lunes 17 de octubre de 2016

Cuando los bienes materiales tienen vencimiento (Lucas 12:15-21)

Cuando los bienes materiales tienen vencimiento (Lucas 12:15-21)
La vida se vive en base a decisiones. Y déjenos decirle, que somos responsables de esas decisiones tomadas. Gálatas 6:7 nos recuerda, …Dios no puede ser burlado, pues todo lo que el hombre sembrare, eso también segará.  La parábola del rico insensato, describe un hombre muy laborioso que al final de sus días decide tomar decisiones.  Sin embargo en esas decisiones, no consideró a Dios.  Debido a ello, esas decisiones le afectaron en la eternidad.  Dios, por medio de Su palabra, nos ha dejado instrucciones precisas de cómo debemos vivir nuestra vida, así mismo, nos guía a tomar en cuenta a Dios en nuestras decisiones y tener los beneficios eternos que Cristo vino ofrecer.
            En el versículo 15 Jesús nos advierte, Mirad, y guardaos de toda avaricia….La avaricia es sencillamente el afán de poseer muchas riquezas por el solo placer de atesorarlas sin compartir con nadie. La avaricia es contraria a la moderación.  El avariento siempre quiere mas, mas y mas nunca está conforme con lo que tiene.  Guardarse, significa cuidarse uno mismo de algún enemigo.  No permitamos que la avaricia gobierne nuestra vida.  Jesús en la segunda parte del versículo 15 agrega, porque la vida del hombre no consiste en la abundancia de los bienes que posee.  En medio de nuestra sociedad consumista por excelencia, la filosofía de vida es tener la última novedad del mercado no importando su precio ni tampoco si en verdad lo necesitamos.  El nivel de vida se mide por la marca de ropa que usamos.  Lugar donde vivimos.  Nivel académico alcanzado.  Salario anual que devengamos etc.  ¡Tanto tienes, tanto vales! Es lo que cuenta hoy.  Sin embargo, Jesús nos abre un nuevo panorama de estilo de vida donde la abundancia de los bienes materiales no representan una vida exitosa o la razón misma de nuestra vida.  Desde luego no estamos en contra de poseer bienes materiales.  Sino mas bien, tener el equilibrio en desear tenerlas.  1 Timoteo 6:8 nos recuerda,   Así que, teniendo sustento y abrigo, estemos contentos con esto.  El sustento y abrigo son las cosas indispensables de la vida y deben ser motivo suficiente para estar contentos.
            Debemos planificar no dejando fuera a Dios.  El mismo hombre, llamado rico insensato en el v. 17 dice, Y él pensaba dentro de sí….Jesús describe esta persona como próspero pero sin tener una actitud de gratitud a Dios.  Como hemos dicho, Dios no está en contra de la posesión de bienes materiales pero también encontramos una advertencia en Proverbios  23:4-5, No te afanes por hacerte rico, sé prudente, y desiste.  ¿Has de poner tus ojos en las riquezas, siendo ningunas?  Porque se harán alas, como alas de águila, y volarán al cielo.  ¿Acaso es malo planificar?   Desde luego que no.  Dios mismo es un Dios de orden quien planifica sus obras.  La creación misma fue hecha con orden.  Lucas 14:28 dice, Porque quien de vosotros, queriendo edificar una torre, no se sienta primero y calcula los gastos, a ver si tiene lo que necesita para acabarla.  Agregamos, la importancia de planificar siempre buscando a Dios en nuestros planes.  Un fuerte llamado a nuestros jóvenes no perder el tiempo.  La juventud no es eterna.  Y dijo esto haré (v. 18). En este hombre podemos observar una serie de errores al tomar sus propias decisiones:
            1.  Demuestra su egoísmo en pensar solo en él y no en los demás.
            2.  No buscó el consejo de Dios.  Esto haré, fue su decisión
            3.  Su afán era acumular riquezas.
            4.  No buscó beneficiar a otros.
            5.  Tenía grandes planes pero con beneficios personales.  Diré a mi alma:  Alma, muchos bienes tienes guardados para muchos años, repósate, come, bebe, regocíjate (v. 19).  Su afán era su propio bienestar.  Jesús nos enseña aquí, la correcta actitud en cómo debemos administrar correctamente los bienes adquiridos.  No buscar nuestro único beneficio sino también bendecir y dar al necesitado. 
            6. Tomó decisiones sin consultar a Dios ¿qué hacer?  Dios le despertó a una realidad no considerada por este hombre planificados.  Pero Dios le dijo:  Necio, esta noche vienen a pedirte tu alma, y lo que has provisto, ¿de quién será?  Pablo en 1 Timoteo 6:7 nos recuerda, porque NADA hemos traído a este mundo, y sin duda NADA podremos sacar. 
            De lo anterior podemos compartir algunos errores que no debemos repetir:
            1.  Según él, tiene control de su propia vida:  Sus planes eran maravillosos:  muchos bienes tienes guardados para muchos años….(v. 19). 
            2.  Este hombre no había entendido que es Dios quien tiene la última palabra.
            3.  La acumulación de bienes no nos asegura vivir mas ni tampoco la vida eterna.
            4.  Dios tiene la última palabra en nuestras vidas y decisiones como también, en la administración de bienes materiales.  Tarde o temprano daremos cuenta de nuestra mayordomía de los bienes recibidos por Dios.
            Así que, seamos recíprocos con Dios. Así es el que hace para sí tesoro, y no es rico para con Dios (v. 21).  Ser rico para con Dios es ser generoso con los demás (este rico fue egoísta y avariento).  Hoy se vive como si nunca moriremos.  Este hombre vivió creyendo que su bienestar dependía exclusivamente de sus bienes materiales.  Mamón (dios de las riquezas) llegó a ser su dios.  Ser rico para con Dios es, ampliar nuestros graneros para beneficiar a otros. Así que, aprendamos a hacer tesoros en los cielos porque ahí los bienes materiales no tienen vencimiento (Mateo 6:19-20).  Contrario aquí en la tierra donde la polilla y el orín corrompen, y donde ladrones minan y hurtan. 

            Diariamente debemos tomar decisiones.  Contemos con la guía de Dios en ellas.  Su palabra es la mejor guía que tenemos.  Usémosla para nuestro beneficio.  No vivamos al azar, planifiquemos considerando a Dios en ellos y tener siempre presente:  usemos nuestros recursos para bendecir a los demás.  Dios les bendiga.      

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