lunes 12 de septiembre de 2016

¿Cómo enfrentar la murmuración? (Números 12).

¿Cómo enfrentar la murmuración?  (Números 12).
Es un miembro muy pequeño.  Se jacta de grandes cosas.  ¡Cuán grande bosque enciende un pequeño fuego.  Es un mundo de maldad.  Contamina todo el cuerpo.  Ella misma es inflamada por el infierno.  Es difícil de domar.  Llena de veneno mortal.  Es una fuente que produce agua dulce y amarga.  Esto no debe ser así afirma el escritor Santiago cuando se refiere al mal uso de ese miembro pequeño que todos tenemos y llamamos:  la lengua.
            El pasaje arriba descrito nos habla de un incidente de murmuración (hablar de alguien….generalmente de forma desfavorable, sin que la persona en cuestión esté presente).  La murmuración es sinónimo de difamar (desacreditar a alguien hablando cosas en contra de su buena opinión y reputación).  Cuando hablamos del mal uso de la lengua, no podemos olvidarnos del chisme ( es revelar secretos de alguien a otros con el fin de hacerle ver mal con los demás).  Proverbios 16:28 dice, El hombre perverso levanta contiendas, y el chismoso aparta a  los mejores amigos.  Lo mejor que podemos hacer para evitar el chisme y el hablar mal de los demás lo recomienda Proverbios 26:20, Sin leña se apaga el fuego, y donde no hay chismoso, cesa la contienda.  Todo aquel que se mete el al liderazgo, debe saber que tarde o temprano, con o sin causa será criticado.  La humildad y madurez del líder y de todo cristiano se mide muchas veces en cómo reaccionamos ante la critica.  Así también, cuando la murmuración o crítica tiene fundamento, debemos hacer los ajustes necesarios.
            La murmuración es inevitable. Moisés debe hacer frente esta murmuración del mismo seno familiar (es mas doloroso).  María y Aarón hablaron contra Moisés a causa de la mujer cusita que había tomado, porque él había tomado mujer cusita (v. 1).  Como sabemos, ambos eran los hermanos mayores de Moisés y quizá se creyeron con el derecho de enfrentarle.  Ambos eran líderes importante del pueblo de Israel.  Aarón fue el primer sumo sacerdote y portavoz de su hermano.  María, se le llama profetiza y dirigió el canto de alabanza y gratitud al Señor por haberles liberado de los egipcios y cruzar milagrosamente el mar Rojo (Éxodo 15:20-21).  La murmuración tiene dos connotaciones.  Una familiar, Moisés se había casado con una mujer de tez oscura.  Y otra espiritual, ¿Solamente por Moisés ha hablado Jehová?  ¿No ha hablado también por nosotros?  (v. 2).  Vemos aquí sencillamente un problema de celos ministeriales, los cuales tristemente son muy comunes (1 Cor. 3:3).  Aparentan una preocupación pero con motivos escondidos (Judas 1:16, estos son murmuradores, querellosos, que andan según sus propios deseos…). 
            Otra manera de cómo enfrentar la murmuración es, permitiendo que Dios nos defienda (v. 3-8).  Aquí hay un llamado a la paciencia.  Normalmente queremos aclarar y resolver las situaciones lo mas pronto posible.  Sin embargo casi siempre, empeoramos las cosas.  En toda esta situación, el pasaje agrega algo que ni María ni Aarón consideraron:  Y lo oyó Jehová (v. 2).  Esto es algo que casi nunca consideramos.  Dios escuchó todo como también la intención en los corazones de ellos.  Otro detalle relevante describe la personalidad de Moisés:  Y aquel varón Moisés era muy manso, más que todos los hombres que había sobre la tierra (v. 3).  Cuando tenemos el respaldo de Dios, no debemos buscar venganza ni represalia alguna.  Dios mismo defiende a Moisés y de manera inmediata.  En el hebreo dice:  Y el Señor de repente….(v. 4).  Dios habla y se dirige a María y Aarón:  Oíd ahora mis palabras….(v. 6).  Como vemos, Moisés no necesitó hablar,  ni defenderse, ni aclarar ni ponerse a discutir con sus hermanos.  Moisés recibe el respaldo de Dios mismo:  Cuando haya entre vosotros profeta de Jehová, le apareceré en visión, en sueños hablaré con él.  No así a mi siervo Moisés, que es fiel en toda mi casa.  Cara a cara hablaré con él, claramente, y no por figuras, y verá la apariencia de Jehová (v. 8).    Dios llama a Moisés siervo y le considera fiel. Así que, según la opinión de Dios, ni María ni Aarón están en el mismo nivel de Moisés.  Aunque ellos sí consideraban que estaban a su nivel y por tanto, creían tener  autoridad para cuestionar a su hermano menor. 

            Finalmente, debemos tener temor al promover críticas y murmuraciones.   En el v. 8, Dios les hace la siguiente pregunta, ¿Por qué, pues, no tuviste temor de hablar contra mi siervo Moisés?.  Quizá para María y Aarón lo que menos pensaban era tener temor de cuestionar la acciones de su hermano menor Moisés.  ¿Por qué tener temor?  Creemos, que ellos no miraban a Moisés como la autoridad delegada por Dios frente a ellos.  Sencillamente lo miraban como su hermano menor y con el derecho de cuestionar sus decisiones.  Veamos, ¿solamente por Moisés ha hablado Jehová?  ¿No ha hablado también por nosotros?  (v. 8).  Es menester respetar la autoridad que la persona representa.    Las consecuencias por este pecado se ven de inmediato.  He aquí María estaba leprosa como la nieve (v. 10).  La Biblia no dice por qué solo ella y no también Aarón.  No lo  sabemos.  Quizá ella fue la instigadora.  Sea como sea, ella sufre el castigo divino por tal acción.  Aarón se da cuenta de su grave error y confiesa y pide:  locamente hemos actuado, y hemos pecado.  No quede ella ahora como el que nace muerto, que al salir del vientre de su madre, tiene ya medio consumida su carne.  Entonces Moisés clamó a Jehová, diciendo:  Te ruego, oh Dios, que la sanes ahora (v. 11-13).  Moisés demuestra su corazón pastoral intercediendo por su hermana.  Dos detalles importantes sobre este situación.  El pecado de la murmuración es condenado y tiene sus consecuencias.  Así mismo, atrasa la obra de Dios.  María es humillada siendo expulsada del campamento a ojos de todos.  Pero mientras tanto, el pueblo no pudo avanzar por siete días (v. 15).  Sirva este pasaje como profunda reflexión a la iglesia de hoy no caer en el mismo error.  Los lideres a no cometer acciones que sean dignas de murmuración o crítica.  Sin duda alguna todos tenemos nuestra cuota de responsabilidad.  Bendiciones a todos 

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