo que Jesús nos dice en Juan 15:2, debe servir de reflexión en nosotros. Nos referimos a nuestra conversión a Cristo.  Una verdad es que no todos los que asistimos a la iglesia somos hijos de Dios.  Mateo 7:20-21 dice, Así que, por sus frutos los conoceréis.  No todo el que me dice:  Señor, Señor entrarán en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos.  Desde luego, nadie está en la capacidad de afirmar quién es verdadero cristiano y quién no.  La Biblia nos da pautas. Por sus frutos los conoceréis dice Jesús.  La parábola del trigo y la cizaña descrita por Jesús en Mateo 13:24-30 es una ilustración del esfuerzo de Satanás por engañar a la iglesia infiltrando sus hijos y mezclarlos con los hijos de Dios.  No por el hecho de haber echado fuera demonios o haber profetizado nos garantiza entrar en el reino de Dios.  Mateo 7:22 lo dice, Muchos me dirán en aquel día:  Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros?  Así que, este tipo de muestras de poder no impresionan al Señor y aunque estas personas confían en sus poderes, en muchos casos (no todos desde luego) no son auténticos o genuinos. 

            Llevar fruto, mas fruto…..mucho fruto (v. 2, 8).  Debe haber una progresión  de productividad. Ese es el deseo del corazón de Dios.  Seamos productivos.  ¿Dónde nos ubicamos?  ¿Sin fruto?  Pues dejemos al Padre celestial nos pode todo aquello en nosotros no permite llevar mucho fruto.  En Mateo 25:24 describe algunas de las justificaciones del siervo malo y negligente.  Este hombre no aceptó su negligencia y justificó su pereza culpando a su amo de su falta de productividad.  Estar conectados a la vid verdadera, nos capacita llevar mas y mucho fruto.  Por ejemplo, ¿cuándo fue la última vez que le hablamos de Cristo a alguien y se haya convertido?  Otro beneficio de permanecer en Cristo es que nuestras oraciones tendrán respuestas.  Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que queréis, y os será hecho (v. 7).  Esto nos enseña que la obediencia siempre trae frutos en beneficio nuestro.  Finalmente, disfrutaremos del gozo del Señor.  Estas cosas os he hablado, para que mi gozo esté en vosotros, y vuestros gozo sea cumplido (v. 11).  El gozo es fruto del ES (Gál. 5:22).  El gozo es un estado de satisfacción independientemente de las circunstancias externas.  El gozo viene como resultado de la fe, confianza y paz que viene de permanecer en Cristo.  Juan 15, describe los últimos  momentos de Jesús con sus discípulos antes de morir en la cruz del Calvario. Fueron palabras y exhortaciones especiales para ellos.  Estamos a pocas horas de finalizar e iniciar un nuevo año.  ¿Qué decisiones tomares para llevar mucho fruto?  Recordemos la exhortación de Jesús:  …el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto, porque separados de mí, nada podéis hacer (v. 5). ¡Feliz año 2017, permaneciendo en Cristo!

lunes 19 de diciembre de 2016

Tú dejaste tu trono por mi (Lucas 2:1-20).

