martes 19 de enero de 2016

La importancia de la fe en la vida del creyente (Hebreos 11:1).

La importancia de la fe en la vida del creyente (Hebreos 11:1).
Cuando hablamos de fe, nos referimos a la virtud cristiana indispensable en la vida del creyente en Cristo.  En el v. 1 de Hebreos menciona dos elementos sobre la fe,  certeza y convicción.  Certeza es asegurar, confianza, seguridad de las cosas.  Convicción es por otro lado, certeza, convencimiento.  La VP describe este mismo versículo así,  tener fe es tener la seguridad de recibir lo que se espera, es estar convencidos de la realidad de cosas que no vemos.  La fe, debe ser una respuesta de todo como un modo de existencia de nuestra vida.  Pablo en Gálatas 2:20 escribe, Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí, y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí.
            La fe es el primer pilar de la vida del creyente.  Hebreos 11:6 lo afirma, sin fe es imposible agradar a Dios.  No podemos vivir nuestra vida cristiana sin fe. Pablo nos dice  en 2 Cor. 5:7, porque por fe andamos, no por vista.  A través de la Biblia encontramos una serie de expresiones de hombres de fe.  Veamos algunos de ellas:
            Moisés (Éxodo 15:2):   Jehová es mi fortaleza y mi cántico, y ha sido mi salvación.  Este es mi Dios, y lo alabaré, Dios de mi padre, y lo enalteceré.
            David (Salmos 18:1-3):  Te amo, oh Jehová, fortaleza mía.  Jehová es roca mía y castillo mío, y mi libertador, Dios mío, fortaleza mía, en él confiaré, mi escudo, y la fuerza de mi salvación, mi alto refugio.  Invocaré a Jehová, quien es digno de ser alabado, y seré salvo de mis enemigos.
            Jeremías (Lamentaciones 3:24):  Mi porción es Jehová, dijo mi alma, por tanto en él esperaré.
            Pablo (1 Timoteo 4:10):  Que por esto mismo trabajamos y sufrimos oprobios, porque esperamos en el Dios viviente, que es el Salvador de todos los hombres, mayormente de los que creen.
            Juan (1 Juan 5:4):  Porque todo lo que es nacido de Dios vence al mundo, y esta es la victoria que ha vencido al mundo, nuestra fe.
            La fe como medio de obediencia, es de importancia central en nuestra vida.  La experiencia de personal de Pablo fue de importancia la fe.  Romanos 1:5 dice, y por quien recibimos la gracia y el apostolado, para la obediencia a la fe en todas las naciones por amor de su nombre.  Pablo respondió al llamado de Dios como obediencia a la fe del Cristo resucitado.  La fe y la obediencia van de la mano, se interrelacionan estrechamente. 
            La fe y la esperanza (Col. 1.4-5):  habiendo oído de vuestra fe en Cristo Jesús, y del amor que tenéis en todos los santos, a causa de la esperanza que os está guardada en los cielos, de la cual ya habéis oído por la palabra verdadera del evangelio.  Cristo es nuestra esperanza de gloria y ello es por nuestra fe y esperanza.  Nuestra esperanza descansa en la fe (Gálatas 5:5, Pues nosotros por el Espíritu aguardamos por la fa la esperanza de la justicia.  La esperanza es una fuente de confianza y poder (2 Cor. 1:9-10).  La esperanza nunca debe ser motivos de vergüenza (Fil. 1.20, Romanos 5:5). 
            Jesús y su poder para aumentar nuestra fe.  A lo largo del ministerio del Señor, los evangelios describen muchos milagros que sirvieron para autenticar su poder divino y que la fe de sus seguidores se fortaleciera.  Veamos algunos de ellos:
            1.  El agua transformada en vino (Juan 2:7-11).  Una boda sirve de marco para el primer milagro revelado por los evangelios.  La falta de vino sí que era un grave problema para una reunión social de importancia como lo era una boda.  Llenad las tinajas (v. 7), fue la orden de Jesús.  No hubo ningún anuncio de palabras mágicas, ni ningún truco barato.  Calladamente hizo uso de su derecho divino y cambió dramáticamente una situación embarazosa en un éxito social para los novios y asistentes.  Este principio de señales hizo Jesús en Caná de Galilea, y se manifestó su gloria, y sus discípulos creyeron en él.  El apóstol Juan resalta que los milagros no eran simples demostraciones de poder, sino que poseían un significado más allá del acto en sí mismo.  Siempre había una enseñanza.
            2.  La sanidad del hijo de un noble (Juan 4:43-54).  Después de haber recorrido un largo trayecto, Jesús llega a Galilea a la ciudad de Capernaum (v. 46).  Allí el hijo de un noble está muy enfermo y necesita ser sanado.  El Señor hace una reflexión para ellos en aquel tiempo y para nosotros hoy día.  Si no vieres señales y prodigios, no creeréis (v. 48).  Los milagros y señales tienen su lugar dentro del ministerio de la iglesia, sin embargo en Marcos 16:17 dice, Y estas señales seguirán a los que creen.  Muchas veces como que queremos forzar a Dios a que haga milagros.  Es importante ubicarnos que no todos tenemos ese don.  1 Cor. 12:29 nos recuerda, ¿Son todos apóstoles?  ¿son todos profetas?, ¿todos maestros?, ¿hacen todos milagros?  Todas las anteriores son preguntas retóricas que se responde con no enfático.  El noble debe ejercer su fe para que su hijo fuese sanado, v. 50 dice, Jesús le dijo:  Vé, tu hijo vive. Y el hombre creyó la palabra que Jesús le dijo…
            3.  Alimentación de cinco mil personas (Juan 6:1-14).  ¿Por qué seguimos al Señor?  según el v. 2, y le seguía gran multitud, porque veían las señales que hacía en los enfermos.  Esta gente le seguía por curiosidad o por recibir un bien de Jesús.  Podemos encontrar motivaciones equivocadas tal como hoy también.  En medio de esta situación surge una necesidad, hay que darle de comer a cinco mil personas.  ¿De dónde sacaremos pan para que coman estos?  Pero esto decía para probarle, porque él sabia lo que había de hacer (v. 5-6).  La pregunta misma era para dar una lección a continuación.  Felipe hizo el cálculo correspondiente, …..Doscientos denarios de pan no bastarían para que cada uno de ellos tomase un poco (v. 7).  Doscientos denarios equivalían a ocho meses de trabajo (no era poco dinero, pero la gente era mucha).  Encuentran un muchacho precavido (v. 9),   ¿qué es esto para tantos?.  Sencillamente no era nada.  La orden del Señor fue clara:….Haced recostad la gente (v. 10).  Dividió al inmenso grupo (Marcos 6:40 aclara,  se recostaron por grupo de ciento en ciento, y de cincuenta en cincuenta).  Jesús delegó en los discípulos para que repartiesen la comida (v. 11, cuanto querían).  El resultado no se hace esperar:  No se desperdicia nada (v. 12, Recoged los pedazos que sobraron, para que no se pierda nada).  El poder de Dios es suficiente para proveer lo necesario (Dt. 8:2-4).  Ellos creyeron en él (v. 14). 

            Como hemos dicho al inicio, la fe es fundamental en la vida del creyente.  Sin fe es imposible agradar a Dios (Hebreos 11:6).  Sigamos siendo hombres y mujeres de fe.   Bendiciones a todos. 

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