lunes 29 de agosto de 2016

Vivamos según los principios bíblicos (Santiago 4:1-10).

Vivamos según los principios bíblicos (Santiago 4:1-10).
Cierto escritor escribió:  ¿Por qué Dios no nos lleva inmediatamente al cielo después de confiar en Cristo y no tener que pasar y sufrir por este mundo?  Dios en su omnisciencia sabe porque no lo hace así.  Para muchos, este mundo es maravilloso y desean quedarse aquí eternamente disfrutando de lo que ofrece.  En 1 Pedro 2:11 encontramos lo siguiente:  Amados, yo os ruego como a extranjeros y peregrinos, que os abstengáis de los deseos carnales que batallan contra el alma.  Como hijos de Dios y seguidores de Cristo, debemos tomar la firme decisión de mantenernos alejados de todo aquello que afecte nuestra relación con el Señor.  La iglesia de hoy, tiene enormes retos a enfrentar.  Entre otros: 
            1.  Un enorme crecimiento del misticismo (dogmas, fe o creencia sin fundamento bíblico, hace uso de prácticas que parecen correctas pero no son bíblicas).
            2.  Los valores éticos y morales del mundo nos atraen:  la televisión, el cine, la moda, la música, la baja moralidad con sus mensajes nos confunden y en muchos casos, nos apartan de la fe en Cristo.
            3.  Transmitir la fe a los hijos.  Es todo un reto que como padres tenemos y quizá estemos fallando. 
            En el pasaje arriba citado, el escritor Santiago nos hace ver una serie de demandas para vivir de acuerdo al molde de Dios no del mundo.  El primer principio es un llamado a vivir en paz.  El v. 1, Santiago hace dos preguntas.  Nos habla de guerras y pleitos.  Al hacer un análisis mas profundo de ambos términos, Santiago no está hablando de guerras entre dos ejércitos con tanques, aviones, cañones etc.  Definitivamente no, Santiago se refiere a la problemática de las relaciones interpersonales.  Todos estamos de acuerdo que las relaciones interpersonales son sumamente frágiles y debemos ser muy cuidadosos en mantenerlas lo mas saludable posible.  El escritor nos hace ver, que muchas veces los conflictos vienen debido a nuestras pasiones.  Esta palabra viene del término hedonismo (teoría que establece el placer como fin de la vida.  La felicidad consiste en vivir en continuo placer).  Usted y yo debemos saber, que los placeres del mundo nos alejan de Dios (1 Juan 2:16-17).  La mejor respuesta que podemos dar para disfrutar de la paz de Cristo es una vida de oración sana (Ef. 6:18, 1 Tes. 5:17). 
            Segundo, busquemos la amistad de Dios (v. 4-5). Job 22:21 nos dice, Vuélvete ahora en amistad con él, y tendrás paz, y por ello te vendrá bien.  Abraham es considerado como el padre de la fe pero al mismo tiempo, se la llama amigo de Dios (2 Crónicas 20:7, Isaías 41:8, Santiago 2:23).  Sin duda alguna, es un enorme privilegio ser considerado amigo de Dios.  Por otro lado, el primer rey de Israel, Saúl en 1 Samuel 28:16 recibe una lamentable noticia de parte del profeta Samuel:  ¿Y para qué me preguntas a mí, si Jehová se ha apartado de ti y es tu enemigo?. Desde luego tener enemistades no es aconsejable para nadie.  Ahora imaginémonos tener como enemigo a Dios mismo las consecuencias siempre serán trágicas para esa persona.  Saúl tuvo graves consecuencias por su desobediencia.  Perdió el reino, sus hijos y su propia vida de forma trágica y lamentable.  Santiago nos hace ver claramente que desde el momento que nos volvemos amigos del mundo, nos hacemos enemigos de Dios  (v. 4).  Así que, volvámonos a la  Escritura y veamos todo el bien que Dios como Creador y Salvador por medio de la Persona de Cristo han hecho en beneficio nuestro.  Juan 5:39-40 nos dice, Escudriñad las Escrituras, porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna, y ellas son las que dan testimonio de mí….Así que nuestra mejor decisión es mantener una buena amistad con nuestro Dios por medio de una vida agradable a él.
            Finalmente, busquemos  estar sujetos a Dios (v. 6-10).  La amistad sincera es una relación de doble vía.  1 Juan 3:18 dice, No amemos de palabra ni de lengua, sino de hecho y en verdad.  Santiago describe cómo podemos mostrar nuestra sujeción a Dios:
            a.  Sujeción a Dios (v. 7):  vivimos en medio de una sociedad donde gusta cuestionar la autoridad.  Sujeción es un término militar, es cuando un soldado se pone bajo las órdenes de un superior.  Es rendirse voluntariamente a la autoridad de Dios. 
            b.  Resistir al diablo (v. 7):  resistid al diablo, y huirá de vosotros.  Resistir:  levantarse en contra, oponerse.  Mateo 16:18 dice, …y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella.   Mientras sujetos estemos a la autoridad divina, mas podremos resistir al diablo.  Cada día tenemos una lucha espiritual en la cual debemos vencer (Ef. 6:10-13).    
            c.  Acercaos a Dios (v. 8).  Siempre somos beneficiados cuando nos acercamos a Dios (Salmos 73:28,   Pero en cuanto a mí, el acercarme a Dios es el bien….).  Dios desea tener en nosotros una relación estrecha (Salmos 42:1,   Como el ciervo brama por las corrientes de las aguas, así como clama por ti, oh Dios, el alma mía).  Isaías 29:13,   Dice, pues, el Señor:  Porque este pueblo se acerca a mí con su boca, y con sus labios me honra, pero su corazón está lejos de mí, y su temor de mí no es mas que un mandamiento de hombres que les ha sido enseñado. 
            d.  Limpiad las manos….purificad vuestros corazones (v. 8b):  Para acercarse a Dios, Santiago describe algunos requisitos:  santidad y vida cambiada (v. 9, afligíos, lamentad y llorad es una demostración genuina de un cambio interno, un genuino arrepentimiento).  Isaías 1:15-16 encontramos misma exhortación.  Salmos 18:20, Jehová me ha premiado conforme a mi justicia, conforme a la limpieza de mis manos me ha recompensado.  Es un llamado a inconversos como a creyentes cómo debemos acercarnos a Dios. 
            e.  Humillarse delante del Señor (v. 10):  un llamado a la falsa humildad.   Jesús es nuestro mejor ejemplo de ser un siervo (Fil. 2:3-8).  Salmos 10:17, El deseo de los humildes oíste, oh Jehová, tú dispones su corazón, y haces atento tu  oído.  Sin duda alguna, un buen principio para vivir de acuerdo al principio bíblico es ser humildes (v. 6, 10).  No serlo, es estar en contra del modelo de Cristo (Mateo 11:29, …aprended mí, que soy manso y humilde de corazón….).

            El mundo con sus atractivos no deja de ser una tentación para la vida del cristiano.  Si nos dejamos llevar por esos atractivos, nos alejamos de Dios con sus trágicas consecuencias.  ¿Qué decisión tomaremos? Hagamos frente al diario vivir con sus afanes y atractivos.  Busquemos vivir en paz los unos con los otros.  Busquemos la amistad con nuestro Creador y estar sujetos a su autoridad.  Bendiciones a todos. 

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