Tú dejaste tu trono por mi (Lucas 2:1-20). 
Tú dejaste tu trono y corona por mi.  Al venir a Belén a nacer.  Mas a ti no fue dado el entrar al mesón.  Y en pesebre te hicieron nacer……Tú viniste, Señor, con tu gran bendición, para dar libertad y salud.  Mas con odio y desprecio te hicieron morir, aunque vieron tu amor y virtud. 
            ¿Cómo pudo Cristo dejar un lugar tan perfecto, lleno de gloria y adoración?  Fue por mi…..1 Juan 3:16 afirma, En esto hemos conocido el amor, en que él puso su vida por nosotros.  El modelo del amor bíblico, lo encontramos en Cristo:  es un amor de entrega, sacrificio y servicio.  Estamos en la época de navidad, ¿cuál debe ser nuestra actitud y motivación ante esta fiesta?  Podemos celebrarla en medio del consumismo que el comercio nos empuja.  Los regalos son casi una obligación, el preparar mucha comida, el consumo del alcohol, el árbol con sus luces y sin olvidar a Papá Noel que ha venido a reemplazar la figura de Cristo.  Pero también podemos tener una actitud reflexiva donde reflexionamos por qué celebrar y cómo celebrar esta fiesta.  Cuando nos vamos al texto bíblico y cómo se describe el nacimiento de Jesús, nada tiene que ver en cómo el mundo celebra tal acontecimiento.  Es de mantener un balance en el mismo.  Estamos de acuerdo que la Biblia no menciona fechas sobre este acontecimiento.  Poco a poco, se han ido agregando elementos extrabíblicos que se han impuesto a la narración bíblica.  Es ahí donde el creyente genuino, debe mantener el balance adecuado y no dejarse engañar o confundir en cómo celebrar esta fiesta y cómo debe impactar nuestra manera de vivir. 
            Primero, Tú dejaste tu trono por mi y nos trajiste paz y promover relaciones entre los hombres (Lucas 2:14, ¡Gloria a Dios en las alturas, y en la tierra paz, buena voluntad para con los hombres! ).  La venida de Cristo tiene beneficios para toda la humanidad.  Los ángeles anuncian paz en la tierra….Debido al pecado de la humanidad, hubo enemistad con Dios.  Cristo con su muerte y resurrección nos ha reconciliado con Dios Padre.  Romanos 5:10 nos dice, Porque si siendo enemigos, fuimos reconciliados con Dios, por la muerte de su Hijo, mucho mas, estando reconciliados, seremos salvos por su vida.  Reconciliar es:  restablecimiento de relaciones, amistad, volver a unirse.  Es dejar atrás el enfrentamiento u ofensa recibida.  Esa paz o reconciliación que ahora disfrutamos debemos practicarla entre nuestro prójimo.
            Segundo, Tú dejaste tu trono por mi, y nos demandas promover la reconciliación entre nosotros (Mateo 5:23-24, Por tanto, si traes tu ofrenda al altar, y allí te acuerdas de que tu hermano tiene algo contra ti, deja allí tu ofrenda delante del altar, y anda reconcíliate primero con tu hermano, y entonces ven y presenta tu ofrenda).  Un conocido autor dice que nuestras relaciones interpersonales reflejan nuestra relación con Dios. Juan en su primera carta 4.20-21 nos recuerda, Si alguno dice:  Yo amo a Dios, y aborrece a su hermano, es mentiroso,  Pues el que no ama a su hermano a quien ha visto, ¿cómo puede amar a Dios a quien no ha visto?  Y nosotros tenemos este mandamiento de él:  El que ama a Dios, ame también a su hermano.  Es nuestra comunión con Dios lo que provee el contenido para la verdadera comunión entre nosotros los creyentes.  No tengo una buena relación o comunión con Dios si no puedo llevarme bien con mi prójimo.  Deja allí tu ofrenda delante el altar, y anda reconcíliate primero con tu hermano, y entonces ven y presenta tu ofrenda.  Con ello, Jesús nos dice que primero está nuestras relaciones interpersonales.  Que nuestras relaciones interpersonales reflejan nuestra relación con Dios y si no estamos obedeciendo lo anterior no podemos afirmar que estamos bien con Dios.  Así que, llevarnos bien entre nosotros, refleja nuestra relación con Dios.  Esta época de Navidad, debe ser un tiempo de reflexión cómo nos hemos llevado con los demás.  Salmos 133:1, dice:  ¡Mirad cuán bueno y cuán delicioso es habitar los hermanos juntos en armonía…..Porque allí envía Jehová bendición y vida eterna. 

