lunes 08 de febrero de 2016

Jesús me perdona, sana y me ama (Marcos 2:1-12)

Jesús me perdona, sana y me ama (Marcos 2:1-12)
La iglesia primitiva atribuye este segundo evangelio a Marcos, primo de Bernabé (Col. 4:10).  La mayoría de los exégetas sostienen que éste es el más antiguo de los cuatro evangelios.  La personalidad de Pedro refleja cada una de sus páginas.   Así mismo, describe a Jesús como el Hijo de Dios dándole a sí la Deidad de Jesús el cual vino a dar su vida en rescate por muchos (Marcos 10:45). 
            El pasaje describe a Jesús en su divinidad debido a su poder, capacidad y autoridad en perdonar pecados y sanar enfermedades de manera milagrosa.   Marcos describe que llegó a Capernaum y su llegada despertó entusiasmo E inmediatamente se juntaron muchos, de manera que ya no cabían ni aun en la puerta (v. 2).  Su fama se había extendido sin buscarlo.  Lo que debemos resaltar es que, les predicaba la palabra (v. 2).  Este último detalle es relevante en la iglesia de hoy.  La iglesia no debe olvidar que su llamado es predicar la palabra de Dios.  Pablo en 2 Timoteo 4:2 dentro de las varias recomendaciones que da al joven Timoteo es, que prediques la palabra.  Así también en 1 Timoteo 4.6-7 encontramos,  Si esto enseñas a los hermanos, serás buen ministro de Jesucristo, nutrido con las palabras de la fe y de la buena doctrina que has seguido.  Desecha las fábulas profanas y de viejas….En esto mismo consistió el ministerio de Jesús (Lucas 4:18, El Espíritu del Señor está sobre mí, por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres….). 
            Marcos describe que Jesús perdona pecados (v. 3-5).  Cuatro personas con mucho ingenio y esfuerzo deben tomar una decisión poco convencional. Entonces vinieron a él unos trayendo un paralítico, que era cargado por cuatro.  Y como no podían acercarse a él,  a causa de la multitud, descubrieron el techo de donde estaba, y haciendo una abertura, bajaron el lecho en que yacía el paralítico. Una aplicación para la iglesia es que debemos reflexionar cuando somos muros y no puentes para llevar el evangelio a toda criatura.  Estas personas deben tomar una decisión de subirse hasta el mismo techo de la casa.  El idioma original describe la acción de ellos como destecharon el techo.  La multitud fue un obstáculo al principio para que estas cuatro personas pudiesen llevar al paralítico.  Sin embargo, estas personas demuestran persistencia, fervor, fe en lograr la bendición. Desde luego fue arriesgado pero lograron su cometido.  El corazón de Jesús fue conmovido.  Capto la atención del Señor y ni hubo ninguna reprensión alguna.  Al ver Jesús la fe de ellos, dijo al paralítico:  Hijo, tus pecados te son perdonados (v. 5).  El Señor enfoca primero el problema espiritual.  Y es que así debe ser, primero lo eterno, la salvación y perdón de pecados.  Ese debe ser el énfasis del mensaje de la iglesia en Cristo hay perdón de pecados, salvación y vida eterna. Lo interesante del caso, dentro del auditorio hay un grupo de escribas, los cuales cavilaban en sus corazones:  ¿Por qué habla éste así?  Blasfemias dice.  ¿Quién puede perdonar pecados, sino sólo Dios? (v. 6-7).  Los escribas tienen razón.  Sólo Dios tiene la autoridad y capacidad de perdonar pecados.  Pero ellos cuestionaban y rechazaban que Jesús fuese el Ungido e Hijo de Dios el cual tenía las mismas prerrogativas divinas que Dios Padre (Juan 14:6-10).  
            Seguido al perdón de pecados, Jesús enfoca la necesidad de sanidad en el paralítico.  No sin antes, Jesús demuestra una vez mas su divinidad al saber lo que los escribas tenían en sus pensamientos.  Y conociendo luego Jesús en su espíritu que cavilaban de esta manera dentro de sí mismos, les dijo:…..¿Qué es más fácil, decir al paralítico:  Tus pecados te son perdonados o decirle:  Levántate, toma tu lecho y anda?.  ¿Qué es más fácil?  Un conocido escritor nos dice al respecto.  Sanar el cuerpo le bastó a Jesús una simple orden de parte de su palabra autoritativa (Hebreos 1:3, quien sostiene todas las cosas con la palabra de su poder).  La sanidad del paralítico requirió un solo momento.  Por el contrario, perdonar pecados, requirió la muerte y sufrimiento de Jesús en la cruz del Calvario.  Así que, el perdón de pecados requirió la vida de Jesús.  Jesús demostró autoridad en ambos casos:  perdón de pecados y sanidad del cuerpo.  A ti te digo:  Levántate, toma tu lecho, y vete a tu casa (v. 11).

            Finalmente, Jesús me ama.  Si su palabra era eficaz para sanar, también lo era para perdonar y todo ello se debe sencillamente por amarnos.  Romanos 5:8 dice,  Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aun pecadores, Cristo murió por nosotros.  Su muerte en la cruz del Calvario se debió todo por amor.  El pecado es una enfermedad que nos afecta a todos.  La única medicina eficaz viene a través del amor de Cristo.  Jesús en este pasaje perdonó pecados y sanó un paralítico.  Su poder, autoridad y divinidad de Jesús quedó evidenciada por medio de este maravilloso milagro.  ¿Cuál es nuestra carga de hoy día?  Vengamos donde Jesús y depositemos nuestras cargas en Sus manos.  Hebreos 13:8 afirma,   Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y por lo siglos.  Para él no hay nada imposible.  Bendiciones a todos. 

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