martes 06 de septiembre de 2016

Padres, cuidemos nuestra próxima generación (Salmos 128)

Padres, cuidemos nuestra próxima generación (Salmos 128).
Cuando hablamos de nuestra próxima generación, nos referimos a nuestros hijos y nietos.  Nosotros como padres, somos los responsables de transmitir la fe en el Dios de la Biblia que se humanó en la Persona de Cristo.  Todos somos conscientes de la grave crisis familiar que experimentamos.  Los valores morales y espirituales han sido devaluados por un relativismo moral (creencia que da igual valor, legitimidad, importancia y peso a todas las opiniones morales y éticas, con independencia de quién, cómo, cuándo y dónde se expresan).  Como padres, debemos ser cuidadosos en que nuestros hijos tengan convicciones en lo que Dios dice y pide de nosotros.
            Muchos hemos visto a Johnny Weissmuller quien llegaría a protagonizar el primer Tarzán de Hollywood. Sin embargo todos nos hubiéramos perdido este astro a no ser por un héroe desconocido llamado William Bachrach.  Este hombre tuvo un impacto profundo sobre la vida del joven Weissmuller.  Todo sucedió cuando Bachrach trabajaba en el Club Atlético Illinois como entrenador principal de natación.  Bachrach había tomado interés especial en el adolescente alto y flaco.  Todos los días trabajaba con él desarrollando y mejorando su estilo.  Había un problema.  Cuando Johnny nadaba en el club, nadie le ganaba.  La piscina era de las mejores  en aquella época, con rayas negras de mosaico que marcaban las pistas guiando a los nadadores en las competencias.  Ni el entrenador ni nadador se habían dado cuenta, esa líneas negras eran la razón por la cual Johnny perdía en otras piscinas (no estaban demarcadas).  Esas líneas negras, sin saberlo mantenían a Johnny en su curso.  Fue durante una de esa competencias en otra piscina después de haber perdido otra competencia, el entrenador descubrió el problema.  Sin esa líneas negras, Johnny no nadaba derecho.  El entrenador para resolver ese problema, le ordenó a Johnny grabar mentalmente las líneas.  Desde ese día en adelante, Johnny Weissmuller cuando iba a piscinas sin demarcaciones, llevaba sus propias líneas.  Terminó compitiendo en dos Olimpiadas y ganando cinco medallas.  Todo esto antes de ser Tarzán.  Padres de familia, La Biblia, la Palabra de Dios, debe ser como esa líneas negras que ayudarán a nuestros hijos a mantener su andar dentro de lo que agrada a nuestro Dios.  Proverbios 22:6 lo dice, Instruye al niño en su camino, y aún cuando fuere viejo no se apartará de él.
            Un primer principio a ser considerado es que como padres, debemos ser un buen modelo para nuestros hijos.  El libro de Proverbios tiene mucho que decir al respecto.  En el capítulo 20:7 nos dice,   Camina en su integridad el justo, sus hijos son dichosos después de él.   Integridad es sinónimo de honradez.  Cuando lo somos, no tenemos nada que esconder.  Nuestros hijos se benefician cuando somos íntegros.  Salmos 128:1, dice, Bienaventurado todo aquel que teme a Jehová, que anda en sus caminos. Siempre tendremos beneficios cuando somos honestos.  Desde luego, somos responsables de cuidar nuestra reputación por medio de un andar recto y transparente. 
            Un segundo principio es, forjar el carácter de nuestros hijos.  Carácter, es lo que hace único a esa persona.  Es modo de ser y comportarse de una persona en particular.  El carácter y personalidad primeramente se forman y desarrollan en el hogar.  Para influir en la vida de nuestros hijos es importante el lado relacional con ellos.  Es inversión de tiempo.  Forjamos el carácter de ellos por medio de la firmeza, dirección,  límites, instrucción y corrección.  Proverbios 29:15 nos recuerda, La vara y la corrección dan sabiduría, mas el muchacho consentido avergonzará a su madre.  No estamos a favor del abuso físico del niño.  Lo mas indicado es tratar de aplicar Ef. 6:4, ….amonestación….es colocar en la mente, instrucción y enseñanza.  Sin embargo no siempre el hijo responderá obedeciendo.  Es ahí, donde se debe aplicar la vara con moderación no para destruirlo y crear en él un mal sentimiento contra nosotros.  Los hijos necesitan de nosotros amor, gracia, afirmación, ayudarles en su autoestima etc.
            Finalmente, edifiquemos nuestro hogar sobre principios bíblicos (Mateo 7:24-27).   La iglesia inicia en el hogar. Por lo tanto, debemos promover una vida espiritual en nuestros hogares.  La familia como educadora de la fe.  Deuteronomio 6:6-7 dice,   Y estas palabras que yo te mandó hoy, estarán sobre tu corazón, y las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa….En la cultura hebrea y la iglesia del I siglo, los hogares es donde se desarrolló la fe (Hechos 2:46, 2:2, Col. 4:15, Filemón 1:2).  Así que, no descuidemos la siguiente generación y no cometamos el mismo error de Josué y los líderes contemporáneos.  En Jueces 2:6-10 dice, Y el pueblo había servido a Jehová todo el tiempo de Josué, y todo el tiempo de los ancianos que sobrevivieron a Josué, los cuales habían visto todas las grandes obras de Jehová, que él había hecho por Israel.  Pero murió Josué…..Y toda aquella generación también fue reunida a sus padres.  Y se levantó después de ellos otra generación que no conocía a Jehová, ni la obra que él había hecho por Israel.  Aunque Josué fue un brillante líder y servidor del Señor, descuidó compartir la fe y testificar de todas las maravillas que el Dios de Israel había hecho con ellos.  los resultados fueron trágicos y el libro de Jueces lo describe claramente.  Se levantó otra generación que no conocía a Jehová y sirvieron a los dioses de los cananeos con fatales consecuencias (Jueces 2:11-15).  No cometamos el mismo error.  Padres, cuidemos la próxima generación compartiendo la fe en Cristo.  Seamos los primeros maestros espirituales de ellos enseñándoles los principios bíblicos que son eternos.  Bendiciones.  

            

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