            Y tercero, deberes a cumplir con los demás (Romanos 12:16-21).  Veamos por lo menos tres deberes que usted y yo debemos mostrar con nuestro prójimo.  Unánimes entre vosotros,  no altivos….(v. 16).  La humildad es una virtud poco apreciada, poco valorada y poco anhelada.  Para la cultura griega, ser humilde era sinónimo de débil y despreciable.  Hoy día es triste y penoso cuando en medio de la iglesia se promueve el culto a la personalidad del líder de turno (eso es contrario al espíritu de humildad que la Biblia enseña). Jesús es nuestro mejor modelo de humildad. Aprended de mi. Que soy manso y humilde de corazón….(Mateo 11:29), Pablo agrega en Filipenses,  Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús, el cual siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres….se humilló, haciéndose obediente hasta la muerte….(Fil. 2:5-8). No paguéis a nadie mal por mal, procurad lo bueno delante de todos los hombres (v. 17).  Navidad es una época que nos recuerda hacer el bien a los demás.  Eso es contrario a la ley del talión  (Éx. 21:24).  Esta era una ley con un principio jurídico retributiva en el que la norma imponía un castigo al daño recibido.  De esa manera se obtenía la reciprocidad.  Este principio jurídico queda sin efecto cuando Jesús legisla una nueva ley.  Mateo 5:38-39 nos dice, Oísteis que fue dicho:  Ojo por ojo, y diente por diente.  Pero yo os digo….Procurad, significa, de antemano, buscar por adelantado, esfuerzo para obtener algo.  El buen samaritano es un buen ejemplo de alguien que procura cómo hacer el bien a los demás (Lucas 10:31-35).  Seamos vencedores haciendo el bien.  Pablo en Romanos 12:21 nos recuerda, No seas vencido de lo malo, sino vence con el bien el mal (v. 21).  No permitamos que el mal o daño recibido nos venza y nos deje abrumados.  No permitamos que nuestra propia maldad nos venza y reaccionemos haciendo daño a los demás.  Tengamos la capacidad de vencer nuestra propia maldad haciendo el bien a los otros.  Ese espíritu debe permanecer en nosotros a través de los 365 días del año.  La última estrofa del himno citado al inicio dice:  Alabanzas sublimes los cielos darán, cuando vengas glorioso de allí.  Y tu voz en las nubes dirá:  ven a mí, que hay lugar junto a mí para ti.  Navidad, es una época de reflexión espiritual donde debemos promover lazos de paz, reconciliación y perdón con aquel que nos hizo daño.  ¡Feliz Navidad para todos!   

lunes 12 de diciembre de 2016

Gobernando bien su casa (Mateo 7:24-27).

