lunes 03 de octubre de 2016

El cristiano y su responsabilidad financiera con Dios (Éxodo 36:1-7).

El cristiano y su responsabilidad financiera con Dios (Éxodo 36:1-7).
Nos hemos puesto a pensar cuán pequeño se ve un billete de $100 cuando lo llevamos a las tiendas, y que grande cuando lo traemos al Señor para darlo como ofrenda.  Debemos tener presente: ¡Dios no necesita nuestro dinero.  Él es dueño de todo.  Somos nosotros los necesitados en darle a Él!  Darle a Dios es muestra de obediencia, dependencia, amor y fe en él.  Malaquías 3:10 nos dice,  Traed todos los diezmos al alfolí y haya alimento en mi casa, y probadme ahora en esto, dice Jehová de los ejércitos, si no os abriré las ventanas de los cielos, y derramaré sobre vosotros bendición hasta que sobreabunde.  Nuestros diezmos y ofrendas, sirven para respaldar la obra de Dios.   Nuestra verdadera espiritualidad se mide en cómo invertimos nuestro tiempo y recursos.  En este caso, ¿cuánto de nuestros recursos sirven para apoyar la obra de Dios?
            Cuando Moisés informa al pueblo de Israel de la construcción de la tienda del Tabernáculo, es relevante y ejemplar cómo el pueblo  responde al reto.  En ello notamos básicamente dos cosas.  La soberanía de Dios al dar a Moisés cómo y con qué debía construirse.  En Éxodo 25:8-9 dice, Y harán un santuario para mí, y habitaré en medio de ellos. Conforme a todo lo que yo te muestre, el diseño del tabernáculo, y el diseño de todos sus utensilios, así lo haréis.  ¿Pudo Dios hacer la tienda milagrosamente?  O ¿proveer los materiales de construcción?.  Sin duda alguna que sí pudo hacerlo sin ningún problema.  Pero por el otro lado, está la responsabilidad humana en proveer y construir la tienda.  Todos los materiales solicitados se podían encontrar en el desierto.  Dios no nos pide algo que no esté a nuestras capacidades.  La respuesta del pueblo se ve en su generosidad y su disposición o voluntad en traer los solicitado por Dios.  Debido a la generosidad del pueblo, Moisés es informado, El pueblo trae mucho mas de lo que se necesita para la obra que Jehová ha mandado que se haga (Éxodo 36:5). La generosidad consiste en dar o compartir sin esperar nada a cambio.  Proverbios 11:24 dice,  Hay quienes reparten, y les es añadido mas, y hay quienes retienen mas de lo que es justo, pero vienen a pobreza.  Voluntario es ser espontáneo, liberalidad, no obligatorio.  No estamos de acuerdo que demos por obligación, manipulación o intimidación.  Según Éxodo 35:22 tanto hombres como mujeres participaron proveyendo como construyendo. 
            La importancia en cómo darle a Dios.  Lo primero es ser generosos, Pablo en 2 Cor. 9:6 nos recuerda, El que siembra escasamente, también segará escasamente, y el que siembra generosamente, generosamente también segará.  El apóstol usa el término eulogio para generoso.  Es pronunciar bendiciones.  Cuando damos generosamente por fe confiando en Dios y con el anhelo de producir bendiciones en la obra de Dios eso mismo recibiremos.  Es la ley de la siembra y la cosecha.  Dar se basa en nuestra determinación, sinceridad, liberalidad.  La viuda pobre descrita en Lucas 21:2, 4 es un buen ejemplo de ello  En verdad os digo, que esta viuda pobre echó mas que todos….mas esta de su pobreza echó todo el sustento que tenía.  Dar con alegría (no con tristeza, 2 Cor. 9:7):  Cada uno dé como propuso en su corazón, no con tristeza, ni por necesidad, porque Dios ama al dador alegre.  Propuso significa, cuando venimos al templo ya de antemano hemos decidido cuánto daremos.  No es una decisión de última hora ni impulsivo ni obligatorio.  Dios ama al dador alegre.  Dios ve nuestro corazón al darle.  En Deuteronomio 16 respecto a las fiestas donde el pueblo debía ir,  repetidas veces afirma, Y te alegrarás delante de Jehová tu Dios (v. 11)….Y te alegrarás en tus fiestas solemnes (v. 14)…..y estarás verdaderamente alegre (v. 15)…..Y ninguno se presentará delante de Jehová con las manos vacías, cada uno con la ofrenda de su mano, conforme a la bendición que Jehová tu Dios te hubiere dado (v. 16-17).  Sacrificialmente (2 Cor. 8:3):  Pues doy testimonio de que con agrado han dado conforme a sus fuerzas, y aun mas allá de sus fuerzas.  Dios no nos pide lo que no tenemos.  Dios nos pide en proporción a lo que tenemos y nosotros respondemos con la voluntad en darle.  2 Cor. 8:12 dice, Porque si primero hay la voluntad dispuesta, será aceptada según lo que uno tiene, no según lo que no tiene.  Daremos de acuerdo a nuestras capacidades pero no dar lo que nos sobra.  Lucas 21:4 dice al respecto, Porque todos aquellos echaron para las ofrendas de Dios de lo que les sobraba.  Dar con amor (2 Cor. 8:7):  ….y en vuestro amor para con nosotros, abundad también en esta gracia.  Cuando damos sin amor estamos dando de forma legalista y por obligación.  El verdadero amor conlleva la generosidad y por ende el amor.  Juan 3:16 dice, Mas Dios muestra su amor para con nosotros….dio a su Hijo unigénito….
            Finalmente, veremos algunos principios bíblicos sobre el dinero:
a.  Reconocer que las riquezas vienen de Dios (Deut. 8:18):  Sino acuérdate de Jehová tu Dios, porque él te poder para hacer las riquezas…1Crónicas 29:11, ….porque toda las cosas que están en los cielos y en la tierra son tuyas, y tú eres excelso sobre todos….v.12, Las riquezas y la gloria proceden de ti….v. 14, Pues todo es tuyo, y de lo recibido de tu mano te damos.  Este principio es fundamental y no tendremos ningún problema al momento de darle a Dios. 
            b.  No amar al dinero (1 Timoteo  6:10).  Porque raíz de todos los males es el amor al dinero, el cual codiciando algunos, se extraviaron de la fe, y fueron traspasados de muchos dolores.  ¿Cómo se demuestra el amor al dinero?
                        1.  Preocupación constante en hacer riquezas (Lucas 12:15-18).  Prov. 23:4-5,  No te afanes por hacerte rico.  Sé prudente, y desiste. ¿Has de poner tus ojos en las riquezas, siendo ningunas?  Porque se harán alas, como alas de águila, y volarán al cielo. 
                        2. Nunca tendremos lo suficiente, siempre querremos mas (Fil. 4:11, ….he aprendido a contentarme cualquiera que sea mi situación).
                        3.  No somos generosos (el rico insensato).
            c.  La bendición de Jehová es la que enriquece (Prov. 10:22).  Este versículo nos abre los ojos para tener una perspectiva correcta sobre los bienes materiales.  El dinero es una posesión muy incierta.  Cuando nuestra confianza está sobre él, de cierto tendremos serios problemas en la vida.  Hay personas llenas de bienes materiales pero no tienen gozo en la vida.  Por el contrario, hay personas con pocos bienes y disfrutan la vida.  Seamos de estos últimos.  Bendiciones a todos.

                   

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