lunes, 30 de mayo de 2016

El Espíritu Santo y su ayuda en los conflictos familiares (Efesios 5:18)

El Espíritu Santo y su ayuda en los conflictos familiares (Efesios 5:18).
En un mundo lleno de conflictos, la familia de hoy  está siendo afectada por conflictos especialmente en lo que respecta a relaciones interpersonales.  Sin duda alguna, mantener buenas relaciones interpersonales a nivel de familia no es nada sencillo ni fácil.  Todos tenemos nuestra propia manera de ver las cosas y agregado a ello, el pecado que hemos heredado es un factor negativo que también afecta nuestras relaciones familiares.  Debido a lo anterior y a muchas situaciones, todos necesitamos la presencia y control del ES en cada una de nuestras vidas.
            Es interesante que Efesios 5:18, sirve de base para la descripción que el apóstol Pablo hace en cuanto a las relaciones familiares.  El contexto inmediato posterior de este pasaje, nos relata cómo deben vivir los cónyuges (Efesios 5:21-33), así también la relación entre hijos y padres (Efesios 6:1-4).  Nos dice Pablo en cuanto a Efesios 5:18, No os embriaguéis con vino, en los cual hay disolución, antes bien sed llenos del Espíritu. Esto es una orden, no es ninguna opción.  La traducción literal sería, permitan estar siendo llenos del Espíritu.  Es una acción en la cual debemos permitirle al ES que tome el control de nuestra vida total.  Emociones, pensamientos, reacciones, nuestra boca etc.  No es cuánto tenemos del ES en nosotros.  Es mas bien, cuánto el ES tiene control de nuestra vida.  Debe ser una decisión constante y diaria.  Pablo en Gálatas 5:16-17 nos dice, Andad en el Espíritu, y no satisfagáis los deseos de la carne.  Porque el deseo de la carne es contra el Espíritu, y el del Espíritu es contra la carne, y éstos se oponen entre sí.  Siempre en Gálatas 5:22-23, Pablo describe el fruto del Espíritu. Ser llenos del Espíritu Santo debe ser un estilo de vida llevada a la práctica por medios de buenas relaciones interpersonales.
            Una buena descripción lo hace Pablo en Efesios 4:22-24.  Primero, despojarse del viejo hombre (v. 22).  Despojarse es renovar, enviar lejos, cortar, separar.  ¿De qué cosas debemos despojarnos? Pablo mismo nos responde: los deseos engañosos. Es todo aquello que no glorifica al Señor. También agrega, y renovaos en el espíritu de vuestra mente (v. 23).  Renovarse es creado de nuevo, vuelto a ajustar, modificar.  El pecado nos ha afectado lo mismo nuestras relaciones familiares.  La mente renovada del creyente, debe ocupar un lugar central en nuestro desarrollo espiritual.  Cada uno de nuestros pensamientos debe ser llevado cautivo a la obediencia de Cristo.  Pablo en 2 Cor. 10:5 nos dice,   refutando argumentos, y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo.  Así también se nos pide en Efesios 4:24,  y vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad.  Vestirse es colocarse un nuevo ropaje.  Nuevo, es enteramente nuevo creado por Dios.  Hecho por completo.  Cuando somos llenos del Espíritu Santo, no tendremos problemas en despojarnos del viejo hombre.  Podremos renovarnos en nuestro espíritu y mente y así mismo, nos vestiremos de un ropaje espiritual enteramente nuevo creado por Dios mismo.
            Deseamos describir algunos frutos de ser llenos del Espíritu Santo mediante una vida práctica por medio de nuestras relaciones familiares.  Primero siendo personas veraces.  Efesios 4:25 dice, Por lo cual desechando la mentira, hablad verdad cada uno con su prójimo, porque somos miembros los unos de los otros.    Tres detalles relevantes en este versículo.  Lo primero, desechar la mentira, es echar fuera lo que es falso.  Lo segundo, hablad verdad, seamos personas veraces.  No a las exageraciones, no a la calumnia, la adulación, traicionar la confianza, no al chisme.  Levítico 19:16 nos recuerda, No andarás chismeando entre tu pueblo.  No atentarás contra la vida de tu prójimo.  Yo Jehová.  Lo tercero, somos miembros los unos de los otros. Cuando somos veraces, nos beneficiamos en la vida conyugal, familiar y en la iglesia misma.  Cuando no lo somos nos afectamos igualmente.  Es un llamado a la confianza mutua.  Otra manera de mostrar frutos del control del ES en la vida familiar es hablar para  edificar y dar gracia a nuestros oyentes (Ef. 4:29, Ninguna palabra corrompida salga de vuestra boca, sino la que sea buena para la necesaria edificación, a fin de dar gracia a los oyentes).  Corrompida es algo que no vale nada.  Es un término empleado cuando las frutas, vegetales y otros alimentos se descomponían.  No al lenguaje sucio en nuestra boca.  Chistes con doble sentido no debe haber en nuestra boca.  Groserías y vulgaridad tampoco lo practiquemos.  Jesús en Mateo 12:35-36 nos recuerda, El hombre bueno, del buen tesoro del corazón saca buenas cosas, y el hombre malo, del mal tesoro saca malas cosas.  Mas yo os digo que de toda palabra ociosa que hablen los hombres, de ellas daremos cuenta en el día del juicio.  Así que debemos ser mas cuidadosos cómo y qué hablamos con nuestros labios.  Debemos hacerlo para edificar y dar gracia a nuestros oyentes.  O sea, que nuestros oyentes se deleiten cuando hablamos. Es decir lo correcto en el momento correcto.  Proverbios 25:11 dice, Manzana de oro con figuras de plata es la palabra dicha como conviene.  Por lo tanto mostramos control del ES cuando nuestro hablar edifica a nuestros oyentes y eso fortalece las relaciones familiares. 

            Pablo en Efesios 4:32 agrega que debemos ser cónyuges con un buen ejemplo a seguir, Antes sed benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como Dios también os perdonó a  vosotros en Cristo.  La benignidad, la misericordia y el perdonarnos unos a otros, es una muestra real y práctica del control del ES en nuestra vida y relaciones familiares.  Una relación matrimonial sin un espíritu de perdón no prosperará.  Proverbios 24:29 dice, Nunca pienses en la venganza, ¡abandona esa idea! (TLA).  Debemos tener presente, en un mundo lleno de conflictos, la familia misma está siendo afectada por conflictos en la familia especialmente en lo que respecta a las relaciones interpersonales.  Todos necesitamos la presencia y control del ES.  Recordemos, sed llenos del Espíritu (Ef. 5:18), eso hará la gran diferencia en nuestras relaciones familiares y conyugales.  Bendiciones a todos. 

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