Gobernando bien su casa (Mateo 7:24-27).
A pocos días de terminar el año 2016, es un buen momento de hacer reflexión como ha sido, qué errores hemos cometido y qué ajustes debemos hacer para mejorar.  Debemos saber, mientras sigamos haciendo lo mismo no esperamos diferentes resultados en nuestra vida familiar.  Jesús nos advierte que mientras la Palabra de Dios sea el fundamento de nuestra vida familiar, podremos sostenernos a pesar de los vientos o ríos que vengan.  Si la Palabra es nuestro fundamento de la vida familiar, la sociedad y la iglesia misma será fuerte.  Lo contrario, será una familia, sociedad y por ende la iglesia será débil.  La grave crisis familiar de hoy día, se debe sencillamente a que hemos dado la espalda a Dios, Su Palabra y Su diseño al matrimonio.  Veamos algunos datos interesantes:
            1.  Hasta 1960, no había películas con restricciones ni malas palabras en la tv ni la radio.  No hubo bares con mujeres semidesnudas ni tiendas con artículos sexuales.  Ni centros de masajes. 
            2.  No existía el movimiento pro derechos de los homosexuales.  La oración y la lectura bíblica eran permitidas en las escuelas. 
            3.  Después de 1960, el divorcio ha subido al grado de estar en 50%.  Las escuelas debe pagar unos $600 millones de dólares por reparaciones de vandalismo. 
            4.  En junio de 1962, la Corte Suprema de Justicia de USA, declaró inconstitucional elevar oraciones en las escuelas.  Sencillamente, hemos sacado a Dios de nuestras escuelas.  ¿Qué ha sucedido después de ello?  Antes de 1962, en 208 años de fundación de este país, hubo un total de 76 tiroteos con víctimas fatales.  Desde 1962 a la fecha, ha habido 97 tiroteos con un promedio de 2.66 muertes en su mayoría niños.  Los resultados son obvios.  Le hemos dado la espalda a Dios y estamos pagando los resultados. 
            ¿Cómo podemos gobernar bien nuestra casa?  Primero, debemos darle prioridad a nuestro hogar (1 Timoteo 3:4-5).  Aunque el contexto del pasaje se refiere a los requisitos para el optar al liderazgo de la iglesia, no podemos negar que su aplicación es general para todo creyente.  Gobernar se refiere a presidir, tener autoridad sobre.  Bien es de forma excelente, hermoso.  Cuidar es el mismo verbo usado en Lucas 10:34-35 cuando se refiere a la parábola del buen samaritano y la forma cómo el samaritano cuidó de la persona que fue agredida por ladrones.  Nuestra verdadera prueba de fuego para todo padre de familia está en su propia hogar.  ¿Quién está gobernando la casa hoy día?  Somos los padres quienes debemos dar las pautas en el hogar qué hacer y cuando hacerlo.  Lamentablemente los papales han cambiado.  Son los hijos que han tomado la autoridad en casa.  La agenda familiar hoy se hace en base a las actividad y compromisos de los niños.  No estamos en contra que nuestros niños se desarrollen o que no les pongamos la atención debida. Nos referimos sencillamente que no son ellos que deben darle dirección a la familia sino los padres. El sacerdote Elí sirvió como tal por 40 años.  Fue descartado, no por hacer mal su ministerio sino por no hacer bien su función como padre y no ejercer la disciplina adecuada con sus hijos (1 Samuel 2:22-24, 3:12-13).
            Segunda, algunas instrucciones bíblicas para ellas (1 Pedro 3:2-4).  En esta sección, el apóstol Pedro, da una serie de recomendaciones para toda esposa.  Veamos en orden que dice Pedro a ellas:
            1.  Vida equilibrada:  se refiere a la reacción (v. 2):  considerando vuestra conducta casta y respetuosa.  ¿Qué tipo de testimonio está dando a su esposo?  No se trata de estarle recitando versículos bíblicos a él todo el día.  Es mas bien a tener una conducta ejemplar.  Considerando, significa, que su esposo quizá le estará observando cómo se conduce, cómo se comporta en casa (no en la iglesia).  Casta es ser honestas y respetuosa que acata las instrucciones.
            2.  Vestimenta (v. 3-4):  Vuestro atavío no sea el externo de peinados ostentoso, de adornos de oro o de vestidos lujosos.   En 1 Timoteo 2:9, Pablo agrega, Asimismo que las mujeres se atavíen con ropa decorosa (orden), con pudor (modestia mezclada con humildad) y modestia (dominio propio, vestirse adecuadamente, no provocativas).  Es un llamado al equilibrio adecuado de los valores.  No es descuidar su vestimenta.  Es vestirse de acuerdo a la ocasión y al lugar.  Los esposo debemos ayudar a ello. 
            3.  Aspecto interno (v. 4):  un espíritu afable y apacible.  Lo importante es la belleza interna sin descuidar lo externo.  El del corazón, ahí está la verdadera belleza de la persona.  Las mejores joyas de una mujer no son de oro.  Espíritu afable es una mujer con fortaleza interior, agradable, dulce, suave en su conversación y trato.  No se altera por cualquier cosa ni se conserva furiosa.  Espíritu apacible, es una mujer tranquila interiormente.  No se perturba ni tampoco perturba a su familia.  Todo lo anterior es de gran valor para Dios. 
            Tercero, instrucciones bíblicas para él.  En el Nuevo Testamento encontramos una serie de recomendaciones para el hombre.  Veamos algunas:
            1.  Ser cabeza de su hogar (Ef. 5:23):  Porque el marido es cabeza de la mujer….así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella (v. 25).  Todo hombre debe entender su posición en la creación y en la familia.  Debemos dar dirección en amor y humildad a la familia.  Ser cabeza es sinónimo de siervo, sustento, servicio etc.  toda esposa no tendrá problema alguno cuando el esposo le ama y recibe buen cuidado de él.  Ejerzamos nuestro sacerdocio en el hogar responsablemente fomentando la vida espiritual en casa. 
            2.  Vivir con ellas sabiamente (1 Pedro 3:7):  detalles a considerar:
                        a.  Vivir con ellas sabiamente:  es tener comprensión y aprecio por su esposa.  Es percibir sus mas íntimos deseos y necesidades.  Sus afanes y anhelos.  Es tener una preocupación constante por su esposa.  Es vivir juntos y en armonía.  Tener un buen juicio en el trato.  Es mantener una conexión espiritual, emocional y física con ella.  Afiancemos su autoestima con palabras halagadoras. Cantares 1:15-16 dice, He aquí que tú eres hermosa, amiga mía, he aquí eres bella, tus ojos como palomas.  He aquí que tú eres hermoso, amado mío, y dulce, nuestro lecho es de flores.  Ocuparse de sus necesidades e interesarse por ella.
                        b.  Un trato preferencial:  dando honor a la mujer como vaso más frágil….para que vuestras oraciones no tengan estorbo. Dar honor es reconocer la importancia que ella tiene en nuestras vidas.  Su valor.  Darle el respeto que ella merece y debe.  Trato de cortesía y caballerosidad.  Al final, somos nosotros los beneficiados cuando cumplimos lo anterior.  Nuestras oraciones no tendrán estorbo. 

            Como hemos visto, Jesús nos advierte que mientras la Palabra de Dios sea el fundamento de nuestra vida familiar, podremos sostenernos a pesar de los vientos o ríos que vengan.  Si la Palabra es nuestro fundamento de la vida familiar, la sociedad y la iglesia misma será fuerte.  Lo contrario, será una familia, sociedad y por ende la iglesia será débil.  Que sea una firme decisión en cada familia.  Eso nos ayudará a gobernar bien nuestra casa. 

lunes 05 de diciembre de 2016

Sacando buenas cosas del corazón (Mateo 12:35-37).
Cuando hablamos del corazón, nos referimos a nuestro miembro que late unas 70 veces por minuto.  Bombea sangre en una tubería de unos 160,000 kilómetros.  Mas bien son dos bombas.  Un lado bombea sangre azulada, color que le viene por los alimentos que ingerimos y del oxígeno.  Esta sangre es bombeada hacia nuestros pulmones donde se deshace del dióxido de carbono y obtiene mas oxígeno.  La segunda bomba recibe nueva sangre y la bombea hacia nuestro sistema.  Hay muchas cosas que pueden ser dañinas para nuestro corazón.  La ansiedad, el uso del cigarro, alimentos llenos de grasa, el alcohol, las emociones fuertes etc.  Así que la alimentación sana , tener emociones bajo control y el ejercicio balanceado nos ayudan a tener un corazón sano.
            El pulpo,  animal marino  posee tres corazones.  Uno se encarga de bombear la sangre oxigenada al cuerpo, los otros dos llevan la sangre sin oxígeno a las branquias (órganos respiratorios).  La razón del porque tres corazones, es debido a la gran actividad física a la que se ve sometido,  ya que es un gran nadador y predador en constante movimiento.
            Cuando la Biblia habla del corazón del hombre, se refiere a la parte interna de él.  Es lo que tenemos dentro y lo que realmente somos.   Es el asiento de nuestras emociones.  Marcos 7:21-23 nos dice:   Porque del corazón de los hombres, salen los malos pensamientos, los adulterios, las fornicaciones, los homicidios, los hurtos, las avaricias, las maldades, las lascivias, la envidia, la maledicencia, la soberbia, la insensatez.  Todas estas maldades de dentro salen, y contamina el hombre. 
            Lo primero que debemos sacar de nuestro corazón son palabras que edifican (Mateo 12:35-36).  El hombre bueno, del buen tesoro del corazón saca buenas cosas….Mas yo os digo que de toda palabra ociosa que hablen los hombres, de ella darán cuenta en el día del juicio.  La palabra bueno significa, excelencia, agradable, bondadoso etc.  Jesús nos afirma que cuando hay cosas buenas dentro de nuestro corazón, lo demostraremos por medio de nuestra lengua expresando buenas palabras.  Jesús nos advierte, de toda palabra ociosa (inútil, sin propósito, negativas, sin fruto) que hablen los hombres, de ella darán cuenta en el día del juicio.  Así que, usted y yo somos responsables de lo que decimos y cómo lo decimos. Nuestra manera de hablar delata lo que tenemos dentro del corazón.  Lucas  6:45 dice, El hombre bueno, del buen tesoro de su corazón saca lo bueno, y el hombre malo, del mal tesoro de su corazón saca lo malo, porque de la abundancia del corazón habla la boca.  Hay una serie de retos en cuanto al buen uso de la lengua:
            1.  Hablar para edificar (Col. 4:6):  Sea vuestra palabra siempre con gracia, sazonada con sal, para que sepáis cómo debéis responder a cada uno.  Nuestra manera de hablar debe ser correcta siempre.  Seamos cuidadosos en lo que decimos y cómo lo decimos.
            2.  Tener una lengua amable (Prov. 31:28):  Se levantan sus hijos y la llaman bienaventurada, y su marido también la alaba.  La mayoría de nuestros problemas familiares y conyugales pueden solucionarse con una lengua amable.  Prov. 15:1 nos recuerda, La blanda respuesta quita la ira, mas la palabra áspera hace subir el furor. 
            Segundo, debemos amar (1 Cor. 13:4-5).  El amor es sufrido, es benigno, el amor no tiene envidia, el amor no es jactancioso, no se envanece, no es indecoroso, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor.  Veamos lo que no es el amor, no es envidioso.  Envidia es la tristeza o enojo que experimentamos cuando deseamos lo que otro tiene.  Es la rivalidad por el éxito, logros y ventajas de los demás.  Santiago 3;16 dice, Porque donde hay celos y contención, allí hay perturbación y toda obra perversa.  Muchas veces la envidia es producto de autoestima.  Nos sentimos inferiores cuando alguien tiene lo que yo deseo.  No es bueno ni saludable la comparación.  1 Pedro 2:1 dice, Desechando, pues, toda….envidias.  La envidia nos roba la paz.  En 1 Samuel 18:8-9 describe la reacción del rey Saúl cuando David regresa a Jerusalén después de haber vencido a Goliat.  El canto de las mujeres no fue de su agrado. Saúl hirió a sus miles, y David a sus diez miles.  Y se enojó Saúl en gran manera, y le desagradó este dicho, y dijo:  A David dieron diez miles, y a mi miles, no le falta mas que el reino.  Y desde aquel día Saúl no miró con buenos ojos a David.  Saúl nunca disfrutó de su posición como rey y se dedicó a perseguir a David todo como producto de la envidia, falta de satisfacción y de seguridad.  Venzamos la envidia amando.  Reconocer nuestra falta.  Arrepintámonos y busquemos el perdón de Dios.  Oremos por esa persona que Dios está bendiciendo por la que nosotros estamos sintiendo envidia.  El amor …..no guarda rencor (v. 5).  Rencor es un sentimiento de odio o antipatía hacia la persona de la cual hemos recibido algún daño.  Es una palabra que no suena agradable.  Una persona libre de rencor, no lleva cuentas de las ofensas recibidas (Mateo 18:21-22).  ¿Qué haremos con las ofensa recibidas o con la persona que nos ha hecho daño?  El pasado no lo podemos cambiar. Así que, no lo  sigamos trayendo al presente (Fil. 3:13-14).  Busquemos la reconciliación y la paz (Mateo 5:23-24, Romanos 12:18, Lev. 19:18).
            Finalmente busquemos el fruto del Espíritu Santo (Gálatas 5:22).  Mas el fruto del Espíritu es….gozo, paz….fe.  Antes que nada, Pablo nos pide en Efesios 5:18, No os embriaguéis con vino, en lo cual hay disolución, antes bien sed llenos del Espíritu.  Como vemos es un mandato cuya traducción sería:  permitan que el ES les controle continuamente. Ser llenos del ES no tiene nada que ver con hablar lenguas.  Si tan solo este versículo fuese una realidad en  nuestras vidas,  la vida misma de la iglesia fuese muy diferente. Veamos los resultados de una vida llena del ES:
            1.  Una vida de alabanza a Dios (Ef. 5:19):  ….alabando al Señor en vuestros corazones. La alabanza como un estilo de vida.
            2.  Una relación conyugal en sujeción mutua (v. 21).
            3.  Caminaremos sujetos al ES (Gálatas 5:16):  Andad en el Espíritu…
            4.  Gozo (v. 22):  alegría espiritual interna no asociada o relacionada con lo exterior.  Podemos estar enfrentando situaciones adversas con gozo (Santiago 1:2). 
            5.  Paz (v. 22):  es la calma o control interior que viene como resultado de la confianza total en Dios a pesar de….En un mundo lleno de conflictos, lo que mas anhelamos es la paz.  Fil. 4:7 dice, Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros  pensamientos en Cristo Jesús.  La paz que viene de Dios la humanidad no la entiende.  Juan 14:27 dice, La paz os dejo, mi paz os doy…

            5.  Fe (v. 22):  es un llamado a ser fieles. Debemos ser personas confiables, dignos de crédito y de fiar.  ¿Somos personas de confianza?  ¿Hemos sido creyentes confiables en lo que Dios nos ha mandado?  Recordar que tarde o temprano daremos cuenta a nuestro Dios (Mateo 25:19, 21, 23).  Así que, uno de nuestros retos para el próximo año, sea el de sacar buenas cosas de nuestro corazón.  Bendiciones a todos.